El bostezo contagioso podría remontarse a antes del nacimiento

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Si alguien bosteza a tu lado, lo más probable es que tú también lo hagas. Que bostezar es contagioso no es nada nuevo. Pero lo que no sabíamos es que el efecto contagioso del bostezo puede comenzar incluso antes del nacimiento. En las páginas de la revista Current Biology un nuevo estudio realizado por la Universidad de Parma, Italia, ha demostrado por primera vez que este comportamiento fetal no es aislado ni autónomo, como se suponía hasta ahora, sino que puede estar modulado por el estado fisiológico materno durante el tercer trimestre de embarazo.

El bostezo contagioso

En los seres humanos, como indican los autores, el bostezo surge muy pronto en el desarrollo pues ya está presente en el periodo prenatal. Sin embargo, aunque una vez nacidos sabemos que el bostezo también puede estar condicionado por el contexto social a través del contagio, hasta ahora se suponía que los fetos bostezaban de forma completamente autónoma y que este comportamiento prenatal estaba impulsado por programas de maduración endógenos. El nuevo estudio, sin embargo, pone en entredicho esta misma hipótesis, demostrando que ya en el útero el comportamiento forma parte de una relación dinámica entre la madre y el feto.

Así fue el experimento

Para averiguar si los fetos empiezan a sincronizarse con la madre incluso antes de salir del útero y, por tanto, si el bostezo prenatal también puede estar modulado por el comportamiento materno, los investigadores del nuevo estudio contaron con la participación de 38 mujeres en su tercer trimestre de embarazo (de 28 a 32 semanas de gestación) a las que se pidió que vieran videos cortos, en los que aparecían personas quietas, bostezando o abriendo y cerrando la boca, mientras se filmaban sus rostros y se controlaba a sus fetos mediante ecografía. Un análisis posterior reveló que la mayoría de las futuras madres también parecían haber inducido a sus fetos a bostezar. «El análisis reveló un emparejamiento específico madre-feto en el bostezo», escriben los autores. En concreto, se observó que ambos bostezaban en la mitad de los casos (50%) y ninguno de los dos lo hacía en el 33%, tasas que superaban significativamente las del bostezo solo materno (13.89%) y el bostezo solo fetal (2.78%).

Contagio de madre a feto

La investigación, en esencia, demuestra que el bostezo fetal aumenta selectivamente cuando bosteza la madre, siguiendo una dinámica temporal no aleatoria. «Los análisis indicaron que el bostezo fetal no se distribuyó aleatoriamente a lo largo de la secuencia experimental, sino que aumentó sistemáticamente tras el bostezo materno», reza el estudio. Los nuevos hallazgos, por tanto, sugieren que el feto forma parte de un sistema relacional que ya está activo antes del nacimiento y que el hábito contagioso del bostezo está profundamente arraigado y comienza en una etapa de la vida más temprana de lo que pensábamos.

Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

El bostezo contagioso podría remontarse a antes del nacimiento
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