Mundial 2026: el orden de España apaga la creatividad de Francia y se instala en la final

service
Compartir

Comparte este artículo

o copie el enlace

“Nunca imaginé algo así, ni en mis sueños más locos». La frase de Pedro Porro resume la expectativa del fútbol en general antes de la semifinal entre una Francia que lucía imbatible y una España que había llegado a costa de mucho sufrimiento hasta esta instancia.

La otra parte del comentario de Porro tras el encuentro explica lo que se vivió en la cancha del estadio AT&T de Dallas: «Hicimos todo bien – todo lo que necesitábamos hacer – contra un equipo que estaba viviendo un Mundial brillante”.

Solo así se explica el 2-0 con el que la Roja puso fin al favoritismo francés y se convirtió en el primer clasificado para la final en Nueva York, a la espera del ganador entre Argentina e Inglaterra en Atlanta.

Luis de la Fuente puso sobre la mesa las cartas ganadoras, una mano que le aseguró resultados cada vez que apostó por ella, después del varapalo del debut ante Cabo Verde. La gran diferencia es que esta vez la partida se resolvió sin sobresaltos, sin tensiones, sin imprecisiones, como si de tanto revolver el mazo se hubiera memorizado la marca detrás de los ases.

Volvió a abrir Fabián Ruiz en lugar de Pedri, y suyo fue el mérito de la conexión con Dani Olmo y el resto de la delantera, mientras Rodri salía airoso de los rigores de Michael Olise, encargado de que el capitán nunca estuviera cómodo con la pelota y de comandar las salidas de una ofensiva gala que sumaba 16 goles: ocho de Kylian Mbappé, cinco de Ousmane Dembélé, dos de Bradley Barcola y uno de Désiré Doué.

Solo que Rodri no sucumbió ante Olise y en el duelo directo que quedó servido entre los últimos dos ganadores del Balón de Oro, se encargó de apagar la carga de dinamita de cada pelota que le llegaba a Dembélé.

España tocaba, se adueñaba, comenzaba a tejer caminos hacia la puerta de Mike Maignan, mientras Francia intentaba desesperadamente reencontrar la creatividad que Olise había desplegado hasta entonces.

Marc Cucurella (24) controla la pelota antes de que le llegue a Kylian Mbappé. Dallas, 14 de julio de 2026.
Marc Cucurella (24) controla la pelota antes de que le llegue a Kylian Mbappé. Dallas, 14 de julio de 2026. AP Photo/Tony Gutierrez – Tony Gutierrez

Ese puente hacia las galopadas de Mbappé quedó roto desde las primeras acciones. Cada vez que la pelota caía en los pies de alguien capaz de enfilar hacia la portería de Unai Simón, la presión de tres hombres agobiaba el avance y lo ahogaba antes de nacer.

Francia quedaba fracturada en dos pedazos, con Adrien Rabiot y Aurélien Tchouaméni confinados a la contención, mientras el doble pivote de España (Rodri y Ruiz) era libre de imaginar formas para que Olmo completara la conexión con el tridente ofensivo de Lamine Yamal, Mikel Oyarzábal y Alex Baena.

Leer tambiénMundial 2026: España arruina el 14 de julio francés y deja a ‘les Bleus’ fuera de la final

Una pesadilla de 21 minutos

Apenas ocho minutos habían transcurrido cuando el duelo quedó gravemente condicionado. Rabiot cometió una falta sobre Olmo al borde del área y recibió tarjeta amarilla. A partir de entonces, su presión sobre la salida española perdió mordida, ante el riesgo de quedarse con un hombre menos.

A los 20, la fórmula de De la Fuente dio resultado. Marc Cucurella cruzó un centro desde la izquierda que sobró a Oyarzábal. Lucas Digne se dispuso a intentar el despeje, solo que a sus espaldas entraba Lamine Yamal y la patada destinada a conjurar el peligro terminó impactando contra el muslo del joven astro del Barcelona, y forzando el penalti que cobró Oyarzábal para el 1-0.

Mikel Oyarzábal festeja luego de anotar el gol de penalti que dio la ventaja a España sobre Francia en la semifinal del Mundial 2026. Dallas, 14 de julio de 2026.
Mikel Oyarzábal festeja luego de anotar el gol de penalti que dio la ventaja a España sobre Francia en la semifinal del Mundial 2026. Dallas, 14 de julio de 2026. AP Photo/David J. Phillip – David J. Phillip

A los 29, la tormenta terminó de formarse en el horizonte galo. El sólido William Saliba cayó sentado en el césped, incapaz de seguir y quejándose de dolores en la espalda. Caía la mitad de la muralla central francesa, mientras Dayot Upamecano quedaba a cargo de engranar sobre la marcha con el sustituto Maxence Lacroix.

Fueron 21 minutos de golpes al andamiaje francés, que no logró apuntalarse ni siquiera cuando Didier Deschamps hizo ingresar a Manu Koné en lugar de Rabiot y a Doué para tratar de solventar la improductividad de Bradley Barcola.

