Uno de los satélites de la NASA acaba de registrar un hito astronómico: el estallido de radio solar más largo del que tengamos registro. Este tipo de señales suele durar minutos u horas, pero el evento descrito en The Astrophysical Journal Letters se extendió durante 19 días continuos, muy por encima del récord previo de cinco días.
Los estallidos de radio surgen cuando electrones energéticos quedan atrapados en los campos magnéticos del Sol. Estas partículas giran en espiral alrededor de las líneas de campo y, al hacerlo, emiten radiación en la banda de radio. Los satélites captan esas ondas y reconstruyen lo que ocurre en la corona solar.
Estas ráfagas no deben confundirse con otros fenómenos solares, como el viento solar, las llamaradas o las eyecciones de masa coronal (CME). A diferencia de las ondas de radio, que son radiación electromagnética, esos eventos expulsan plasma y partículas que sí pueden afectar las comunicaciones y la tecnología en la Tierra.
Una ráfaga única de tres semanas
El estudio señala que la emisión se mantuvo del 21 de agosto al 9 de septiembre de 2025. Cuatro naves, Solar Orbiter, Wind, Parker Solar Probe y STEREO-A, registraron el mismo fenómeno en distintas ventanas de observación. Esa continuidad permitió a los científicos concluir que no se trataba de varios estallidos independientes, sino de una sola estructura emisora que rotaba con el Sol.
Los investigadores proponen que esta “llamada” solar de 19 días surgió de un único reservorio de electrones suspendido sobre la corona. La intensa actividad solar de 2025 creó esa trampa magnética, y tres CME consecutivas la mantuvieron activa al reinyectar electrones y reorganizar el campo magnético. Esa combinación permitió que la estructura siguiera emitiendo radio durante casi tres semanas.
La ráfaga que rompió todas las escalas ocurrió en el máximo del ciclo solar 2025. Es probable que este periodo del Sol, donde hay más eyecciones de masa coronal, llamaradas, reconfiguración magnética y corona activa, genere las condiciones ideales para estas emisiones extendidas de ondas de radio.
Los estallidos de ondas de radio no son peligrosas para las personas o para la vida en la Tierra. Llevamos décadas usando la radio para comunicarnos sin peligro. Sin embargo, los fenómenos solares que acompañan estas emisiones, como las CMEs o las llamarada, sí pueden interferir con satélites, comunicaciones y navegación. La NASA afirma que estudiar estos estallidos ayudará a mejorar la predicción del clima espacial y la planificación de futuras misiones.
El Sol ya transita la fase descendente del Ciclo Solar 25. Los modelos actuales proyectan que el máximo del Ciclo Solar 26 ocurrirá alrededor de 2034, con una incertidumbre de uno o dos años.












