¿Por qué Donald Trump sanciona a Cuba al tiempo que negocia con la isla? Este es el principal interrogante que dejan las últimas declaraciones del mandatario estadounidense.
El actual inquilino de la Casa Blanca parece golpear con una mano, al tiempo que extiende la otra. Y es que este martes declaró estar dispuesto a llegar a un acuerdo con el país actualmente gobernado por Miguel Díaz-Canel, no sin retirar las nuevas sanciones contra funcionarios del Gobierno de la isla, anunciadas un día antes por el Departamento del Tesoro.
La tensión entre Washington y La Habana se agudiza bajo un panorama marcado por el bloqueo energético lanzado en los últimos meses que ha agravado la crisis eléctrica en la nación caribeña y amenazas políticas dirigidas contra la dirigencia del país caribeño.
“Cuba nos está llamando. Necesitan ayuda. Cuba es una nación fallida (…) Cuba necesita ayuda, y nosotros se la daremos”, afirmó Trump ante la prensa en la Casa Blanca.
Aunque la actual Administración estadounidense ha mantenido un discurso favorable a un cambio político en la isla, Trump evitó comprometerse explícitamente con esa estrategia al ser preguntado sobre si un eventual acuerdo requeriría la salida del actual sistema político cubano.
“No sé sobre cambiar el régimen en Cuba (…) Yo puedo hacerlo, cambie el régimen o no”, respondió.
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Una relación marcada por la presión y las sanciones
Las palabras de Trump contrastan con el endurecimiento simultáneo de las medidas de presión impulsadas por Washington contra el Gobierno cubano.
El Departamento del Tesoro anunció el lunes 18 de mayo nuevas sanciones contra once altos cargos políticos y militares de la isla, además de varias instituciones estatales vinculadas a la seguridad y la inteligencia cubanas.
Entre los sancionados figuran Esteban Lazo, el dirigente del Partido Comunista Roberto Morales Ojeda y varios ministros del Gobierno cubano, así como altos mandos militares y policiales.
También fueron incluidas en la lista negra estadounidense la Policía Nacional Revolucionaria, el Ministerio del Interior y la Dirección de Inteligencia cubana.
Las sanciones, aplicadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), implican el congelamiento de activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de realizar transacciones financieras o comerciales con las personas y entidades señaladas.
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La respuesta de Díaz-Canel
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reaccionó con dureza a las medidas anunciadas por Washington y minimizó el impacto práctico de las sanciones.
“Nadie tiene activos o propiedades que proteger bajo jurisdicción estadounidense”, escribió en redes sociales.
Díaz-Canel acusó a Washington de impulsar una estrategia de “guerra económica total” destinada a asfixiar al país y provocar cambios políticos internos.
“El castigo colectivo al que están sometiendo al pueblo cubano es un acto de genocidio”, afirmó el mandatario, quien calificó de “inmoral, ilegal y criminal” el endurecimiento de las medidas económicas.
Desde La Habana, el Gobierno sostiene que la presión estadounidense busca agravar deliberadamente la crisis económica y energética que atraviesa la isla para fomentar el descontento social.
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Una isla sumida en una profunda crisis energética
Las declaraciones del actual inquilino de la Casa Blanca se producen mientras Cuba enfrenta uno de los peores colapsos eléctricos de su historia reciente.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que este martes hasta el 59 % del país podría permanecer simultáneamente sin servicio eléctrico durante las horas de mayor consumo.
En los últimos días, los apagones han alcanzado cifras récord. La semana pasada se reportó un pico histórico con el 70 % del territorio nacional desconectado al mismo tiempo.
La crisis se explica por una combinación de factores: infraestructuras deterioradas, falta de inversión, averías en centrales termoeléctricas y, especialmente, la escasez de combustible importado.
Actualmente, ocho de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de servicio por averías o mantenimiento. Además, la reducción drástica del suministro de petróleo desde Venezuela y la presión estadounidense sobre países y empresas que comercian combustible con Cuba han agravado el déficit energético.
Según expertos independientes, el país necesita alrededor de 100.000 barriles diarios de combustible para cubrir su demanda energética, pero produce menos de la mitad y apenas ha recibido dos cargamentos internacionales de crudo en lo que va de 2026.
Desde el pasado enero, la Administración de Donald Trump ha intensificado el cerco energético contra Cuba mediante restricciones a empresas y gobiernos que suministren petróleo a la isla.
La medida ha tenido un impacto directo sobre la generación eléctrica y el transporte interno, en un contexto de escasez generalizada de alimentos, medicamentos y bienes básicos.
Trump utilizó precisamente esa situación para reforzar su discurso sobre la “fragilidad” del sistema cubano.
“No pueden encender las luces, no tienen qué comer”, declaró el presidente estadounidense. “Es un país que realmente necesita ayuda”.
Al mismo tiempo, el mandatario republicano aseguró que Estados Unidos podría resolver la situación “sin dificultad”, especialmente contando con el respaldo político del exilio cubano en Florida.
El papel del exilio cubano y la estrategia política de Trump
La política hacia Cuba continúa siendo uno de los temas de mayor sensibilidad electoral en el sur de Florida, donde reside una importante comunidad cubanoestadounidense.
Trump destacó su apoyo entre ese electorado y aseguró que muchos cubanos en Miami consideran que fueron “tratados extremadamente mal” por el Gobierno de La Habana.
El endurecimiento de la postura estadounidense coincide además con nuevos movimientos judiciales y políticos.
Medios estadounidenses informaron que el Departamento de Justicia estaría estudiando posibles acciones legales contra Raúl Castro relacionadas con el derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un episodio que marcó profundamente las relaciones bilaterales.
El eventual anuncio podría realizarse el próximo 20 de mayo, fecha simbólica para sectores del exilio cubano que conmemoran el Día de la Independencia de Cuba.
¿Acercamiento o mayor confrontación?
Aunque Trump habló de un posible acuerdo diplomático, sus declaraciones dejan abierta una contradicción central: mientras Washington plantea la posibilidad de ayudar a Cuba, también intensifica simultáneamente las sanciones y el aislamiento económico.
Por ahora, no existe ninguna negociación formal anunciada entre ambos gobiernos.
La Habana mantiene su denuncia de “asedio económico”, mientras Estados Unidos insiste en que el modelo político cubano es responsable de la crisis humanitaria y energética que atraviesa la isla.
En medio de esa confrontación, millones de cubanos siguen enfrentando apagones masivos, escasez de combustible y un deterioro acelerado de las condiciones de vida.
Detrás del endurecimiento estadounidense también aparece el componente geopolítico.
Trump afirmó recientemente que espera lograr que Cuba termine alejándose de China y acercándose nuevamente a Washington.
En los últimos años, Pekín ha incrementado su presencia económica y tecnológica en la isla, especialmente en proyectos energéticos y de telecomunicaciones.
China ha participado en iniciativas de energía solar para intentar aliviar parcialmente la crisis eléctrica cubana, mientras Venezuela —tradicional aliado de La Habana— ha reducido significativamente sus envíos de petróleo debido a sus propias dificultades económicas y a las sanciones internacionales.
Con Reuters y EFE










