La principal preocupación del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a poco más de una semana de la final del Mundial 2026, debía ser convencer a los miembros de la entidad de la conveniencia de llevar la Copa del Mundo de 2030 a 64 equipos, en lugar de los 48 que juegan actualmente.
Ahora, Infantino ha quedado en medio de una vorágine que amenaza cualquier posibilidad de alcanzar consensos bajo su liderazgo, mientras su propuesta de crear una filial comercial para vender los derechos del Mundial de fútbol choca con rechazos que ponen en riesgo incluso su continuidad al frente de la entidad.
Al anuncio de boicot de la UEFA si prospera la iniciativa de FIFA Forward Enterprise (FFE) -la filial comercial que promueve Infantino-, se han sumado ahora los pronunciamientos de otros dos bloques regionales, la CONCACAF y la Confederación Asiática (AFC), del sindicato de jugadores (FIFPRO) y de dos altos mandos de la FIFA, uno de ellos enlace de Infantino con la Casa Blanca.
Los diarios británicos ‘The Times’ y ‘Financial Times’ revelaron que Infantino había creado una empresa subsidiaria de la FIFA valorada en unos 20.000 millones de dólares, que abriría el 20% de sus acciones a la participación de inversionistas privados, una versión que fue confirmada por Infantino el 28 de julio.
Ante el rechazo de las confederaciones de Europa (UEFA), Asia (AFC) y Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF), que aglutinan más de la mitad de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA, Infantino respondió lanzando un ultimátum de 53 días (que se vence el 19 de septiembre) para aprobar la iniciativa, so pena de perder un ingreso de 53 millones de dólares que recibiría cada federación con la venta de las acciones.
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El plazo fue respondido con un contundente pronunciamiento de la UEFA, que aseguró que el Mundial de fútbol no está a la venta y amenazó con retirar en bloque a sus 55 países de los eventos de la FIFA, lo que incluye al flamante campeón mundial, España, a tres de los cuatro semifinalistas y a seis de los ocho que llegaron a cuartos de final.
Las consecuencias de la posición de la UEFA amenazan a competencias previstas para este mismo año, como los mundiales Sub-17 masculino y femenino, el Mundial Sub-20 de mujeres (que se disputará en Polonia) y las eliminatorias para el Mundial femenino de Brasil 2027, que comienzan en octubre.
Pero los problemas no acaban allí para Infantino, que buscará la reelección en marzo de 2027. Estos son los más recientes desarrollos en la controversia que mantiene en ascuas al fútbol mundial:
Asia y la CONCACAF mantienen su bloque con la UEFA
La CONCACAF (Norteamérica, Centroamérica y el Caribe), que estuvo a cargo del Mundial de fútbol de 2026, se plegó de inmediato a la posición de la UEFA. Convocó a una reunión de emergencia de sus miembros y emitió un comunicado en el que afirmó que “el futuro del fútbol – y su principal activo – debe permanecer en manos de la familia del fútbol».
La entidad reportó que sus miembros “expresaron profundas preocupaciones sobre la ausencia del debido proceso alrededor de la propuesta, la fecha límite artificialmente impuesta y la ausencia de cualquier revisión o aprobación de los organismos de gobierno de FIFA”.
También recordó que el fútbol venía “del Mundial más beneficioso de la historia”, por lo que puso en duda “la necesidad de capital privado para financiar nuevos y existentes programas”.
Este 31 de julio se le sumó la AFC, con un boletín en el que aseguró que «no puede lograr de manera realista el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante» con la iniciativa propuesta por Infantino y apuntó “deficiencias fundamentales» en los procesos de consulta y toma de decisiones de la FIFA.
“Nadie está vendiendo fútbol”: la aclaración de la FIFA
Dos días después de que el propio Infantino confirmara las filtraciones reveladas por ‘The Times’ y ‘Financial Times’ e impusiera un plazo de 53 días para aprobar su propuesta, la FIFA emitió el 30 de julio un nuevo comunicado, en el que lamentó que «la información errónea publicada en los medios de comunicación interrumpió el proceso de consulta previsto”.
La entidad rectora del fútbol aseguró en un documento que tituló ‘Aclaraciones sobre la propuesta de FFE’ que “nadie está vendiendo fútbol. Esto es algo que la FIFA jamás consideraría», y que estaba escuchando “las opiniones de las respectivas confederaciones en relación con la propuesta”.
Según el comunicado, el único propósito de la iniciativa es “garantizar que todas las Asociaciones Miembro de la FIFA (AM) tengan la oportunidad de participar activamente en el desarrollo comercial del fútbol en sus respectivos países y que esto no se produzca a costa del espíritu ni de la gobernanza de la FIFA ni del fútbol en sí».
Fanáticos y jugadores se suman a los cuestionamientos
El sindicato global de jugadores (FIFPRO) también se unió a la conversación con un comunicado en el que recordó que decisiones como la venta de acciones del Mundial «deben adoptarse mediante un proceso genuino e inclusivo y no a través de ultimátums», en referencia al plazo de 53 días que dio Infantino a las federaciones.
«Iniciativas de esta magnitud requieren transparencia, procesos claros y una participación efectiva de quienes tienen un interés legítimo en el futuro del fútbol profesional», aseguró FIFPRO.
