
El mandatario y dirigentes del oficialismo han expresado sospechas sobre posibles anomalías en el proceso electoral. Entre ellas, mencionaron inconsistencias en miles de mesas y cuestionamientos al software utilizado para la transmisión y consolidación de votos. “Advertí que el software de los hermanos Bautista era vulnerable según la sentencia del Consejo de Estado del 2018 y que debía cambiarse por un software público”, denunció Petro. “Hoy tenemos evidencia de un cambio de direcciones IP de varios servidores de la Registraduria Nacional. Significa que se vulneró el software y otros escribieron datos de mesas y puestos de votación. El único con capacidad de hacer eso en el mundo es el estado de Israel”.
También insistió en que el preconteo carece de carácter vinculante y que la validez jurídica corresponde al escrutinio realizado por las comisiones electorales. “Deben ser impugnadas las mesas sin firma de jurados de inmediato. Aún no se puede saber quién es el presidente y hay muchas irregularidades”, dijo Petro.
Iván Cepeda, por su parte, llamó a sus simpatizantes a mantenerse vigilantes durante el proceso de revision y aseguró que aceptará el resultado una vez concluyan las verificaciones previstas por la ley.
Los señalamientos del presidente colombiano, que se remontan a la primera vuelta, ha provocado el enojo de sectores de la oposición. De la Espriella, quien durante la campaña prometió endurecer la política de seguridad y desmontar varias iniciativas impulsadas por Petro, acusó al mandatario de sembrar dudas sobre la voluntad popular y advirtió que las instituciones del país deben garantizar el respeto al orden constitucional.
La Registraduría Nacional continúa con el escrutinio oficial, un procedimiento obligatorio en Colombia que puede modificar parcialmente las cifras del preconteo, aunque históricamente los cambios han sido menores.
Si los resultados son ratificados, De la Espriella asumirá la presidencia el próximo 7 de agosto, marcando el retorno de la derecha al poder tras cuatro años del primer gobierno de izquierda en la historia contemporánea del país. Este resultado fue considerado una sorpresa, ya que Iván Cepeda se posicionó prácticamente desde el inicio de la campaña presidencial como el puntero en las encuestas, pero el apoyo popular hacia el candidato del movimiento Defensores de la Patria subió con el paso de las semanas.
Apodado “El Tigre” y respaldado por Donald Trump, Abelardo de la Espriella, de 47 años, se sumaría a una nueva ola que le ha cambiado el rostro político a América Latina, caracterizada por un triunfo electoral tras otro de candidatos de derecha, a menudo etiquetados en medios y redes sociales como figuras de “ultraderecha”. De la Espriella construyó su candidatura alrededor de la promesa de combatir con mayor severidad a los grupos armados, reducir el tamaño del Estado y fortalecer la participación del sector privado en la economía.
Sus simpatizantes sostienen que representa una alternativa liberal en lo económico y firme en materia de seguridad, mientras que sus críticos consideran que su discurso polarizante, su cercanía con sectores del uribismo y varias declaraciones controversiales sobre el papel de las Fuerzas Armadas y el orden público lo ubican en la extrema derecha del espectro político colombiano.












