Siria: el desafío de recuperar el turismo tras 14 años de guerra

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Las persianas metálicas se levantan una tras otra en el zoco de Al-Hamidiyah mientras el sol apenas empieza a colarse por las rendijas del inmenso techo de hierro que cubre el mercado. El aroma del café recién molido se mezcla con el del jabón de Alepo, las especias y los dulces de pistacho. Los vendedores vuelven a llamar a los clientes desde las puertas de sus tiendas y, por primera vez en muchos años, el árabe del Golfo vuelve a escucharse entre los estrechos pasillos junto al acento jordano, el iraquí y algún que otro idioma europeo. Damasco quiere creer que este será el verano de su regreso. 

Entre quienes han apostado por ese regreso está Haizham Al Mogharbi, fundador de la agencia de turismo médico Tawaf, bautizada con el nombre del ritual en el que los peregrinos rodean siete veces la Kaaba durante el hach. Desde una pequeña oficina cercana al casco antiguo intenta recuperar un sector en el que Siria fue durante años un referente regional. Antes de la guerra, miles de pacientes llegaban desde Irak, Jordania y los países del Golfo para someterse a operaciones oftalmológicas, tratamientos de fertilidad, cirugía estética o intervenciones especializadas que situaban a Siria entre los principales destinos de turismo médico de Medio Oriente.

Sirios celebran después de que Egipto anotara el primer gol contra Bélgica en la Copa Mundial de la FIFA 2026, en una zona de aficionados dedicada en Damasco, Siria, 15 de junio de 2026.
Sirios celebran después de que Egipto anotara el primer gol contra Bélgica en la Copa Mundial de la FIFA 2026, en una zona de aficionados dedicada en Damasco, Siria, 15 de junio de 2026. EFE – Mohammed Al-Rifai

«Las consultas están volviendo y recibimos llamadas de Jordania, Irak e incluso de algunos países europeos», explica Al Mogharbi.

«Pero todavía es demasiado pronto para hablar de una verdadera recuperación. Los hospitales siguen reconstruyéndose y el coste de la electricidad continúa siendo uno de nuestros mayores problemas. Un hospital necesita energía las veinticuatro horas y eso encarece muchísimo cualquier tratamiento».

El Gobierno ha incrementado recientemente un 50% los salarios del personal sanitario en un intento por frenar la fuga de médicos y especialistas, una medida que muchos consideran insuficiente tras años de inflación y depreciación de la libra siria, pero que refleja el esfuerzo por reactivar uno de los sectores que antes de la guerra proyectaba la imagen más moderna del país.

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«Verano del renacimiento»

Tras catorce años de conflicto, el nuevo Gobierno sirio ha convertido el turismo en una de sus grandes apuestas para reactivar una economía devastada. La campaña oficial habla del «verano del renacimiento»: festivales, hoteles rehabilitados, nuevas conexiones aéreas, inversiones millonarias y una invitación a redescubrir un país que durante más de una década desapareció de los mapas turísticos. El Ministerio de Turismo sostiene que el sector debe convertirse en uno de los motores de la recuperación económica y atraer inversión regional, especialmente de los países del Golfo. 

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Imagen de portada: © France 24

Los gestos no son menores. Damasco acogió este año la primera feria internacional del turismo del país, se han anunciado proyectos de inversión de cientos de millones de dólares y compañías aéreas del Golfo han ido recuperando sus conexiones con la capital siria. Todo forma parte de una estrategia con la que las autoridades buscan transmitir una imagen de estabilidad y convencer tanto a inversores como a visitantes de que Siria vuelve a estar abierta. 

Pero basta con detenerse unos minutos frente a los escaparates del zoco de Al-Hamidiyah para comprobar que la recuperación tiene muchos matices. 

Un auto dañado es retirado del lugar de una explosión en Bab Sharqi, cerca de la sede del Ministerio de Defensa sirio en Damasco, Siria, el 19 de mayo de 2026. Según la agencia de noticias siria, un miembro del Ejército sirio murió y al menos 12 personas resultaron heridas. (Siria, Damasco).
Un auto dañado es retirado del lugar de una explosión en Bab Sharqi, cerca de la sede del Ministerio de Defensa sirio en Damasco, Siria, el 19 de mayo de 2026. Según la agencia de noticias siria, un miembro del Ejército sirio murió y al menos 12 personas resultaron heridas. (Siria, Damasco). © EFE

En una pequeña tienda de tejidos, Abu Khaled —nombre ficticio porque prefiere no identificarse— observa el incesante ir y venir de visitantes mientras dobla cuidadosamente unos manteles bordados. «Hacía años que no veía tanta gente caminando por aquí», dice señalando el pasillo abarrotado. «Pero una cosa es llenar el zoco y otra llenar la caja».

