Los enviados de Donald Trump para negociar el fin de la guerra en Ucrania, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reúnen este viernes en Miami con representantes de Kiev y aliados europeos para intentar acercar posiciones y avanzar hacia una propuesta común. Las conversaciones, previstas para dos días, abordarán las garantías de seguridad para Ucrania y los planes para la reconstrucción del país, en un momento en que Washington considera que el conflicto atraviesa un bloqueo diplomático peligroso.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó el encuentro y expresó su expectativa de que los representantes europeos se incorporen a las conversaciones. La delegación de Kiev estará integrada, entre otros, por el jefe de la oficina presidencial, Kyrylo Budanov; el responsable de inteligencia, Rustem Umerov; y el negociador David Arakhamia. También participarán funcionarios estadounidenses del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento del Tesoro.
Por parte de Europa, Washington invitó a asesores de seguridad de Francia, Alemania y Reino Unido, además de representantes de la OTAN y de la Unión Europea. La presencia europea apunta a incorporar a los aliados de Kiev en una negociación que deberá abordar tanto el futuro militar de Ucrania como las condiciones para una eventual paz. Rusia no participará en esta ronda.
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Washington busca una salida al estancamiento
La reunión llega después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtiera que la guerra se encuentra en una situación de estancamiento peligrosa. Trump, que desde su regreso a la Casa Blanca intenta impulsar un acuerdo, dijo esta semana que prevé mantener próximamente una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin.
Witkoff y Kushner trabajaron en nuevas propuestas tras sus recientes contactos con representantes rusos y ucranianos. El objetivo de Washington es reunir esas ideas en una iniciativa que pueda ser discutida por las partes, aunque todavía no se conocen los detalles de un posible acuerdo ni hay señales de que Moscú y Kiev hayan acercado sus posiciones sobre los principales puntos del conflicto.
Entre los asuntos previstos figuran las garantías de seguridad que Ucrania necesitaría para evitar nuevas agresiones, así como un plan de recuperación económica para la posguerra. También está en juego el papel que tendrán los países europeos en cualquier arreglo futuro y en el sostenimiento de la seguridad ucraniana.
La presión militar y económica antes del invierno
El nuevo intento diplomático se produce mientras los ataques rusos siguen golpeando ciudades e infraestructuras ucranianas. El jueves, un bombardeo contra autobuses en la ciudad de Kramatorsk dejó alrededor de 30 muertos. La continuidad de los ataques refuerza la urgencia de las negociaciones, pero también evidencia las dificultades para alcanzar un entendimiento.
La llegada del invierno añade presión. Las autoridades europeas trasladaron a Washington su preocupación por el coste energético y el impacto financiero de una guerra prolongada. La seguridad de las infraestructuras energéticas y la capacidad de Ucrania para protegerlas serán factores centrales en los próximos meses.
Trump intentó organizar una negociación trilateral entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania, pero el encuentro de Miami no incluye representantes rusos. Por ahora, el desafío para los enviados estadounidenses consiste en lograr que Kiev y sus aliados respalden una propuesta común antes de volver a negociar con Moscú. El resultado de estas conversaciones permitirá medir si la nueva iniciativa abre una vía diplomática o si la guerra continúa sin una salida a la vista.
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Con información de Reuters y EFE.














