No se trata ni de la Unión Europea ni del Consejo Europeo, sino de una estructura mucho más reciente: la Comunidad Política Europea (CPE), que celebra su octava cumbre el lunes 4 de mayo en Ereván, capital de Armenia.
Se espera que participen los 48 países invitados, entre los cuales se encuentran los 27 miembros de la Unión Europea y otros países del continente que no pertenecen al bloque, pero que comparten intereses comunes como Reino Unido, Ucrania o Turquía.
Turquía enviará delegación a Armenia a la cumbre de la Comunidad Política Europea
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Lanzada por el presidente francés Emmanuel Macron en 2022 como reacción a la invasión rusa a Ucrania, la Comunidad Política Europea busca “ofrecer una plataforma de coordinación política para los países europeos en cuestiones de interés común, como la seguridad, la estabilidad y la prosperidad del continente”, sin necesidad de adhesión previa y sin sustituirse a las organizaciones que ya existen, indica el sitio web de la Unión Europea touteleurope.eu.
Casi todos los países europeos están invitados a participar, con dos excepciones: Rusia y su aliado Belarús, a causa de la guerra contra Ucrania.
La participación inédita de Canadá
Sin embargo, la cumbre que se abre el lunes en la capital del país del Cáucaso tiene algo inédito: la participación de Canadá, un país no europeo.
La invitación al primer ministro canadiense Mark Carney se enmarca en un acercamiento entre el continente y el país norteamericano, “sobre todo para resistir mejor los ataques del presidente estadounidense, Donald Trump”, subraya el sitio web touteleurope.eu.
De hecho, fuentes comunitarias consultadas por la agencia EFE destacaron que “las razones son evidentes”, ya que Canadá comparte con Europa la misma visión sobre geopolítica y seguridad y la creencia en un orden internacional basado en el derecho internacional y el multilateralismo.
“Europa y Canadá son algo más que socios con ideas afines: juntos estamos construyendo una alianza global para defender la paz, la prosperidad compartida y el multilateralismo”, escribió en la red social X el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
En el mismo orden de ideas, Mark Carney respondió que “en un mundo más peligroso y dividido, Canadá se está acercando cada vez más a nuestros socios y aliados europeos” y destacó que la cooperación en defensa, energía y tecnología busca “construir un futuro más seguro y próspero a ambos lados del Atlántico”.
Un frente unido para resistir a Donald Trump
Mark Carney y muchos de los dirigentes europeos también tienen otro punto en común: se deterioraron sus relaciones con Estados Unidos, aliado histórico, desde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.
A principios de 2025, Donald Trump sugirió que Canadá podría convertirse en el Estado número 51 de Estados Unidos, palabras tomadas como un ataque a la soberanía del país por parte de Ottawa. A estas declaraciones se sumó una guerra arancelaria entre los dos vecinos norteamericanos.
Del otro lado del Atlántico, la lista de las disputas entre Europa y Estados Unidos sigue alargándose. Asuntos como la guerra en Ucrania o la cuestión de la anexión de Groenlandia alimentaron las tensiones entre el Viejo Continente y Estados Unidos, pero últimamente, se refuerzan con la guerra en Irán.
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Los líderes europeos cuestionan las justificaciones de un conflicto cuyo impacto económico afecta a los países europeos. Mientras se abre la cumbre de la CPE, “la crisis en Medio Oriente está en boca de todos, sobre todo por sus repercusiones energéticas y económicas”, señala un funcionario de la Unión Europea al diario belga Le Soir, bajo condición de anonimato.
La voz más crítica quizás fue la del canciller alemán Friedrich Merz quien consideró la falta de estrategia de Estados Unidos en su guerra contra Irán. Incluso dijo que Washington estaba siendo humillado por Teherán.
Como reacción, Donald Trump contestó que Friedrich Merz “no sabe de qué está hablando”, y que su país retirará al menos 5.000 soldados estacionados en el país europeo.
Hacia un continente menos dependiente de Estados Unidos
El presidente republicano extendió la amenaza a Italia y España. Este último país, a través de su jefe de Gobierno Pedro Sánchez, es una de las potencias occidentales más críticas del accionar de Washington, que de hecho se negó a permitir el uso de las bases militares compartidas con Estados Unidos en su territorio para la continuación de la guerra de Washington, junto a Israel, contra Irán.
Roma, en la misma tónica, no permitió que algunas de las bases militares ubicadas en su territorio fueran usadas en el marco del conflicto en Medio Oriente, lo que molestó a la Casa Blanca.
La Unión Europea y los miembros de la Comunidad Política Europea han comenzado a interpretar estas señales como una potencial retirada de las tropas estadounidenses de Europa. Eso obliga al continente a acelerar su rearme y a velar por su propia seguridad ante la posibilidad real de quedarse solos en el tablero defensivo global.
“Dentro de la OTAN debemos volvernos más europeos para poder seguir siendo transatlánticos. Dicho de otra manera: nosotros, los europeos, debemos asumir una mayor responsabilidad por nuestra propia seguridad”, insistió el ministro de Defensa alemán Boris Pistorius el 2 de mayo.
EE. UU. retirará 5.000 soldados de Alemania: ¿qué implica la medida para Europa?
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Un deseo compartido por la misma organización militar. “Este ajuste pone de relieve la necesidad de que Europa siga invirtiendo más en defensa y asuma una mayor parte de la responsabilidad de nuestra seguridad común”, subrayó, por su lado, la portavoz de la alianza, Allison Hart.
Mientras la cumbre de la CPE se organiza en Armenia, país ubicado dentro de la esfera de influencia rusa, y al mismo tiempo, cerca de Medio Oriente, la cuestión de la seguridad del continente será necesariamente uno de los asuntos importantes en la agenda.
Con EFE y medios locales










