
Altagracia Guzmán Marcelino cuestiona vigilancia epidemiológica y señala deficiencias en hospitales públicos
Santo Domingo.— La exministra de Salud Pública Altagracia Guzmán Marcelino advirtió sobre el deterioro de los indicadores de mortalidad materna y neonatal en República Dominicana y atribuyó parte de la problemática a fallas en la atención sanitaria, vigilancia epidemiológica, higiene hospitalaria y al elevado uso de cesáreas.
Guzmán Marcelino, miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), calificó la situación de “grave” y expresó su preocupación por la pérdida de vidas de gestantes y recién nacidos por causas que, según sostuvo, pueden ser evitables.
Durante una entrevista en el programa Despierta con CDN, la exfuncionaria cuestionó la efectividad y el rigor de los actuales mecanismos de vigilancia epidemiológica, pese a que las muertes maternas e infantiles son de notificación obligatoria en el sistema nacional desde 1997.
La también doctora señaló que existe escepticismo entre especialistas respecto de los reportes y boletines oficiales, debido a cuestionamientos sobre la periodicidad de las informaciones y la transparencia en la notificación de casos desde los centros de salud.
Cesáreas alcanzan niveles elevados
Uno de los principales aspectos señalados por Guzmán Marcelino fue el elevado porcentaje de cesáreas que se practica en el país.
Indicó que las cesáreas representan cerca del 90 % de los partos en el sector privado, mientras que en el sector público superan el 50 %, niveles que consideró alarmantes.
Según explicó, esta práctica puede incrementar las complicaciones respiratorias en los recién nacidos frente al parto vaginal. También vinculó parte de las cesáreas a dificultades existentes en los hospitales públicos, entre ellas la falta de insumos para inducir el parto y la carencia de equipos de diagnóstico, como sonógrafos fetales.
Fallas de higiene aumentan riesgos
La exministra también identificó deficiencias en las normas básicas de higiene y desinfección en áreas críticas como un factor que puede contribuir al deterioro de la salud neonatal.
Mencionó problemas relacionados con la manipulación de instrumental, aspiradores y otros equipos utilizados en la atención de recién nacidos, condiciones que, afirmó, favorecen la proliferación de bacterias como la Klebsiella y pueden provocar brotes infecciosos con consecuencias mortales.
Cuestiona atención prenatal
Guzmán Marcelino también señaló debilidades en el primer nivel de atención, particularmente en el seguimiento de las embarazadas durante el período prenatal.
Entre las deficiencias mencionó el seguimiento irregular de las gestantes, el control de la hipertensión arterial y las acciones dirigidas a prevenir partos prematuros y nacimientos con bajo peso.
A su juicio, estas fallas afectan directamente la capacidad del sistema sanitario para detectar y atender oportunamente situaciones de riesgo durante el embarazo.
Mujeres extranjeras enfrentan barreras para recibir atención
La exministra agregó otro elemento que, según dijo, incide en las estadísticas de mortalidad: el temor de algunas parturientas de nacionalidad extranjera a ser deportadas y la falta de apoyo familiar.
Sostuvo que esas circunstancias pueden provocar que algunas mujeres se alejen de los servicios hospitalarios y terminen dando a luz sin asistencia médica y en condiciones desfavorables.
Pide que Salud Pública investigue las muertes
Ante este escenario, Guzmán Marcelino planteó que la fiscalización e investigación de las muertes maternas y neonatales debe estar bajo la responsabilidad directa del Ministerio de Salud Pública, por ser el organismo rector, regulador y fiscalizador del sistema sanitario.
Consideró que las investigaciones no deberían quedar exclusivamente en manos de las entidades que operan la red pública de servicios de salud, debido al riesgo de que se produzcan situaciones en las que el organismo evaluador termine siendo, al mismo tiempo, responsable de la operación evaluada.
La exministra insistió en la necesidad de fortalecer los mecanismos de vigilancia y fiscalización para determinar las causas de las muertes y corregir las deficiencias que puedan estar afectando la calidad de la atención materna y neonatal en el país.













