La gama media de los teléfonos es la más competida. Es una salvaje carnicería donde las marcas muestran quién puede poner el procesador más potente y la batería más amplia al menor precio. Como consecuencia, casi todos las ofertas te muestran esencialmente el mismo teléfono.
Entonces llegó Nothing con su visión tecnoentusiasta. Los especs están sobrevalorados y las comparaciones son una necedad, dijeron en sus anuncios. Tenemos que hacer que la gente vuelva a emocionarse con la tecnología, añadieron. Lo intentaron con su buque insignia, el Nothing Phone (3), pero fallaron al competir con las marcas más costosas y establecidas. Sin embargo, con sus dispositivos intermedios ocurrió lo contrario: encontraron un gran recibimiento entre la comunidad entusiasta de su propuesta.
Este año lanzaron en grande un nuevo terminal, el Nothing 4a. Mantiene la misma identidad de diseño que los anteriores, con esa inconfundible parte posterior con leds, conserva el chip Snapdragon 7s, pero de nueva generación, porta una batería de 5080 mAh, agrega una pantalla de mejor resolución a 120 hz, y por primera vez incluye un telefoto real en su módulo de cámaras. No es exactamente un salto técnico abrumador entre generaciones, pero se siente como la madurez natural de un producto que, de por sí, ya era bueno.
Sorpresivamente bueno en el día a día
Un buen gama media es ese teléfono que te resuelve todo, sin mostrar los compromisos estructurales que hizo el fabricante para disminuir el precio. Este Nothing 4a cumple muy bien con esa definición, y agrega algunos trucos exclusivos de la compañía.
Es un teléfono bastante equilibrado y optimizado. Sin pretender récords de batería, ofrece un día y medio de autonomía. Su chip de cuarta generación es un 7% más rápido que su predecesor, un cambio difícil de notar. No presentó tirones entonces, y no los presenta ahora en multitarea. Incluso se defiende bastante a la hora de ejecutar juegos grandes en resoluciones medias. Redes sociales, mensajería, edición breve, todo eso está cubierto.
El nuevo equipo de Nothing continúa calentándose en situaciones de alta demanda, como al jugar Genshin Impact o cuando aparece la carga rápida. Es un detalle curioso porque ahora mismo lo recuerdo más como un teléfono caliente, que uno frio. La bocina se escucha menos de lo que me hubiera gustado. Lo notarás si sueles poner algún video o pódcast al bañarte. Lo que menos me ha gustado es que la pantalla se raya con bastante facilidad. Te recomiendo ponerle un protector lo más pronto que puedas.
Simplificación y madurez
Pero lo atractivo del teléfono no está en sus especificaciones sino en el ADN de Nothing. Esta vez, los diseñadores dejaron atrás los leds curvos rodeando las cámaras. Lo simplificaron con una sola barra gradual vertical de 63 mini leds que recuerda a los medidores de nivel de los minicomponentes y grabadoras de los años 80 y 90.
Esta evolución del Glyph está más cerca del que vimos en el Phone 3, con puntos o pixeles en lugar de tiras de leds. Es sustancialmente más brillante. Sigue mostrando información útil sin ver la pantalla, como temporizadores o patrones especializados según el tipo de notificación o contacto que te llama. Una vez más, la utilidad dependerá de los desarrolladores dentro de su comunidad. De momento, todavía no responde la gran pregunta, casi existencial, de si lo necesitamos o no, pero se ve genial y roba miradas.












