GoPro vuelve, pero no con una nueva Hero, su icónica cámara de acción, sino con una apuesta dirigida a un público más especializado: la línea Mission, compuesta por tres cámaras. La principal, la Mission 1 Pro, apunta al terreno profesional con un cuerpo compacto y resistente capaz de grabar en 8K y 4K usando el sensor completo, sin recortes.
La Mission 1 Pro es, en esencia, una versión avanzada de la cámara que todos conocen. Aunque mantiene dimensiones similares, incorpora un sensor de 1” y el nuevo chip GP3 de GoPro. Esto le permite capturar más información por cuadro, algo clave en grabaciones nocturnas, y producir video de mayor resolución con velocidades de cuadro más altas.
La compañía presume que, gracias a su modo Open Gate, es posible grabar encuadres altos en formato 4:3, ideales para contenido vertical, en resolución 8K a 30 fps. Si se baja a 4K, la tasa sube a 120 fps. Según la ficha técnica, estos resultados superan en un 33% a los de la competencia.
La autonomía también es un punto fuerte. Utiliza una nueva versión de las baterías Enduro, presentes solo en los modelos más recientes. Además de carga rápida, prometen hasta cinco horas de grabación continua, dependiendo de la resolución. Esto reduce la probabilidad de enfrentar interrupciones por sobrecalentamiento o desgaste de batería, un problema común en cámaras compactas de alto rendimiento.












