
El alza del petróleo y la inflación mantendrán presión sobre la región, advierte organismo
La escalada del conflicto en Irán continuará impactando la economía de América Latina y el Caribe durante todo 2026, incluso si prosperan los esfuerzos diplomáticos para estabilizar la situación. Así lo advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en un informe especial que identifica seis vías mediante las cuales la crisis ya afecta a la región, con consecuencias más severas para los países importadores de energía, entre ellos República Dominicana.
Según el documento presentado este viernes en Santiago de Chile, el promedio anual del precio del petróleo será entre un 20 % y un 25 % superior al registrado en 2025. La proyección parte de un precio de referencia del barril Brent de entre US$75 y US$80, muy por encima del promedio de US$69 alcanzado el año pasado, lo que prolongará las presiones sobre la inflación, el comercio y las finanzas públicas.
Persisten los riesgos pese a los avances diplomáticos
José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, señaló que el conflicto evidencia el elevado nivel de interdependencia de la economía mundial y la rapidez con la que las crisis geopolíticas se transmiten entre países y regiones.
El informe recuerda que las hostilidades comenzaron el 28 de febrero de 2026 y derivaron en el cierre de facto del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético mundial. Aunque el 17 de junio los gobiernos de Estados Unidos e Irán firmaron un memorando para detener las operaciones militares y reabrir el paso marítimo, nuevos enfrentamientos registrados en julio mantienen la incertidumbre sobre la estabilidad del acuerdo.
La CEPAL advierte que la reapertura total del estrecho y la normalización de las cadenas de suministro no serán inmediatas debido a que persisten riesgos de seguridad, elevados costos logísticos y primas de seguro marítimo.
Seis canales de impacto sobre la región
El estudio identifica seis mecanismos mediante los cuales el conflicto seguirá afectando a América Latina y el Caribe.
Los dos primeros corresponden al ámbito comercial y fiscal. Los países exportadores de hidrocarburos podrían beneficiarse parcialmente por el incremento de los precios internacionales, mientras que la mayoría de las economías de la región, que dependen de las importaciones de combustibles, enfrentarán un deterioro de su balanza comercial y mayores presiones sobre las cuentas públicas.
En el escenario base del informe, el impacto comercial sería ligeramente positivo para el conjunto de América Latina y para América del Sur, pero negativo para los países del Caribe, así como para Centroamérica, Haití y la República Dominicana, donde el encarecimiento de la energía aumentará los costos de importación.
Inflación, alimentos y financiamiento más costoso
Los otros cuatro canales identificados afectan a todos los países, independientemente de su condición energética.
La CEPAL prevé mayores presiones inflacionarias debido al aumento de los combustibles y de los fertilizantes, situación que también elevará los costos de producción y distribución de alimentos, reduciendo el poder adquisitivo de los hogares y aumentando el riesgo de inseguridad alimentaria.
El informe también anticipa un menor crecimiento de la economía mundial, lo que reduciría la demanda de exportaciones latinoamericanas.
A ello se suman condiciones financieras más restrictivas. La permanencia de tasas de interés elevadas en las economías desarrolladas encarecerá el acceso al crédito externo, mientras que la incertidumbre internacional favorecerá la fortaleza del dólar frente a las monedas de la región.
Finalmente, la política monetaria de varios bancos centrales latinoamericanos podría flexibilizarse más lentamente de lo previsto, limitando el impulso a la actividad económica.
Una región con realidades distintas
Aunque América Latina y el Caribe presenta una exposición comercial relativamente menor al golfo Pérsico que otras regiones del mundo y algunas de sus mayores economías exportan hidrocarburos, la CEPAL advierte que esa ventaja no refleja la realidad de la mayoría de los países.
El organismo concluye que las economías importadoras netas de energía seguirán absorbiendo los efectos negativos del conflicto a través de todos los canales identificados, por lo que la evolución de los mercados energéticos y de las negociaciones diplomáticas continuará siendo determinante para el desempeño económico regional durante el resto de 2026.











