¿Volverá la izquierda al poder en Suecia? ¿O la extrema derecha irrumpirá con fuerza en el gobierno? La decisión final está en manos de los votantes de las elecciones parlamentarias este domingo 13 de septiembre, tras una campaña electoral muy reñida que se intensificó en los últimos días.
En Estocolmo, los carteles de los principales candidatos están presentes frente a cada escuela, entrada de metro, parada de autobús o parque.
Según los expertos, la campaña ha sido fragmentada e incoherente, y cuestiones políticas como la organización de la atención sanitaria han quedado eclipsadas por una sola gran pregunta: qué partidos serán capaces de formar un gobierno.
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Para Zeth Isaksson, sociólogo especializado en comportamiento electoral de la Universidad de Estocolmo, «la gente habla de quién va a estar en el gobierno, y de eso se tratan las elecciones».
«La delincuencia ha disminuido, la inflación ha disminuido. Así que estos no son realmente los temas de conversación», remarcó el también politólogo del Instituto Universitario Europeo de Florencia, en Italia.
Los colegios electorales abrieron a las 8:00 (6:00 GMT) y cerrarán a las 20:00 (6:00 GMT), hora en la que se esperan dos sondeos a pie de urna. Se prevé que los resultados parciales más fiables estén disponibles unas horas después.
Casi ocho millones de votantes tienen derecho a emitir su sufragio, y más de la mitad ya lo han hecho de forma anticipada en el país nórdico, que tradicionalmente suele tener una participación electoral muy alta.
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Volver a la socialdemocracia o dar más fuerza a la ultraderecha
De un lado de la reñida contienda electoral en Suecia aparece la socialdemócrata Magdalena Andersson, una líder efímera (2021-2022) de fuerte carácter, que sueña con volver a la jefatura de gobierno. Esta política de 59 años lidera las encuestas desde hace varios meses en una campaña marcada por temas como la sanidad y el poder adquisitivo.
«Estas son unas elecciones muy importantes para Suecia, ya sea para decidir si, por primera vez, tendremos en el gobierno un partido de extrema derecha fundado por neonazis o si el gobierno debería estar liderado por mí», indicó luego de emitir su voto la líder del partido de centro-izquierda, que ha gobernado la mayor parte del período posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Enfrente está Ulf Kristersson, el actual primer ministro de derecha, quien, en los últimos días, se ha mostrado convencido de que puede conseguir otro mandato. ¿El objetivo de este líder de 62 años? Cuatro años más para «hacer que Suecia vuelva a ser grande», declaró a la agencia AFP, copiando la famosa frase de Donald Trump.
«Antes éramos conocidos principalmente por nuestros tiroteos y asesinatos diarios. Hoy, somos reconocidos por nuestros emprendedores increíblemente exitosos», argumentó el conservador, defendiendo su firmeza en materia de inmigración y la lucha contra la delincuencia, dos pilares fundamentales de su mandato.
Tras emitir su sufragio, el premier consideró que «estamos en una buena posición para poder ganar estas elecciones».
Dos bandos muy igualados
Durante meses, las ilusiones de Kristersson de renovar su cargo –al frente de una coalición tripartita formada en 2022 y con el apoyo externo de la extrema derecha– parecían escasas frente a un bloque de izquierda que asomaba en lo alto de las encuestas.
Sin embargo, los últimos sondeos han mostrado que esa brecha se ha equilibrado. Un estudio de Ipsos, encargado por el diario Dagens Nyheter, muestra un empate técnico: 49% para el conjunto de las cuatro fuerzas de derecha y 49,3% para la unión de las cuatro formaciones de izquierda.
«Todos sabíamos que iban a ser unas elecciones muy reñidas; siempre lo he dicho, así suelen ser las elecciones en Suecia», declaró la socialdemócrata Magdalena Andersson en su último mitin de campaña el sábado.
«Ahora le corresponde al pueblo sueco decidir. ¿Queremos un gobierno totalmente dominado por los Demócratas de Suecia o queremos un gobierno liderado por mí, que guíe a Suecia hacia un nuevo espíritu de cooperación?», añadió a los periodistas el domingo tras votar temprano por la mañana en un gimnasio de su ciudad natal, Nacka, acompañada por su marido.
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Andersson se refería a otro tema que dominó la campaña. Ya aliado con los Demócratas de Suecia en el Parlamento, el primer ministro Ulf Kristersson prometió incorporar a este partido de extrema derecha a su gobierno si gana los comicios.
Esto entusiasmó a su líder, Jimmie Åkesson, principal artífice del cambio de imagen de la fuerza política con raíces neonazis. «¡Ya hemos ganado!», exclamó el hombre de 47 años, con el pelo engominado hacia atrás, entre los atronadores aplausos de sus seguidores el sábado.
«Suecia se está volviendo más segura, mejor, más sueca», insistió en un mitin en una animada zona del centro de Estocolmo, en la víspera de las elecciones.
El papel de los Demócratas de Suecia cobra especial relevancia en un contexto de avances de la ultraderecha populista en Europa, incluido el triunfo del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, celebradas el 6 de septiembre pasado.
Con AP y AFP












