El principal proveedor de energía de Francia informó este domingo que tres reactores nucleares fueron cerrados temporalmente y que otros ocho funcionan con una potencia reducida debido a la ola de calor que afecta al país.
“Debido a las condiciones meteorológicas y para cumplir con las normas sobre vertidos de agua de refrigeración, y proteger así el medioambiente”, fueron detenidos reactores de las centrales de Golfech, Bugey y Chooz, situadas respectivamente a orillas de los ríos Garona, Ródano y Mosa, indicó el grupo energético EDF a la AFP.
La medida responde a una exigencia de protección ambiental destinada a evitar el vertido excesivo de agua caliente en ríos cuya temperatura ya está aumentando por la ola de calor.
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Las centrales, fundamentales para la producción eléctrica del país, utilizan agua de los ríos para enfriar sus reactores. Durante este proceso, el agua se calienta antes de ser devuelta al cauce.
El ministerio de Economía concedió el sábado una excepción a los límites de temperatura para el calentamiento del Ródano en torno a la central de Bugey, con el objetivo de «garantizar la seguridad de la red eléctrica». La medida estará vigente hasta el 20 de julio.
Es la segunda vez en las últimas semanas que EDF se ve obligada a detener reactores nucleares debido al calor extremo, después de que una ola de temperaturas récord afectara a Francia en junio.
Este domingo, durante la tercera ola de calor registrada en el país desde mayo, más de un tercio del territorio francés se encontraba bajo el nivel máximo de alerta meteorológica.
Más de 25 millones de personas soportaban temperaturas que, según los pronósticos, podían alcanzar los 41 °C, de acuerdo con un cálculo de la AFP basado en datos demográficos.
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La ola de calor obligó a varios lugares turísticos a cerrar antes de lo habitual, provocó la cancelación de eventos y llevó a acortar una etapa del Tour de Francia.
También se multiplicaron los incendios forestales y aumentaron las muertes por ahogamiento en medio de las altas temperaturas.
Desde finales de mayo, Francia se ha visto gravemente afectada por repetidos episodios de calor intenso, que han provocado un exceso de mortalidad y han puesto de manifiesto problemas en infraestructuras poco adaptadas a fenómenos meteorológicos extremos, cuya creciente frecuencia ha sido vinculada por científicos al cambio climático causado por la actividad humana.











