Durante horas, el perímetro que separa Marruecos de la ciudad española de Ceuta fue rebasado. Miles de personas descendieron hacia la costa y entraron nadando, caminando por aguas poco profundas o cruzando a pie por distintos puntos de la frontera. La mayoría eran hombres jóvenes, pero también había mujeres, familias y menores de edad. Las autoridades sospechan que mensajes difundidos en redes sociales ayudaron a impulsar estos cruces.
El movimiento se intensificó el jueves 30 de julio y continuó durante la madrugada del viernes. El Ministerio del Interior español estimó que alrededor de 50,000 personas habían entrado en Ceuta, mientras que Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, elevó el cálculo a 60,000, cerca del 70% de la población local. Hasta la tarde del viernes, 37,500 personas ya habían regresado a Marruecos después de pasar horas sin comida ni alojamiento y comprobar que llegar a la ciudad no les permitía continuar hacia la península.
La Delegación del Gobierno informó de 57 cuerpos recuperados en el lado español. Algunas víctimas murieron ahogadas y otras fueron aplastadas durante la aglomeración junto al rompeolas que sostiene la valla fronteriza. Las autoridades advirtieron que podía haber más muertos del lado marroquí.
España desplegó unidades de las Fuerzas Armadas y reforzó el operativo con más de 400 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Los servicios de acogida no tenían capacidad suficiente para atender a todas las personas, por lo que muchas pasaron la noche en calles, parques y playas.
Una frontera movilizada desde las redes sociales
Las causas inmediatas del cruce todavía no han sido esclarecidas por completo. El Gobierno español sostiene que las redes dedicadas al tráfico de personas aprovecharon una interpretación engañosa de una sentencia del Tribunal Supremo emitida el pasado 8 de julio para fomentar las llegadas, principalmente de jóvenes.
El fallo estableció que el procedimiento conocido como “rechazo en frontera” no puede aplicarse a quienes son interceptados cuando intentan entrar por el mar, pues está previsto para quienes tratan de superar los “elementos de contención fronterizos”, como las vallas. La resolución no les da automáticamente residencia, asilo ni permiso para viajar a la península, ya que quienes llegan por el mar deben pasar por los procedimientos ordinarios previstos en la legislación migratoria, los cuales también pueden terminar en una devolución.
Medios marroquíes atribuyeron parte de la movilización a convocatorias difundidas en redes sociales. El diario Ajbarona aseguró que el cruce estuvo orquestado por una “campaña de movilización digital” en grupos de WhatsApp y Facebook. En esos espacios, según el medio, se habría convocado a jóvenes a reunirse en un lugar y una hora determinados y se compartían indicaciones para atravesar la frontera.
Otros medios, como Alyaoum24, sostuvieron que esas publicaciones buscaban mostrar a Marruecos como un país incapaz de ofrecer oportunidades, especialmente a las personas jóvenes. La movilización coincidió con las celebraciones por el Día del Trono, que recuerda la llegada de Mohamed VI al poder en 1999. Según el diario, en redes sociales circulan videos de jóvenes cruzando la frontera con mensajes que presentaban las imágenes como prueba del “fracaso” del país.
Un joven llamado Mohamed, de 18 años, viajó desde Fez después de recibir información según la cual tendría alojamiento y un visado para continuar hacia Algeciras. Tras pasar una noche en Ceuta, decidió volver a Marruecos. “Nos habían dicho que tendríamos un lugar de acogida y un visado para viajar a Algeciras, pero todo era mentira”, relató a El País.
Otro joven, Ayoub El Abyad, de 16 años, contó a Reuters que él y su primo estaban a unas 12 horas de la frontera cuando vieron en Instagram videos de personas que ya habían cruzado, por lo que decidieron viajar hacia Ceuta. «La migración tiene que ver con mejorar nuestras vidas. Acordamos que intentaríamos la idea de cruzar y confiar en Dios», contó.











