
Tras dejar su cargo de director ejecutivo de Intel a finales de 2024, Pat Gelsinger mantuvo 100 reuniones en 100 días. La idea, según explicó recientemente a WIRED, era ir descartando opciones hasta decidir qué hacer a continuación.
En marzo del año siguiente, Gelsinger anunció que había aceptado el cargo de socio general en Playground Capital, una empresa de capital de riesgo especializada en «deep tech», que apuesta por tecnologías incipientes basadas en nuevos avances científicos fundamentales y avances de ingeniería.
Gelsinger asumió el cargo con el objetivo de ayudar a una nueva generación de startups de semiconductores a reavivar la ley de Moore. Hace décadas, el cofundador de Intel, Gordon Moore, predijo que el número de transistores en un chip se duplicaría aproximadamente cada dos años, con el correspondiente salto en el rendimiento. Esto se cumplió durante mucho tiempo, pero a medida que las empresas de semiconductores se acercan a los límites de la física, seguir reduciendo los transistores a escala atómica se ha vuelto prohibitivamente difícil y costoso.
Gelsinger cree que la mejor manera de superar ese estancamiento es mediante avances en litografía: el grabado de chips más potentes utilizando haces de luz a escala nanométrica. La tecnología de litografía líder, desarrollada por la empresa holandesa ASML, permite a los fabricantes de chips grabar utilizando luz con una longitud de onda de 13.5 nanómetros. La lógica es que la capacidad de incluir más elementos, aún más pequeños, daría lugar a procesadores todavía más potentes.
Cuando se incorporó a Playground, Gelsinger pasó a formar parte del consejo de administración de xLight, una empresa de su cartera que desarrolla técnicas novedosas de litografía y que también ha recibido recientemente inversión del Gobierno de EE UU (Durante nuestra conversación, Gelsinger repitió en varias ocasiones la frase: “Dios dijo: ‘¡Hágase la luz!’”).
A medida que la inteligencia artificial revoluciona el sector del software, cada vez más empresas de capital de riesgo se están orientando hacia la “deep tech”. Pero, según sostiene Gelsinger, pocos están mejor preparados que él para detectar a los ganadores.
WIRED se reunió con Gelsinger a principios de julio en la conferencia RAISE Summit, celebrada en París. Hablamos sobre su proceso para evaluar a los fundadores de empresas de “deep tech”, el cambio de postura del gobierno de EE UU respecto a la IA y los semiconductores, y por qué los avances en esos campos van necesariamente de la mano.
Esta conversación ha sido editada por motivos de extensión y claridad.
WIRED: Pasaron aproximadamente cuatro meses entre tu salida de Intel y tu llegada a Playground. ¿Qué te pasaba por la cabeza durante ese periodo?
PAT GELSINGER: Mi mujer me dijo: “Aún no has terminado”.
Estaba barajando puestos en la administración pública, en la universidad, como director ejecutivo, en capital de riesgo o en empresas emergentes. Fue realmente un proceso deductivo. Decidí que no quería volver a participar en [más] conferencias sobre resultados financieros. No me veía a mí mismo como político. La elección se reducía a capital de riesgo o empresas emergentes.
Quiero hacer cosas que importen (que, si tienen éxito, marquen la diferencia) con gente con la que me lleve bien.
¿Por qué descartaste el capital de riesgo?
El capital de riesgo invierte cantidades mayores, pero no se centra tanto en la tecnología. En esta etapa de mi carrera, ¿quiero invertir grandes cantidades y preocuparme por la rentabilidad financiera, o quiero dedicarme a la tecnología innovadora?
Estamos en la vanguardia de la ciencia, demostrando cosas. Siempre he sido así. Me encanta la tecnología.










