Trump recibe a Xi con honores, pero la cumbre deja pocas señales de acuerdos en temas sensibles

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el jueves 24 de septiembre a su homólogo chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca para una fastuosa cumbre de Estado cargada de simbolismo pero escasa de contenido, sin indicios de que la reunión a puerta cerrada hubiera dado lugar a avances en cuestiones espinosas como la inteligencia artificial, el comercio, Taiwán y la guerra con Irán.

Durante una reunión bilateral celebrada por la tarde, Xi instó a Estados Unidos a oponerse a la «independencia de Taiwán», según un comunicado de la agencia oficial de noticias china Xinhua poco después de que concluyera la reunión. La Casa Blanca no facilitó de inmediato su propio resumen de las conversaciones.

Se esperaba que Xi presionara a Trump esta semana para que detuviera la venta de armas a Taiwán. Tras su visita a China en mayo, Trump afirmó que tenía en suspenso un paquete de armas para Taiwán por valor de unos 14.000 millones de dólares y lo calificó de «una baza negociadora muy buena».

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Imagen de portada: © France 24

Esa medida suscitó la preocupación de algunos aliados de Estados Unidos en Asia e incluso de algunos compañeros republicanos de Trump, que temían que pudiera verse tentado a suavizar el apoyo de Washington a Taipéi a cambio de beneficios económicos.

China reclama Taiwán, gobernado democráticamente, como parte de su territorio y no ha descartado recurrir a la fuerza para hacerse con el control de la isla.

La cumbre entre los dos líderes tuvo lugar poco después de que Trump defendiera enérgicamente su uso del poder militar en un discurso ante la ONU a principios de esta semana, en el que sugirió que podría «aniquilar» a Irán.

El jueves adoptó un tono notablemente diferente con Xi, lo que refleja un equilibrio de poder que se ha inclinado a favor del líder chino tras una guerra comercial que terminó con una concesión de Estados Unidos en materia de aranceles.

En unas declaraciones tras la llegada de Xi el jueves, Trump hizo hincapié en su «gran amistad» con el líder chino, en lugar de centrarse en las diferencias políticas, y afirmó que las dos potencias habían logrado avances en materia comercial desde su viaje a China en mayo.

«Durante esta visita, también abordaremos cuestiones urgentes relacionadas con la seguridad, la tecnología y la ‘superinteligencia'», afirmó Trump, utilizando su nombre alternativo para referirse a la inteligencia artificial.

En unas declaraciones algo más contundentes, Xi afirmó que los intereses de ambos países estaban profundamente entrelazados y que la competencia entre ellos debía ser «sana». Dijo que las empresas estadounidenses eran bienvenidas en China y añadió que espera que «las empresas chinas reciban un trato justo aquí, en Estados Unidos».

Xi también señaló que ambos ejércitos deberían mantener un diálogo regular para mejorar la prevención de crisis.

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Edgard Kagan, antiguo alto cargo de la Casa Blanca para Asia Oriental, señaló que el contraste en la retórica pone de manifiesto las diferentes estrategias de cada líder.

«El presidente lo está planteando en gran medida como una cuestión de su relación personal con Xi», afirmó Kagan, que actualmente trabaja en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. «Lo que me pareció interesante es que Xi se muestra mucho más cauteloso y da a entender que se trata menos de una relación personal que de una relación entre naciones».

La cumbre, que supone la primera visita de Xi a Washington en más de una década, es el segundo encuentro de este año entre los líderes de las dos mayores economías del mundo.

Pompa y circunstancia para agasajar a Xi

Para Trump, que disfruta con las ceremonias y valora mucho sus vínculos con líderes poderosos, la visita es tanto una cuestión de prestigio nacional como una oportunidad para una diplomacia de alto riesgo.

Sin embargo, ninguna cadena de televisión estadounidense retransmitió en directo las declaraciones de Trump y Xi, ya que se negaron a ofrecer imágenes en señal de protesta por la prohibición impuesta por la Casa Blanca a ‘CNN’, ‘MS Now’ y ‘Politico’.

