Mi algoritmo se debate entre recetas wellness que jamás haré y fotos que quizá algún día replique. Algunas están completamente sacadas de contexto: retratan a mujeres que parecen casuales, aunque en realidad sostienen poses incomodísimas (sí, Instagram, sé que nadie come helado mientras mantiene un brazo doblado en el aire). Pero, más allá de eso, hay una mueca que se repite tanto que es imposible dejar de verla. La he visto en amigos, influencers y en las voces que se adueñan de mis playlists, como Billie Eilish, o en quienes dominan el streaming, como Chloe Cherry (Euphoria).
Sabes de cuál hablo: esa inquietante mirada perdida, clavada en la nada, acompañada de un puchero caprichoso. La comunidad de TikTok bautizó este gesto como “Gen Z pout”, aunque antes de pasar de feed en feed, la escritora Rayne Fisher-Quann lo nombró “dissociative pout” (puchero disociativo).
En su artículo publicado en i-D en 2022, Fisher-Quann definía este gesto como una pose fotográfica que consiste en «parecer apático frente al mundo que te rodea». Algo muy Generación Z.
Y quizá no sea una coincidencia. En el artículo Vibe Shift, publicado en The Cut, la periodista Allison P. Davis sostiene que estamos entrando en una nueva era estética marcada por «el retorno de una cultura fragmentada, donde lo más prometedor es el regreso de la ironía». Si las poses siempre han sido un reflejo de su tiempo, el Gen Z pout podría ser el rostro de ese nuevo cambio cultural.
Ninguna expresión viral apareció por accidente, cada una nació en un momento específico de internet, o incluso antes de este, y terminó convirtiéndose en una especie de lenguaje silencioso. La pose que eliges para una foto rara vez habla solo de ti; también refleja la cultura en la que te relacionas, los ideales de belleza de tu época e, incluso, el estado de ánimo de toda una generación.
Heroin chic
A inicios de los 90, las modelos solían ser mujeres como Cindy Crawford y Claudia Schiffer, bronceadas y atléticas; no obstante, a mediados de la década surgió una reacción contra la «chica radiante». El estilo heroin chic pretendía ser un choque pronunciado, que reflejaba el contexto social de Estados Unidos. El consumo de heroína se había vuelto más frecuente, ya no era estrictamente inyectable, se inhalaba con mayor frecuencia, lo que redujo parte del estigma asociado a la droga.