Ninguno hizo diferencia y Francia seguía sin inquietar a Unai Simón y sin rescatar la fiesta nacional. En el Día de la Bastilla, eran las cabezas de Mbappé y compañía las que probaban el filo.

Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

Imagen de portada: © France 24

Desconectado de su zona de creación, el capitán debía retroceder cada vez más para buscar pelotas y tratar de enfilarse contra Unai Simón. Y cuando algún pase detonaba el pistoletazo de salida para intentar la galopada, terminaba mirando el banderín levantado por fuera de lugar.

«Nos faltaba precisión técnica y energía. Los españoles son muy buenos desbaratando movimientos leyendo intercepciones y pases. Nos habría gustado causarles más problemas”, confesó luego Deschamps.

Mientras ‘les Bleus’ buscaban recursos para salir del foso, España se asentaba y se atrevía a salir del corsé de la pelota dominada para apostar a los pases al vacío o las combinaciones vertiginosas frente a la puerta francesa.

Así llegó el segundo gol, con una pared entre Porro y Olmo que, en la caída después de una falta sobre la medialuna, alcanzó a tocarla para el lateral del Tottenham, que anotó su segundo gol del torneo, esta vez un remate de derecha, solo frente a un Maignan impotente.

Pedro Porro anota el segundo gol español ante Mike Maignan en la semifinal que la Roja dominó 2-0 sobre Francia en el Mundial 2026. Dallas, 14 de julio de 2026.
Pedro Porro anota el segundo gol español ante Mike Maignan en la semifinal que la Roja dominó 2-0 sobre Francia en el Mundial 2026. Dallas, 14 de julio de 2026. AP Photo/Jessica Tobias – Jessica Tobias

Tres minutos después, el árbitro anulaba un tercer gol español, convertido por Lamine Yamal, por fuera de lugar, pero la superioridad española no admitía contestaciones, y si flaqueaba por un momento, allí estaba Unai Simón saliéndose del área para desarticular un avance de Doué o jugándose el físico para bloquear un centro de Theo Hernández.

La impotencia francesa se convertía en desesperación, tanto que Mbappé terminó viendo una tarjeta amarilla por un empujón sin pelota a Unai Simón.

Mientras tanto, España era tan efectiva que de los 10 remates que completó, solo dos fueron entre los tres palos: los goles de Oyarzábal y Porro.

Rodri (16) celebra luego de la victoria 2-0 sobre Francia que clasificó a España para disputar la final del Mundial 2026. Dallas, 14 de julio de 2026.
Rodri (16) celebra luego de la victoria 2-0 sobre Francia que clasificó a España para disputar la final del Mundial 2026. Dallas, 14 de julio de 2026. IMAGN IMAGES via Reuters – MARIA LYSAKER

Leer tambiénEl «dictador» Mbappé: cómo el capitán de la selección de Francia ha convertido las críticas en ventaja

Con la historia en el puño

La selección española llegó al Mundial como la gran favorita, con su corona de la Euro 2024 y su impresionante invicto que ya alcanza 37 partidos, porque la única derrota de los últimos tres años (la de la final de la Liga de Naciones ante Portugal) no se produjo durante el tiempo regular, sino en una definición por penales.

Sin embargo, a medida que avanzaba el torneo, Francia parecía agigantarse y volverse imbatible, mientras España lucía irreconocible en el debut ante Cabo Verde, con una rocambolesca formación en la que Pedri jugaba de media punta, Gavi de extremo izquierdo y Marcos Llorente intentaba sin éxito reproducir sus avances del Atlético de Madrid por la banda derecha para conectar con Lamine Yamal.

Pero las correcciones de De la Fuente han construido un bloque que luce cada vez más sólido, a pesar de los apremios vividos ante Uruguay en la fase de grupos, y luego ante Portugal y Bélgica en las rondas de eliminación directa.

Ahora, la Roja está a las puertas de igualar la hazaña de 2010, una que se gestó cuando Lamine Yamal estaba a un par de días de cumplir los dos años y Pau Cubarsí apenas tenía tres y medio.

Pero Mikel Oyarzábal, el hombre gol del equipo, sí que tiene memoria de aquel tanto de Andrés Iniesta que dio a España su único título mundial, y ahora sabe que está viviendo en los zapatos de sus héroes de infancia.

“Es una auténtica ilusión. Cuando eres pequeño y ves un Mundial o viajas con toda tu familia a ver un Mundial hace muchos años no te hubieras imaginado estar donde estás hoy. Una alegría inmensa”, festejó el delantero de la Real Sociedad, en conversación con ‘TVE’ al final del partido.

Argentina o Inglaterra. Solo 90 minutos (o tal vez un poco más) faltan para conocer al rival de la Roja, pero los hombres de Luis de la Fuente ya saben que son capaces de aniquilar gigantes.

Leer tambiénDesde acoso en línea hasta mensajes de políticos: cómo el racismo está rodeando al Mundial de fútbol

Con Reuters y EFE

Mundial 2026: el orden de España apaga la creatividad de Francia y se instala en la final