¿Por qué no hemos hallado tecnología extraterrestre aún? Un estudio sugiere que no hemos buscado lo suficiente

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La hipótesis de que existan civilizaciones extraterrestres y de que estas hayan enviado sondas exploratorias al sistema solar no puede descartarse con los datos disponibles actualmente. Esa es la conclusión de un artículo presentado en la Unión Astronómica Internacional (UAI) sobre tecnofirmas, que analiza hasta qué punto las búsquedas científicas han logrado detectar señales de tecnología no humana en nuestro vecindario cósmico.

Según el reporte, extensas regiones y numerosos objetos del sistema solar permanecen insuficientemente explorados. A grandes distancias, incluso caracterizar objetos pequeños, de tamaño comparable al de una sonda, sigue siendo una tarea compleja.


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Tecnofirmas, artefactos extraterrestres y dónde encontrarlos

Durante décadas, gran parte de la búsqueda de tecnología extraterrestre se concentró en detectar señales electromagnéticas anómalas, desde transmisiones de radio hasta posibles pulsos láser. Para el autor, T. Joseph W. Lazio, la exploración debe ampliarse hacia la búsqueda de artefactos físicos. Se trata de objetos tecnológicos de origen no terrestre cuya presencia pueda detectarse en el sistema solar. La categoría incluye sondas que transporten información, objetos abandonados en órbita e incluso artefactos depositados sobre planetas, lunas o asteroides.

Lazio sostiene que el principal problema no radica en encontrar artefactos, sino en interpretarlos. Un objeto puede presentar una trayectoria inusual, una temperatura fuera de lo común, materiales extraños o una forma poco habitual, características que podrían distinguir estos artefactos de otros cuerpos espaciales. Sin embargo, confirmar si se trata de un fenómeno natural o de un posible artefacto tecnológico exige observaciones adicionales y recursos considerables.

El investigador recuerda un caso reciente que ilustra esa dificultad. En 2020, un objeto denominado 2020 SO llamó la atención de la comunidad científica por su trayectoria inusual. Observaciones posteriores revelaron que probablemente no era un asteroide, sino una etapa de cohete Centaur lanzada décadas atrás.

La revisión concluye que, pese a décadas de exploración espacial, gran parte del sistema solar sigue observándose con resoluciones limitadas. Esta situación refleja una limitación práctica de la exploración moderna. Los observatorios generan enormes volúmenes de datos, pero su resolución y cobertura todavía resultan insuficientes para examinar de forma exhaustiva todos los rincones del sistema solar.

Por ejemplo, en observaciones del sistema solar exterior, un cuerpo de alrededor de un kilómetro de tamaño podría pasar desapercibido en las imágenes disponibles. Incluso en cuerpos mucho mejor estudiados, como la Luna o Marte, el volumen de información es tan grande que revisarlo por completo representa un desafío técnico considerable.

Ante ese escenario, Lazio propone utilizar inteligencia artificial para aliviar parte de ese cuello de botella. Los algoritmos de aprendizaje automático podrían filtrar la enorme cantidad de información generada por observatorios y misiones espaciales para localizar objetos con propiedades inusuales. Una IA bien entrenada podría identificar candidatos de interés entre volúmenes de datos que continúan creciendo día tras día.

La conclusión de Lazio no consiste en arrojar que podrían existir sondas extraterrestres ocultas en el sistema solar. Su planteamiento es más simple: todavía no conocemos nuestro vecindario cósmico con el nivel de detalle necesario como para descartar esa posibilidad con toda certeza.

¿Por qué no hemos hallado tecnología extraterrestre aún? Un estudio sugiere que no hemos buscado lo suficiente