
En medio de las tensiones con Estados Unidos e Israel, Irán ha puesto en marcha programas de entrenamiento para civiles, incluidas numerosas mujeres, con el objetivo de prepararlas para responder ante una eventual invasión terrestre. En plazas y centros de entrenamiento de Teherán, las participantes reciben instrucción en manejo de armas. Sin embargo, las iraníes no pueden ocupar los mismos cargos ni ejercer las mismas funciones que los hombres, pues el sistema mantiene una fuerte diferenciación por género, lo que las deja en un escenario sumamente desigual.














