Tensiones entre la izquierda y un estrecho balotaje prolongan la formación de un gobierno en Suecia

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Con casi el 95% de los distritos escrutados, la Autoridad Electoral Sueca estimó este lunes 14 de septiembre que los cuatro partidos de la oposición se encaminan a obtener 176 escaños —uno más que la mayoría absoluta— en el Parlamento, el Riksdag, mientras que los cuatro partidos del bloque gobernante de derecha del primer ministro Ulf Kristersson sumarían 173 curules.

La diferencia entre los bloques es de aproximadamente un 0,4 %, tan solo unos 29.000 sufragios de un total de 6,4 millones. Con una brecha tan ajustada, el resultado podría dilatarse hasta el miércoles 16 de septiembre, cuando sean escrutados los votos anticipados, incluidas las papeletas del extranjero.

En 2022, las encuestas a pie de urna dieron una ajustada victoria al bloque de centroizquierda, una proyección que terminó revirtiéndose tras el conteo final.

En este escenario, los socialdemócratas de centroizquierda, liderados por la ex primera ministra Magdalena Andersson, lucen a punto de convertirse en el partido más votado, a pesar de haber perdido algo de apoyo.

Pero incluso si los partidos de izquierda obtienen la mayoría de escaños, Andersson se enfrentará a una tarea complicada para formar un gobierno debido a las tensiones internas de ese bloque.

Entretanto, el debilitamiento del bloque de la derecha, que contradice la tendencia electoral europea, se sustenta en las pérdidas sufridas por el partido de extrema derecha Demócratas de Suecia, que había empujado a la nación nórdica, antaño liberal, a adoptar algunas de las normas migratorias más estrictas de Europa.

Este movimiento perdió aproximadamente 11 escaños, según las proyecciones, lo que supone la primera vez que el partido ve disminuir su porcentaje de votos en unas elecciones parlamentarias.

Las miradas se centran ahora en la postura que tome el Partido del Centro, que se ha alineado con la izquierda porque no quiere gobernar con los Demócratas de Suecia, pero tampoco quiere pertenecer a un Ejecutivo con el Partido de la Izquierda, que se encuentra en el otro extremo del espectro político. 

Esto dificulta aún más la ecuación para Andersson, quien necesita el apoyo tanto del Partido del Centro como del Partido de la Izquierda.

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Incompatibilidades entre la izquierda

El bloque de los socialdemócratas, liderado por Magdalena Andersson, está fragmentado por diferencias en temas que van desde la migración, donde ella quiere una línea más restrictiva que algunos de sus socios, hasta un impuesto a los multimillonarios y la construcción de nuevos reactores nucleares.

Andersson ha prometido a los votantes un mayor gasto en bienestar social, un sistema tributario más justo y un mayor énfasis en la cohesión social. Pero mientras los Verdes y el Partido de la Izquierda quieren que los ricos contribuyan más, el Partido de Centro se opone a un impuesto a los multimillonarios.

En este escenario, el actual primer ministro, Ulf Kristersson, vaticinó que «si se mantienen todas las líneas rojas, Suecia no tendrá gobierno», según las declaraciones difundidas por la cadena pública SVT. 

En la misma línea, el presidente del Parlamento, Andreas Norlen, sostuvo que «formar un gobierno podría ser un proceso muy complicado», mientras que Mikael Damberg, un destacado socialdemócrata, afirmó que «todos los partidos tendrán que ceder en algunos aspectos», incluida su propia formación.

No obstante, Andersson se mostró confiada en el escrutinio preliminar. «Si este resultado se mantiene, Suecia tendrá un nuevo gobierno», aseguró frente a sus seguidores en la noche del domingo sin plantear ninguna estrategia clara para unir en una coalición a todos los movimientos de izquierda.

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Imagen de portada: © France 24

Suecia fue durante mucho tiempo uno de los países europeos más acogedores para los inmigrantes, hasta que Kristersson llegó al poder en 2022. Su gobierno abolió la residencia permanente para los refugiados, endureció las normas de asistencia social e intensificó las expulsiones de quienes no tenían derecho a permanecer en el país.

Aunque es previsible que un gobierno de centroizquierda mantenga la postura prooccidental y proucraniana de Suecia, es poco probable que retome la política de puertas abiertas mantenida en décadas pasadas, debido a la inquietud de los votantes por los niveles de inmigración y delincuencia.

Una alianza que se debilita

El actual primer ministro sueco, Ulf Kristersson, quien manifestó su intención de «explorar diversas posibilidades» tras el resultado electoral, ofreció la posibilidad a los Demócratas de Suecia de obtener puestos en el gabinete si la coalición gobernante ganaba.

Sin embargo, el respaldo de la formación de extrema derecha cayó a poco menos del 18 %, aproximadamente 3 puntos porcentuales menos que hace cuatro años, y quedaron por detrás del Partido Moderado de Kristersson, ubicándose en tercer lugar, según los resultados preliminares.

Los líderes de los ultras atribuyeron el revés electoral en parte a su papel de apoyo al gobierno desde fuera del gabinete, así como a la persistente inquietud sobre su pasado. «Hay un grupo de votantes a los que les pueden gustar muchas de nuestras políticas, pero emocionalmente les cuesta aceptarnos», manifestó Richard Jomshof, diputado del partido Demócratas de Suecia.

Kristersson ha gobernado en Suecia desde 2022 con una coalición de centroderecha formada por tres partidos. Para obtener la mayoría parlamentaria, recibió el apoyo de los Demócratas de Suecia, un partido antiinmigración con raíces de extrema derecha que, sin embargo, se ha acercado a la corriente política principal.

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Elecciones en Suecia: ¿qué está en juego?
Imagen de portada: Elecciones en Suecia: ¿qué está en juego? © France 24

El partido de los Demócratas de Suecia fue fundado en la década de 1980 por militantes de grupos extremistas de derecha, incluidos neonazis. Bajo el liderazgo de Jimmie Åkesson, quien los dirige desde 2005, el partido se ha alejado del rol marginal que ocupaba en la política institucional tras moderar su retórica y expulsar a los miembros abiertamente racistas.

El movimiento ultra ha declarado que, si llega al gobierno, intentará prohibir que las mujeres usen velos en público y recortar la financiación de todos los proyectos relacionados con la integración de los recién llegados.

Con Reuters y AP

Tensiones entre la izquierda y un estrecho balotaje prolongan la formación de un gobierno en Suecia