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Trump recibió a Xi a su llegada el miércoles por la tarde con una alfombra roja en la pista de aterrizaje; según C-SPAN, es la primera vez que un presidente estadounidense da la bienvenida a un líder extranjero en la Base Conjunta Andrews desde que el presidente Barack Obama se reuniera con el papa Francisco en 2015.

Tras sus declaraciones del jueves, los dos líderes asistieron a una ceremonia militar que incluyó un desfile aéreo en el Jardín de las Rosas. Tras su reunión a puerta cerrada, Trump mostró a Xi el nuevo helipuerto que había construido recientemente en el Jardín Sur de la Casa Blanca.

«Le encanta el buen granito», dijo Trump a los periodistas, y añadió que ambos habían mantenido una «magnífica reunión», sin dar más detalles.

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El acercamiento de Trump a Xi podría complicar su mensaje de campaña en el país de cara a las elecciones de mitad de legislatura de noviembre, en las que está en juego la estrecha mayoría republicana en el Congreso, mientras los votantes se muestran preocupados por la inflación y la guerra contra Irán.

El presidente lleva meses tildando a los demócratas de «comunistas» en un intento por presentarlos como demasiado extremistas, pero recibió a Xi, el líder del Partido Comunista Chino, como a un querido amigo personal, con banderas chinas adornando el tejado sobre el Despacho Oval junto a las banderas estadounidenses.

Perspectiva baja para avances significativos

A pesar de la pompa, los analistas señalaron que parecía poco probable que se produjeran avances significativos.

El secretario del Tesoro Scott Bessent declaró el miércoles a ‘Fox News‘, tras las conversaciones con el viceprimer ministro chino He Lifeng, que habían acordado prorrogar hasta el 10 de enero un acuerdo que suspende temporalmente su guerra comercial.

Trump escribió en una publicación de Truth Social el jueves por la mañana que los dos líderes debatirían sobre la ‘superinteligencia’, pero volvió a mostrar escaso interés por nuevas regulaciones, a pesar de las preocupaciones de los líderes del sector de que la IA pudiera llegar a suponer una amenaza para los seres humanos.

«La superinteligencia (SI) será un tema importante de debate, pero quiero dejarlo exactamente como está», escribió Trump. «Esa es también la postura de China».

Durante sus declaraciones del jueves, Xi afirmó que ambos países deben «garantizar que el desarrollo de la IA esté siempre bajo control humano».

Los analistas señalan que la intensa competencia entre las dos potencias en materia de IA probablemente limitará el alcance de cualquier acuerdo más allá de los simbólicos.

Mantener la estabilidad de las relaciones

Fuentes familiarizadas con los planes afirman que las conversaciones también podrían dar lugar a acuerdos para reducir algunos aranceles, combatir el tráfico de drogas y ampliar el diálogo entre los ejércitos, mientras que se espera que Trump intente conseguir la liberación de ciudadanos estadounidenses y otras personas detenidas en China.

Xi parece encontrarse en una posición más fuerte, tras haber supervisado un auge del comercio chino y controlar firmemente el suministro de minerales de tierras raras, lo que le otorga una poderosa ventaja.

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El presidente estadounidense Donald Trump hace un gesto hacia el presidente chino Xi Jinping al salir tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China, el 15 de mayo de 2026
Imagen de portada: El presidente estadounidense Donald Trump hace un gesto hacia el presidente chino Xi Jinping al salir tras una visita al Jardín Zhongnanhai en Pekín, China, el 15 de mayo de 2026 REUTERS – Evan Vucci

Ambos líderes ven incentivos en mantener unas relaciones estables, con Trump sumido en la impopular guerra con Irán y Xi enfrentándose a retos económicos internos.

Pero bajo la superficie se esconden retos que podrían reavivar las tensiones, entre ellos las disputas sobre Taiwán, los controles a la exportación, la inteligencia artificial y la guerra con Irán, aliado de China.

Ha habido pocos indicios de que Beijing esté dispuesto a ejercer presión sobre Irán para que ceda a las exigencias de Estados Unidos. Durante la reunión del jueves, Xi expresó su apoyo a que Washington y Teherán retomen el alto el fuego y, finalmente, negocien un acuerdo de paz, según informó Xinhua.

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