
La maternidad después de los 40 alcanzó un punto histórico en Estados Unidos. Por primera vez en los registros contemporáneos, las mujeres de 40 a 44 años tuvieron más bebés que las adolescentes de 15 a 19 años.
Los datos finales de 2024 muestran que las mujeres de 40 a 44 años registraron 141.515 nacimientos. Durante el mismo periodo, las adolescentes de 15 a 19 años tuvieron 137.273 bebés. La diferencia fue de 4.242 nacimientos.
Las tasas también reflejaron este cambio. Por cada 1.000 mujeres de 40 a 44 años hubo 12,7 nacimientos, mientras que la tasa entre las adolescentes quedó en 12,6.
La comparación no significa que todas las mujeres estén esperando hasta los 40 para tener su primer hijo. Sin embargo, sí muestra una transformación profunda en la edad en la que muchas personas deciden comenzar o ampliar una familia.
La maternidad después de los 40 marca un cambio histórico
Durante décadas, los nacimientos entre adolescentes superaron ampliamente a los registrados entre mujeres de 40 a 44 años. Esa distancia comenzó a reducirse a medida que descendían los embarazos adolescentes y aumentaba la presencia de madres mayores.
En 2024, la tasa de natalidad entre mujeres de 40 a 44 años subió un 2 % frente al año anterior. Alcanzó así su nivel más alto desde 1965. Además, el número de nacimientos dentro de este grupo aumentó un 4 % en solo un año.
La maternidad adolescente siguió la dirección contraria. La tasa entre jóvenes de 15 a 19 años cayó un 4 % durante 2024 y llegó a un nuevo mínimo histórico.
Desde 2009, la tasa de nacimientos entre adolescentes ha establecido un mínimo cada año. En comparación con 2007, ha disminuido un 70 %. Frente al máximo registrado en 1991, la reducción alcanza el 80 %.
Estas dos tendencias terminaron cruzándose. Mientras los nacimientos entre las mujeres mayores se hicieron más frecuentes, los embarazos durante la adolescencia continuaron disminuyendo.
Las cifras más recientes amplían la diferencia
Los datos provisionales de 2025 sugieren que no se trató de un cambio aislado.
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Durante ese año se registraron aproximadamente 142.927 nacimientos entre mujeres de 40 a 44 años. Entre las adolescentes de 15 a 19 años hubo 125.933.
La diferencia creció hasta casi 17.000 nacimientos, cuatro veces más que durante 2024. La tasa para las mujeres de 40 a 44 años subió ligeramente a 12,8 por cada 1.000, mientras que la tasa adolescente bajó a 11,7.
Estas cifras de 2025 todavía son provisionales. El Centro Nacional de Estadísticas de Salud las calculó con el 99,95 % de los registros recibidos y procesados hasta febrero de 2026. Por tanto, pueden presentar pequeños ajustes cuando se publiquen los resultados finales.
Aun así, la distancia entre ambos grupos resulta suficientemente amplia para confirmar la dirección del cambio.
Cada vez más mujeres tienen hijos después de los 30
El crecimiento de la maternidad después de los 40 forma parte de una transformación que comenzó hace varias décadas.
En 1990, las mujeres de 30 años o más representaban cerca del 30 % de todos los nacimientos en Estados Unidos. Para 2023, ya concentraban el 51,4 %. Esto significa que más de la mitad de los bebés nacieron de madres que habían superado los 30 años.
Entre 1990 y 2023, la tasa de nacimientos entre mujeres de 35 a 39 años aumentó un 71 %. Pasó de 31,7 a 54,3 nacimientos por cada 1.000 mujeres.
En el grupo de 40 a 44 años, el crecimiento fue todavía mayor. La tasa aumentó un 127 %, al pasar de 5,5 nacimientos por cada 1.000 mujeres en 1990 a 12,5 en 2023.
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Este cambio no implica necesariamente que más mujeres estén teniendo hijos en general. En realidad, muestra que los nacimientos se están desplazando hacia edades más avanzadas.
La tasa general de fecundidad de Estados Unidos cayó a 53,8 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 44 años en 2024. La tasa total de fecundidad también llegó a un mínimo histórico, equivalente a aproximadamente 1,6 hijos por mujer.
No todas son madres primerizas
Aunque la maternidad después de los 40 aparece cada vez más en las estadísticas, la mayoría de las mujeres de este grupo ya tenía hijos.
De los 141.515 nacimientos registrados entre mujeres de 40 a 44 años durante 2024, solamente 30.846 correspondieron al primer hijo.
Esto significa que cerca del 22 % fueron madres primerizas. El 78 % restante ya había tenido al menos un bebé.
