Activistas exigen frenar planta de amoníaco en Topolobampo, Sinaloa; denuncian ecocidio y riesgos a la salud

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Desde hace más de una década, ambientalistas y habitantes de la bahía de Ohuira, ubicada en el municipio de Topolobampo, Sinaloa, exigen la cancelación de una planta de amoníaco cuya construcción, aseguran, representa un riesgo para la salud, amenaza la supervivencia del ecosistema marino-costero y pone en peligro la cultura ancestral del pueblo indígena yoreme.

La controversia en torno al proyecto, promovido por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la empresa suizo-alemana Proman, se intensificó en días recientes tras la llegada de maquinaria pesada y diversos cortes en el suministro eléctrico presuntamente vinculados con las obras.


Mahahual ambientalistas

Desde Sonora hasta Nayarit, pasando por la Ciudad de México, un creciente grupo de activistas ambientales exigen a las autoridades no anteponer intereses comerciales sobre el bienestar de los ecosistemas.


Con una inversión superior a los 1,600 millones de dólares, la instalación petroquímica busca convertirse en la mayor planta comercial de amoníaco de América Latina, con una capacidad de producción de 2,220 toneladas métricas diarias. El producto sería distribuido tanto al mercado nacional como internacional mediante transporte terrestre y marítimo.

El amoníaco (NH3) es un compuesto químico que tiene numerosos usos en la industria y la vida cotidiana. Su principal aplicación es la fabricación de fertilizantes agrícolas, ya que aporta nitrógeno, un nutriente esencial para el crecimiento de las plantas. Además, se utiliza en la producción de productos de limpieza, explosivos, plásticos, fibras sintéticas y medicamentos. También puede emplearse como refrigerante en sistemas industriales debido a sus propiedades térmicas.

De manera específica, el desarrollo en Sinaloa contempla una planta de producción integrada respaldada por gasoductos, sistemas de abastecimiento de agua, una estación de medición de gas natural e instalaciones de carga especializadas, además de un centro de capacitación e infraestructura de acceso al complejo. Según la empresa, también cuenta con el respaldo de infraestructura de terceros, incluido un muelle operado por Petróleos Mexicanos (PEMEX) y un gasoducto perteneciente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La petición ‘¡Manos quietas! Salvemos la bahía de Ohuira’, publicada en Change.org por el Consejo Ciudadano de Ecología Bahía de Ohuira, sostiene que “la construcción de esta planta generará un ecocidio, riesgo para la salud humana y un etnocidio cultural para el pueblo originario yoreme, cuyos integrantes habitan los territorios de la bahía de Ohuira desde hace miles de años”.

La bahía de Ohuira forma parte del sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, localizado en la costa del municipio de Ahome, a unos 25 kilómetros al suroeste de Los Mochis. La población de esta región depende principalmente de actividades como la pesca, la industria, la agricultura y el turismo.

Activistas exigen frenar planta de amoníaco en Topolobampo, Sinaloa; denuncian ecocidio y riesgos a la salud
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