SpaceX, la empresa de Elon Musk dedicada al lanzamiento de cohetes y a la gestión de centros de datos, tiene previsto salir a bolsa este viernes con una valoración prevista superior a 1.75 billones de dólares. Esta operación hará que Musk, que ya es el hombre más rico del mundo, aumente enormemente su fortuna.
Una oferta pública permitirá a SpaceX recaudar aún más dinero para financiar sus ambiciones en el campo de la IA, incluyendo la construcción de más centros de datos con mayor rapidez.
Pero incluso mientras Musk y otros inversionistas de SpaceX ven una enorme ganancia inesperada, la comunidad que alberga los centros de datos xAI que ya están en funcionamiento exige que la empresa rinda cuentas por el uso de turbinas de gas contaminantes y una planta de tratamiento de agua que se paralizó a principios de este año.
«Somos la colonia explotada y marginada de lo que se convertirá en una de las entidades más valiosas del mundo. La gente va a morir a causa de esta contaminación», afirma Justin Pearson, representante de parte de Memphis en la Cámara de Representantes de Tennessee.
xAI vende 15,000 millones de dólares anuales en capacidad de procesamiento en sus campus de Memphis a Anthropic, otra empresa que planea una salida a bolsa de gran envergadura en los próximos meses. «A SpaceX, a Anthropic, o a quien sea que esté construyendo estos centros de datos, la gente no le importa», afirma Pearson.
El presidente Donald Trump ha sugerido que el gobierno estadounidense podría adquirir participaciones financieras en empresas de IA de vanguardia para empezar a «devolver algo» al público estadounidense. Sin embargo, no está claro qué forma tomaría esa participación, ni siquiera si tal medida llegaría a concretarse.
SpaceX no respondió a una solicitud de comentarios y Anthropic se negó a hacer declaraciones, aunque su responsable de políticas públicas y el alcalde de Memphis han destacado el compromiso de la empresa con la ciudad.
En tiempos de centros de datos, ¿quién piensa en la gente?
El complejo Colossus 1 de xAI en Memphis alcanzó notoriedad nacional en 2024 cuando miembros de la comunidad comenzaron a alertar sobre el funcionamiento de turbinas de gas natural operadas por la empresa sin los permisos correspondientes. Los reguladores afirmaron que una laguna legal en la Ley de Aire Limpio permitió a xAI operar hasta 35 turbinas sin permiso durante un año. El año pasado, los reguladores locales otorgaron a xAI un permiso para operar 15 turbinas en el sitio hasta 2027.
Las turbinas de gas natural emiten partículas microscópicas de material particulado fino, denominadas PM2.5, que están relacionadas con diversos problemas de salud, como ataques cardíacos, hipertensión arterial y muertes prematuras en personas con enfermedades preexistentes. Los expertos advierten que la contaminación por PM2.5 puede ser perjudicial incluso por debajo de los niveles establecidos por los organismos reguladores.
El primer centro de datos de xAI se construyó en Boxtown, un barrio históricamente afroamericano de Memphis que ya presenta algunas de las tasas de asma más altas del país debido a la contaminación industrial acumulada durante años.
«Todos los que tenemos familia en el sur de Memphis conocemos a alguien que ha fallecido a causa de una enfermedad bronquial o de un cáncer inesperado que no tiene cabida en nuestro árbol genealógico», afirma Richard Massey, organizador comunitario de Memphis.
En enero, la Agencia de Protección Ambiental emitió una guía que parecía cerrar la laguna legal de la Ley de Aire Limpio que xAI estaba utilizando para operar sus turbinas sin permisos. Sin embargo, la compañía ya había comenzado a instalar turbinas sin permiso en Southaven, Mississippi, para alimentar Colossus 2. A mediados de mayo, la compañía había instalado al menos 46 turbinas de gas sin autorización para operar en el sitio, según correos electrónicos que xAI envió a los reguladores.