Muchas mujeres pueden estar teniendo un segundo o tercer hijo después de varios años. Otras pueden haber formado una nueva familia, atravesado tratamientos de fertilidad o modificado sus planes personales.
Por eso, las cifras no deben interpretarse como si todas hubieran decidido esperar hasta los 40 para comenzar la maternidad. El fenómeno reúne historias y circunstancias muy distintas.
Sin embargo, los primeros nacimientos dentro de este grupo también están aumentando. Esto confirma que algunas mujeres sí están iniciando una familia más tarde que las generaciones anteriores.
Por qué algunas mujeres están aplazando la maternidad
No existe una sola razón que explique el crecimiento de la maternidad después de los 40.
En muchos casos, las mujeres dedican más años a su formación académica y a desarrollar una carrera antes de tener hijos. También pueden buscar estabilidad económica, una vivienda adecuada o una relación sólida.
El costo de vida, el precio de las viviendas y la dificultad para equilibrar la crianza con la vida profesional también influyen en esta decisión.
Además, las expectativas sociales han cambiado. Formar una familia antes de cierta edad ya no se considera el único camino posible. Muchas mujeres sienten mayor libertad para decidir cuándo quieren convertirse en madres.
En otros casos, el aplazamiento no responde completamente a una elección. Algunas personas tardan más tiempo en encontrar una pareja, enfrentan dificultades para quedar embarazadas o atraviesan situaciones personales que cambian sus planes.
Los tratamientos de reproducción asistida y la congelación de óvulos también han ampliado las opciones disponibles. Sin embargo, estos procedimientos no garantizan un embarazo y pueden resultar costosos o inaccesibles para muchas personas.
La caída de la maternidad adolescente también explica el cambio
El cruce entre ambos grupos no se debe únicamente al aumento de las madres mayores. La disminución de la maternidad adolescente ha sido todavía más pronunciada.
En 2024 hubo 137.273 nacimientos entre adolescentes de 15 a 19 años, un 3 % menos que en 2023. Las tasas disminuyeron tanto entre las jóvenes de 15 a 17 años como entre las de 18 y 19.
En 2025, el número provisional bajó nuevamente hasta 125.933 nacimientos. La tasa adolescente cayó un 7 % en un solo año y llegó a otro mínimo histórico.
Los CDC señalan que las razones de esta reducción no están completamente definidas. Sin embargo, la evidencia apunta a que más adolescentes retrasan el inicio de su vida sexual y que quienes mantienen relaciones utilizan anticonceptivos con mayor frecuencia.
Una mayor permanencia en el sistema educativo y un mejor conocimiento sobre salud reproductiva también pueden contribuir a la tendencia.
A pesar de estos avances, las diferencias entre comunidades siguen siendo importantes. El acceso a educación, atención médica y métodos anticonceptivos no es igual para toda la población.
Tener un embarazo después de los 40 requiere seguimiento médico
El aumento de la maternidad después de los 40 no significa que la edad haya dejado de influir en el embarazo.
Muchas mujeres mayores de 40 años tienen bebés saludables. No obstante, los especialistas recomiendan una evaluación personalizada y controles prenatales adecuados.
El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos explica que algunos riesgos aumentan con la edad. Entre ellos se encuentran la diabetes gestacional, la preeclampsia, ciertas complicaciones durante el parto y una mayor probabilidad de cesárea.
Esto no significa que todas las mujeres desarrollarán complicaciones. La salud previa, los antecedentes médicos, la atención prenatal y las características de cada embarazo también influyen.
Por eso, no sería preciso presentar la maternidad después de los 40 como completamente libre de riesgos. Tampoco sería correcto considerarla automáticamente peligrosa.
Cada embarazo requiere una valoración individual. Un seguimiento temprano permite identificar posibles factores de riesgo y tomar decisiones junto con profesionales de la salud.
Una nueva forma de entender la edad para ser madre
Las cifras muestran que la edad para formar una familia está cambiando.
La maternidad adolescente se encuentra en sus niveles más bajos, mientras que la maternidad después de los 40 ocupa un espacio cada vez más visible. Al mismo tiempo, más mujeres tienen hijos durante sus 30 años.
El cambio no representa una competencia entre madres jóvenes y mayores. Más bien, refleja una sociedad en la que las trayectorias familiares se han vuelto más diversas.
Algunas mujeres forman una familia temprano. Otras esperan hasta tener mayor estabilidad. También existen quienes amplían su familia después de los 40 o llegan a la maternidad en un momento distinto al que habían imaginado.
Las estadísticas no pueden explicar por sí solas cada historia. Sin embargo, sí revelan que ya no existe una única edad que defina cuándo debe comenzar la maternidad.










