
La campaña funcionó mejor de lo que probablemente esperaba su propio equipo. El sitio universidaddelperreo.com recibió más de 500.000 visitas en las primeras 24 horas y la iniciativa acumuló más de dos millones de estudiantes inscritos en redes sociales antes del lanzamiento oficial. Muchos de ellos creían de verdad que iban a tomar clases.
Cómo la Universidad del Perreo convenció a medio internet
El anuncio salió el 19 de agosto y no tenía pinta de campaña musical. Hablaba de una institución con sede en Cayey, con tres pilares que sonaban a folleto de admisiones. Uno académico, con cursos como Ritmo Aplicado, Historia del Reggaetón y Epistemología del Flow. Otro de investigación, con un centro de estudios avanzados sobre cadencia, dembow y cultura urbana. Y un tercero comunitario, con intercambios internacionales y becas.
El detalle que hizo despegar todo fue la matrícula. La página permitía inscribirse, y la gente se inscribió. Las redes se llenaron de bromas sobre los requisitos de admisión, el material de estudio y quién daría clase de qué.
El propio artista alimentó el juego con un mensaje que ahora se lee distinto. «Damas y caballeros, bienvenidos a la Universidad del Perreo. El material de estudio oficial está por salir», escribió.
Cuándo se supo que era un disco
La revelación llegó el 24 de agosto, cuando abrió el presave. Ahí quedó claro que el material de estudio era un álbum y que la universidad era el concepto que lo envolvía todo.
Hubo decepción entre quienes ya se veían con carné de estudiante. Sin embargo, el proyecto no se desinfló, porque Wisin sostuvo la idea en lugar de abandonarla. «Este es solo el inicio de todo lo que nuestra institución tiene preparado», declaró.
El dato que explica el tamaño del fenómeno es el ritmo. En apenas cinco días, entre el anuncio del 19 de agosto y la apertura del presave el 24, la campaña pasó de ser una curiosidad local a un tema de conversación en varios países, con capturas del supuesto plan de estudios circulando en grupos de WhatsApp y en X. Pocos lanzamientos de reggaetón consiguen ese nivel de tracción sin una sola canción publicada.
Qué trae el álbum de la Universidad del Perreo
La tesis del disco es un regreso al sonido original del género, ese que sonaba en las marquesinas antes de que el reggaetón llegara a los estadios. Wisin explicó que convocó a los mejores en la materia para recuperar la esencia que empezó todo.
La lista de invitados respalda esa idea. Aparecen Ivy Queen, Jowell y Randy, Jory Boy, Don Chezina, Trébol Clan, Franco El Gorila y el colombiano Kapo, que aporta la representación de Latinoamérica en un proyecto muy puertorriqueño.
En la producción figuran nombres del circuito clásico del género, entre ellos Hyde El Químico, Jumbo El Que Produce Solo y el dúo Los Legendarios.
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La primera lección lleva la firma de la Caballota
El sencillo que abre el proyecto es «Hasta abajo», junto a Ivy Queen, y está presentado como la primera lección de la Universidad del Perreo. La elección no es casual, porque se trata de la mujer que abrió el camino en un género que durante años tuvo pocas voces femeninas y que hoy suma nombres como Villano Antillano.
Wisin lo dijo sin rodeos en la promoción del tema. Aseguró que no habría Universidad del Perreo si no estuviera la Caballota. Ella respondió en la misma línea, insistiendo en que si se va a hablar del proyecto hay que hacerlo bien, con flow y con credibilidad de calle.
El tema apuesta por un beat de reggaetón clásico, pensado para bailar y no para radio de balada. Es, en el fondo, una declaración de principios sobre hacia dónde mira el resto del disco.
Las clases que sí se anunciaron
Aquí conviene separar lo que está confirmado de lo que todavía no tiene letra pequeña. Además del álbum, el equipo anunció matrícula para cursos presenciales en cuatro ciudades, con San Juan, Miami, Bogotá y Ciudad de México como las primeras confirmadas.
Según esa comunicación, quienes se inscriban podrán participar en actividades a través de una plataforma en línea, recibir certificados oficiales y acceder a experiencias reservadas para la comunidad. El catálogo completo de cursos, los precios y las fechas no se han publicado.
Es decir, la Universidad del Perreo no es una universidad en el sentido legal ni académico del término, y nadie va a salir de ahí con un título reconocido. Lo que sí existe es un programa de experiencias y contenidos alrededor del disco, con un nivel de producción que pocos artistas del género se han tomado la molestia de armar.
Tres décadas de carrera detrás de la Universidad del Perreo
El razonamiento que dio el artista explica bastante bien por qué eligió el formato de institución y no el de disco a secas. Dijo que después de más de tres décadas de carrera, viendo cómo su sonido nació en la calle y se expandió a cada rincón del mundo, entendió que esa historia es demasiado grande para quedarse solo en los escenarios.
Ese planteamiento conecta con algo que el reggaetón viene haciendo desde hace unos años, que es ocuparse de su propia memoria. La lista de colaboradores del álbum funciona casi como un plan de estudios, porque reúne a artistas que estuvieron en el momento en que el género se estaba formando, como ocurrió con Zion y Lennox, y que hoy no siempre aparecen en las playlists más grandes.
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La jugada también dice algo del momento del género. Mientras los artistas más jóvenes compiten por colocar sencillos en las listas globales, un veterano de más de tres décadas eligió construir una historia alrededor del disco y dejar que el público la completara. Ese enfoque, más caro y más lento, terminó rindiendo más atención que cualquier campaña convencional de radio y redes.
Lo que queda por confirmar
Faltan varias piezas del proyecto. No hay fechas ni precios para los cursos presenciales de las cuatro ciudades anunciadas, ni un catálogo definitivo de materias más allá de los tres nombres que circularon en la campaña. Tampoco se ha anunciado una gira asociada al disco.
Mientras tanto, el material de estudio ya está disponible y la matrícula sigue abierta en la página del proyecto. Para un artista que lleva más de treinta años en esto, convertir un lanzamiento en una broma que dos millones de personas se tomaron en serio no es un mal punto de partida.