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«El ambiente ha cambiado; el consumo, todavía no”

«Hay mucha gente paseando. Entran, preguntan los precios, hacen fotografías… pero compran muy poco. El ambiente ha cambiado, sí. El consumo, todavía no”, insiste. 

Los comerciantes reconocen que este verano vuelve a verse movimiento. Han regresado visitantes jordanos, iraquíes y sirios de la diáspora que aprovechan las vacaciones para volver a recorrer la ciudad. También empiezan a aparecer pequeños grupos organizados de europeos, todavía escasos pero impensables hace apenas un año. Sin embargo, las ventas siguen lejos de las de antes de la guerra y muchos excursionistas apenas permanecen unas horas en Damasco antes de regresar a Jordania o continuar viaje hacia Líbano. 

Vista de uno de los puestos en el zoco de Damasco, Siria.
Vista de uno de los puestos en el zoco de Damasco, Siria. © EFE – Edgar Gutiérrez

Ese mismo contraste se percibe en Bab Touma, el barrio cristiano donde en los últimos meses han reabierto hoteles boutique, restaurantes y cafés que durante años sobrevivieron gracias a la clientela local. 

En el patio de una antigua casa damascena convertida en hotel, Naji Fallouh, propietario del pequeño hotel boutique, recuerda que antes de la guerra julio era sinónimo de ocupación completa. 

«Otros años, a principios de julio ya no quedaba una sola habitación libre», explica. «Ahora volvemos a recibir reservas, pero todavía estamos lejos de aquellos veranos».

Según cuenta, el cambio más evidente no está tanto en la cantidad como en el perfil de los visitantes. «Vemos mucho turismo local, sirios que viven en otras provincias o que regresan desde el extranjero para pasar las vacaciones con sus familias. También llegan jordanos e iraquíes. Los extranjeros están volviendo poco a poco, pero siguen siendo una minoría».

Por las noches, el conocido “Le Piano Bar” en el vecino Bab Sharqi, vuelve a llenarse de música en directo, cenas y celebraciones. «La ciudad vuelve a tener vida», dice. «Hace dos años era difícil imaginar este ambiente. Pero una ciudad con vida no significa todavía una economía recuperada».

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Security personnel arrive at the scene near a burning vehicle following an explosion in Damascus.
El personal de seguridad llega al lugar de los hechos, cerca de un vehículo en llamas, tras una explosión ocurrida en Damasco el 19 de mayo de 2026. AFP – –

Esa distancia entre el optimismo oficial y la realidad cotidiana se repite en hoteles, restaurantes y agencias de viaje. Los operadores turísticos hablan de un creciente interés por Siria, impulsado por la mejora de la seguridad y la reapertura de rutas aéreas. Sin embargo, también admiten que persisten obstáculos importantes: las sanciones, las dificultades para realizar pagos internacionales, la falta de seguros para muchos viajeros occidentales y unas infraestructuras que todavía arrastran años de abandono. 

Para el Gobierno de Ahmad al-Sharaa, el turismo representa mucho más que visitantes. Es una herramienta para generar empleo, atraer divisas y proyectar una nueva imagen del país. Pero también es una prueba de confianza. Porque convencer a un turista de volver a Siria quizá resulte más sencillo que convencer a un inversor de apostar por un país cuya reconstrucción apenas comienza y que todavía arrastra profundas incertidumbres económicas y políticas. 

Al menos 18 personas, entre ellas cuatro agentes de Policía, resultaron heridas en dos explosiones registradas cerca del Ministerio de Turismo, en el centro de Damasco, coincidiendo con la visita oficial del presidente francés, Emmanuel Macron, a la capital siria, el 7 de julio de 2026.
Al menos 18 personas, entre ellas cuatro agentes de Policía, resultaron heridas en dos explosiones registradas cerca del Ministerio de Turismo, en el centro de Damasco, coincidiendo con la visita oficial del presidente francés, Emmanuel Macron, a la capital siria, el 7 de julio de 2026. EFE – IRNA News Agency

Al caer la tarde, el zoco de Al-Hamidiyah vuelve a llenarse. Los vendedores de helado de Bakdash forman largas filas, los cafés recuperan el bullicio y los turistas levantan el teléfono para fotografiar la luz que entra por la vieja cubierta metálica antes de llegar a la mezquita de los Omeyas. 

Haizham Al Mogharbi resume el momento que vive la ciudad con una frase que podría servir para toda Siria: «La gente ha recuperado las ganas de venir. Ahora falta que el país recupere la capacidad de recibirlos.» 

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