La entidad también apuntó que «como trabajadores, los futbolistas profesionales son actores fundamentales del ecosistema del fútbol, y las decisiones relativas a la gobernanza y al desarrollo del fútbol internacional tienen, inevitablemente, consecuencias sobre el entorno en el que desarrollan su actividad y compiten».
Por su parte, la red de fanáticos sin ánimo de lucro Football Supporters Europe (FSE) declaró en una conversación de su director de Asuntos Institucionales, Stuart Dykes, con la agencia Reuters que «el fútbol no está en venta. Es un bien social. Su valor lo crean los aficionados, los jugadores y todos los demás que crean ese valor en primer lugar», agregando que “ese valor no es para que la FIFA lo extraiga en interés de inversores privados”.
La traición, el engaño y la renuncia: altos mandos de la FIFA toman posición
Dos altos cargos del ente rector del fútbol denunciaron este 31 de julio la propuesta de Infantino como “un mal acuerdo para el fútbol y un mal trato para el futuro a largo plazo del fútbol».
Se trata de Carlos Cordeiro, asesor de Infantino, y Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, quienes acusaron al presidente de haber “engañado” al personal de la entidad y de estar «hipotecando el futuro del fútbol sin ninguna justificación convincente».
Cordeiro, un exbanquero estadounidense que trabajó en el pasado con Goldman Sachs y que operó como enlace con la Casa Blanca durante la preparación del Mundial 2026, fue el primero en dar un paso al frente, presentando su renuncia con efecto inmediato luego de aclarar que no había tenido ninguna implicación en la iniciativa.
«No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA considera vender una participación en el Mundial», afirmó Cordeiro en un comunicado.
«La FIFA ya tiene acceso a recursos financieros extraordinarios. La organización cuenta con miles de millones de dólares en reservas y sin deudas», agregó Cordeiro, quien también también apuntó que “vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para recaudar 4.200 millones de dólares tiene poco sentido”.
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Luego se sumó Lamour, quien aseguró en una comunicación con la agencia AP que el personal de la FIFA había sido “engañado” por la falta de transparencia de Infantino, agregando que la FFE “es el proyecto de una sola persona”.
Lamour no renunció, pero afirmó que tenía el deber moral de defender la posición de sus colegas de la FIFA, «y si eso significa perder mi trabajo, pues que así sea. Entenderé y respetaré esa decisión. Al menos dormiré bien esta noche”.
Trump se lava las manos
La FIFA reveló al momento de confirmar la iniciativa de FFE que el “inversor ancla” para poner en marcha la filial comercial era Thrive Eternal, una nueva estrategia de inversión lanzada por la firma de capital riesgo Thrive Capital, propiedad de Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump, Jared.
Sin embargo, el presidente estadounidense, consultado al respecto por periodistas en Camp David, aseguró que no había hablado sobre el proyecto con Infantino, con quien mantiene una cercana relación.
En el pasado, Trump reveló que había influido en decisiones controvertidas como la suspensión de los efectos de una tarjeta roja al delantero estrella de la selección estadounidense, Folarin Balogun, durante el Mundial, a pesar de que Infantino sostenía que la medida fue tomada por una comisión independiente de la FIFA.
El titular de la FIFA también se declaró impotente para revertir políticas migratorias estadounidenses que afectaron a aficionados, un árbitro y hasta jugadores durante el Mundial, y avaló la prohibición que obligó a la selección de Irán a hospedarse en México e ingresar a Estados Unidos solo de cara a sus partidos de la fase de grupos.
Sin embargo, en esta ocasión el presidente estadounidense optó por mantenerse al margen de la polémica.
¿Y ahora qué sigue para la propuesta?
La idea de la FFE debe ser debatida y sometida a votación por parte de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA, en lo que Infantino espera que sea una “consulta abierta y democrática”.
Pero aparte del Congreso (integrado por las asociaciones miembro), la iniciativa tiene que pasar por la revisión del Consejo de la FIFA, un organismo de 36 integrantes que, entre otras atribuciones, revisa y aprueba aspectos comerciales del juego.
El próximo Congreso está previsto para el 18 de marzo de 2027, cuando Infantino buscará la reelección para permanecer cuatro años más al frente de la FIFA, pero una cumbre extraordinaria puede ser convocada por el Consejo, si así lo solicita un quinto de las federaciones (42). Las decisiones en el Congreso se aprueban por mayoría simple.
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Pero ahora el liderazgo mismo de Infantino está en juego, con el presidente de la CONCACAF, el canadiense Victor Montagliani, evaluando la idea de oficializar su candidatura para desafiar a Infantino en la elección presidencial, de acuerdo con el portal británico ‘The i Paper’.
Actores políticos, como el primer ministro de Reino Unido Andy Burnham, también han comenzado a poner en duda la idoneidad de Infantino.
Burnham, un gran aficionado del fútbol, ha definido al dirigente suizo como “la persona equivocada” para dirigir el fútbol.
Y todo esto se produce mientras la FIFA intenta generar consensos en torno a una nueva modificación: llevar el Mundial del centenario en 2030 a 64 participantes.
El borrador, al que la agencia Reuters tuvo acceso, ya cuenta con detractores, como el presidente de la UEFA Aleksander Ceferin, quien lo considera una mala idea.
Con Reuters, EFE y AP










