Plantea que la volatilidad global y la IA transforman la estrategia financiera regional.
Santo Domingo.- El negocio bancario tradicional ya no basta para garantizar la estabilidad. En un mundo donde un conflicto en Medio Oriente o un ciberataque masivo puede desestabilizar los mercados en cuestión de horas, las entidades financieras de América Latina se enfrentan a un examen definitivo. El economista Raúl Hernández Báez lanzó una advertencia clara durante el Congreso Latinoamericano de Auditoría Interna y Evaluación de Riesgos (CLAIN 2026): el verdadero reto de este año no es comercial, sino de pura supervivencia estratégica.

Reunidos en Santo Domingo, bajo el amparo de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA) y la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), más de 300 expertos analizaron un panorama complejo. Para Hernández, actual socio de CIEF Consulting, la volatilidad ya no es una racha pasajera, sino la norma que definirá el rumbo económico de la región.
Las presiones sobre los costos de la energía, los cuellos de botella en la logística mundial y la irrupción acelerada de la inteligencia artificial están configurando un escenario de crecimiento moderado y alta inflación. Ante esta realidad, las recetas del pasado se quedan cortas. El especialista insistió en que los bancos deben abandonar las posturas reactivas y profundizar en pruebas de estrés extremas, simulando escenarios críticos antes de que ocurran.
«El gran reto de la banca no es un problema comercial, es un desafío estratégico de gestión de riesgos», enfatizó Hernández.
El «friendshoring» como salvavidas regional
A pesar de los nubarrones, el informe presentado en el congreso no es del todo pesimista. América Latina tiene una oportunidad de oro si sabe jugar sus cartas en el tablero geopolítico. La tendencia del friendshoring —la estrategia de Estados Unidos de mudar sus cadenas de suministro a países aliados y cercanos— abre una ventana histórica para la integración económica y el comercio regional.
Para aprovechar este flujo, la banca necesita ser percibida como un puerto seguro. Esto implica blindar los sistemas de ciberseguridad y mantener una coordinación milimétrica entre el sector público y el privado, garantizando la confianza de los inversores internacionales.
República Dominicana resiste el pulso
El debate local también tuvo su espacio. Rosanna Ruiz, presidenta ejecutiva de la ABA, recogió el guante tras la intervención de Hernández. La ejecutiva aseguró que, a diferencia de otras épocas de crisis, la banca múltiple de la República Dominicana recibe este oleaje global con la tarea hecha.
Ruiz destacó que el sistema financiero dominicano cuenta actualmente con indicadores robustos de solvencia, una óptima calidad en sus activos y niveles de capitalización que superan los mínimos requeridos. Esta fortaleza interna es, según la directiva, el escudo que permitirá al país mantener la estabilidad económica y seguir financiando el desarrollo a pesar de la incertidumbre que llega desde el exterior.










