Petróleo caro llegó para quedarse: el nuevo dolor de cabeza global

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El mercado energético asume el costo de la guerra y amenaza la baja de tasas.

Quienes esperan que los precios del petróleo regresen pronto a la vieja normalidad de tiempos de paz, deberían ir cambiando de perspectiva. La realidad geopolítica actual está rediseñando el mapa financiero y, según las proyecciones de Nigel Green, director ejecutivo de deVere Group, es muy poco probable que el crudo vuelva a abaratarse en el corto o mediano plazo. 

Este escenario no es un simple dato estadístico; implica, segun Green, que la inflación seguirá bajo presión y que los bancos centrales se lo pensarán dos veces antes de recortar los tipos de interés.

La mecha volvió a encenderse este lunes. El avance de las tropas israelíes en territorio libanés reavivó los temores de que los combates con Hezbolá hagan saltar por los aires el frágil equilibrio entre Washington y Teherán. 

Nigel Green, director ejecutivo de deVere Group.

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Con el crudo Brent cotizando en torno a los 93 dólares por barril —luego de haber rozado los 112 dólares en los momentos más agudos de la crisis—, queda claro que el mercado ya factura el «riesgo de suministro». Hay razones de peso: por el estrecho de Ormuz transita nada menos que el 20% del consumo mundial de petróleo.

El impacto real en los bolsillos

«Muchos inversores asumen que el petróleo bajará rápido si bajan las tensiones, pero esa idea es insostenible», asegura Green. La seguridad energética hoy tiene un costo adicional. Con una demanda global que supera los 103 millones de barriles diarios y una capacidad de producción ociosa al límite, cualquier chispa en el mapa provoca un incendio en los precios.

Para los economistas, las cuentas son claras: cada subida sostenida de 10 dólares en el barril añade entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación de las potencias económicas. Al final, el crudo mueve los camiones, los barcos, las fábricas y la producción de alimentos. Si el combustible no baja, el costo de la vida tampoco.

Ganadores y perdedores en el tablero financiero

Esta encrucijada plantea un escenario de contrastes en los mercados:

  • Los beneficiados: Las acciones del sector energético e industrias de materias primas prometen liderar los rendimientos, impulsadas por un mayor flujo de caja. Monedas de países productores como Estados Unidos o Kuwait ganan músculo.
  • Los golpeados: Las aerolíneas —donde el combustible representa hasta el 35% de sus costos operativos—, las empresas de logística y el comercio de consumo directo, ya que las familias gastarán más en llenar el tanque y menos en tiendas.

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La brecha también sacudirá a los mercados emergentes. Mientras los exportadores verán un alivio en sus cuentas fiscales, las naciones importadoras sufrirán la devaluación de sus monedas y un frenazo económico. 

En definitiva, el petróleo ya no es una crisis pasajera de titulares; se ha convertido en la fuerza macroeconómica que obligará a los inversores a barajar de nuevo sus cartas.

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