Algunas conductas psicopáticas podrían estar relacionadas con la presencia de ciertos microorganismos presentes en el intestino y la boca. Así lo sugieren los resultados preliminares de un nuevo estudio que intentó determinar si la microbiota podría revelar más información sobre los procesos biológicos asociados con la psicopatía.
La psicopatía se entiende como un conjunto de rasgos de personalidad que pueden incluir una baja capacidad para experimentar o expresar emociones, menor empatía, narcisismo, impulsividad y comportamientos antisociales. Aunque el patrón tradicionalmente se asocia con criminales, los expertos señalan que se trata de un conjunto de rasgos que también pueden presentarse en personas funcionales e integradas a la sociedad. De hecho, se estima que entre 1 y 3% de la población mundial presenta estos rasgos.
Aunque la psicopatía se ha estudiado desde disciplinas como la psicología y la sociología, hasta ahora poco se conoce sobre los mecanismos biológicos que podrían estar relacionados con ella.
Investigadores de la Universidad de Oxford y la Universidad de Oporto, en Portugal, intentaron abordar el problema ampliando el estudio sobre la influencia de la microbiota intestinal en ciertos procesos cerebrales. Investigaciones previas han encontrado evidencia de que las bacterias intestinales y orales generan o modifican ciertas sustancias químicas que intervienen en procesos relacionados con el sistema nervioso, el metabolismo y el funcionamiento del organismo, lo que a su vez puede alterar la personalidad y el comportamiento de los individuos.
Con base en estos hallazgos, el nuevo estudio intentó determinar si ciertas características de la microbiota podrían estar relacionadas con los rasgos psicopáticos, incluso en personas sin un diagnóstico de psicopatía.
Los científicos evaluaron las características de personalidad de 200 personas a través de una serie de cuestionarios diseñados para identificar y medir sus rasgos psicopáticos, así como aspectos relacionados con la empatía y la ansiedad.
En paralelo, los investigadores analizaron muestras de saliva, sangre y heces de los participantes para determinar la composición de la microbiota y la cantidad de microorganismos presentes en ella. Además, realizaron análisis metabolómicos que permitieron identificar aquellas sustancias que podrían estar relacionadas con la comunicación entre la microbiota y el cerebro.
Los informes de personalidad autoinformados y los resultados del análisis de los biomarcadores se compararon para crear grupos de participantes con características similares. Utilizando el método estadístico denominado agrupamiento K-means, los autores lograron identificar perfiles de microbiota y metabolismo que pudieran estar relacionados con diferentes niveles de rasgos psicopáticos.
Tres géneros de bacterías y su relación con rasgos psicópatas
El análisis individual de la microbiota intestinal y oral no mostró indicios claros de una relación entre los microorganismos y los rasgos psicopáticos. Las personas que mostraron distintos niveles de estos rasgos no necesariamente tenían una microbiota intestinal u oral más o menos diversa.
No obstante, cuando se evaluaron las variaciones en la composición de la microbiota entre los participantes, el análisis identificó asociaciones significativas con las puntuaciones de psicopatía.
En la microbiota intestinal, los investigadores identificaron altas concentraciones de microorganismos pertenecientes a los géneros Allisonella, Prevotella, Ruminococcaceae DTU089 y la especie Cloacibacillus evryensis.
Los resultados mostraron que las bacterias pertenecientes a tres de estos grupos (Allisonella, Prevotella y Cloacibacillus evryensis) presentaron una relación positiva con las puntuaciones de psicopatía. Es decir, una mayor presencia relativa de estos microorganismos tendía a coincidir con puntuaciones más elevadas en los rasgos psicopáticos.
En contraste, la bacteria oral Treponema vincentii mostró una asociación negativa, por lo que una mayor concetración de este microorganismo se relacionó con puntuaciones más bajas en los rasgos de psicopatía.
El estudio, publicado en la revista Translational Psychiatry, también encontró diferencias en dos sustancias presentes en las heces: glucosa y taurina. Ambas mostraron una relación positiva con las puntuaciones de psicopatía. La glucosa es la principal fuente de energía de muchas células, mientras que la taurina es una sustancia que participa en diversos procesos del organismo y tiene funciones relacionadas con el sistema nervioso y el metabolismo.
Los autores enfatizan que sus resultados son preliminares y no han sido revisados por pares. También subrayan que el estudio identificó asociaciones y no una relación de causa y efecto entre los elementos estudiados. Es decir, el trabajo no demuestra que ciertas bacterias del intestino y la boca causen psicopatía.
No obstante, aseguran que “estos hallazgos proporcionan nuevas pruebas que vinculan la composición de la microbiota intestinal y oral con rasgos psicopáticos subclínicos, lo que pone de relieve posibles vías para comprender la base biológica de la psicopatía”.














