
Según informes entregados por servicios de inteligencia europeos, las altas esferas políticas rusas, incluido el presidente Vladimir Putin, temen por posibles ataques durante las celebraciones de conmemoración a la victoria contra la Alemania nazi. En los últimos meses, el mandatario ha reforzado su esquema de seguridad y ha reducido sus apariciones públicas al mínimo.










