Merz admite un «desastre» en dos elecciones regionales, pero promete seguir con sus reformas

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El canciller alemán Friedrich Merz descartó cualquier opción de abandonar su cargo tras la debacle de su partido en dos elecciones estatales celebradas este domingo 20 de septiembre, y reafirmó su apuesta por los planes gubernamentales de implementar reformas potencialmente dolorosas para la mayor economía de Europa.

Los sondeos a pie de urna mostraron a la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) al frente con el 37% de los votos en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, superando a los socialdemócratas (SPD) de centroizquierda (35,5%) y aventajando ampliamente a los conservadores de Merz, quienes sumarían un 5,5% y apenas superarían el umbral necesario para entrar en el parlamento estatal, según datos de la cadena pública ARD.

Sin embargo, es poco probable que la AfD –de discurso antiinmigración y favorable a Rusia– llegue a gobernar, ya que las demás fuerzas políticas principales descartan colaborar con la ultraderecha.

En otra elección celebrada el domingo en la capital, Berlín, el partido de izquierda dura Die Linke se proyectaba como ganador en los sondeos a pie de urna de ARD con un 24,5%, mientras que los conservadores de Merz lograban un 20% y la AfD también ganaba terreno, alcanzando el 16%.

Para la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de centroderecha, liderada por Merz, el golpe más duro es en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, un estado mayoritariamente rural situado en el este de Alemania. Este resultado sería el peor obtenido por el partido en cualquier elección de cualquier región desde la Segunda Guerra Mundial.

La votación se produjo dos semanas después de que la AfD se quedara a las puertas de la mayoría absoluta en el pequeño estado federado de Sajonia-Anhalt, donde cuenta con su mejor oportunidad hasta la fecha de formar el primer gobierno regional de extrema derecha del país desde la caída del nazismo.

La autoridad de Merz quedó gravemente mermada por la dolorosa derrota que su partido sufrió el 6 de septiembre frente a la AfD; un resultado que conmocionó a muchos alemanes que creían que su país había desarrollado inmunidad frente al nacionalismo y las proclamas de superioridad racial tras afrontar los horrores de su pasado nazi mediante la educación y leyes que proscriben la persecución.

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Merz, desafiante pese al duro golpe

En una intervención televisada tras el cierre de los colegios electorales a las 18:00 (hora local), Merz admitió que los resultados fueron un «desastre» para su partido CDU pero adoptó una postura desafiante, rechazando cualquier retroceso en la agenda de reformas de su gobierno.

Por el contrario, argumentó que los problemas económicos y políticos de Alemania hacían que los cambios difíciles —y potencialmente impopulares— sean más urgentes, no menos, y se comprometió a seguir adelante.

«Las reformas son necesarias –afirmó–. Asumo esta responsabilidad porque quiero hacer avanzar a nuestro país».

Frente a la grave pérdida de confianza, Merz prometió mostrar «cualidades» como líder del CDU y «sobre todo, como canciller de nuestro país». «Lo que hay que hacer ahora exige carácter, firmeza y paciencia», declaró.

German Chancellor Friedrich Merz appears on a screen in a TV studio prior to a TV debate at the television studio in Schwerin on September 20, 2026.
Discurso televisado del canciller alemán Friedrich Merz, visto desde un estudio de televisión en Schwerin, el 20 de septiembre de 2026. © Marcus Brandt / AFP

Tras su mensaje, el colíder nacional de la AfD, Tino Chrupalla, declaró a la cadena de televisión ZDF que «la declaración del canciller de hoy fue realmente más que endeble: anunció que seguiría como hasta ahora, en lugar de asumir finalmente las consecuencias y dimitir».

Sin embargo, en una aparente referencia al partido de extrema derecha, Merz afirmó que las reformas de su gobierno serían «el antídoto contra el veneno del autoritarismo, que penetra cada vez más profundamente en nuestra sociedad a medida que crece la fascinación por él».

Merz, de 70 años, asumió el liderazgo de Alemania hace 16 meses con la promesa de reactivar una economía que apenas ha crecido en años; sin embargo, no ha logrado levantar el desánimo nacional y él mismo se ha vuelto profundamente impopular.

El sólido desempeño de la AfD en las elecciones de Sajonia-Anhalt ha debilitado aún más la posición del canciller a nivel nacional; de hecho, en las últimas dos semanas han surgido voces —incluso dentro de su propio partido— que piden su relevo en la cancillería.

Ningún aliado de alto nivel ha solicitado públicamente su salida, y muchos han advertido contra los «debates sobre personas».

Al parecer, previendo un periodo postelectoral difícil, Merz canceló el viaje a Nueva York que tenía previsto para la próxima semana con el fin de asistir a la Asamblea General de la ONU. Pese a las grandes dificultades, ha reiterado su determinación de permanecer en el cargo y completar su mandato como canciller.

Con AP y Reuters

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