Durante años, Artemis III fue la misión con la que la NASA esperaba devolver seres humanos a la superficie de la Luna. Ya no lo será. Tras el exitoso sobrevuelo de Artemis II, el programa cambió de calendario y ese regreso tendrá que esperar, probablemente, hasta 2028.
La nueva Artemis III tendrá una misión menos espectacular, pero difícilmente prescindible. En 2027, la NASA quiere comprobar en órbita terrestre que Orión puede encontrarse y operar de forma segura con los sistemas comerciales de aterrizaje lunar de SpaceX y Blue Origin antes de intentar esas maniobras alrededor de la Luna.
WIRED en Español entrevistó a la doctora Barbara Cohen, científica del proyecto Artemis III de la NASA, para entender qué se pondrá realmente a prueba en esta misión y qué puede aprender el programa Artemis antes de volver a la superficie. La conversación pasó de la arquitectura de las naves al papel que todavía conservan los seres humanos frente a robots y sensores cada vez más capaces, y terminó mucho más atrás, en las huellas que la Luna guarda de una etapa violenta del sistema solar que la Tierra borró hace miles de millones de años.
El ensayo final antes del alunizaje
WIRED: Para un entusiasta del espacio que no ha seguido de cerca estas misiones Artemis y no está involucrado en el cambiante cronograma de la NASA, ¿qué puede esperar de Artemis III?
Para la científica, esta será una especie de prueba final antes del gran viaje. Además de comprobar que la arquitectura puede funcionar sin fallas que pongan en riesgo futuras misiones, Artemis III servirá para ensayar procedimientos que serán necesarios cuando las próximas tripulaciones empiecen a traer muestras lunares a la Tierra. Uno de esos retos será conservarlas en condiciones que permitan estudiarlas sin perder información durante el trayecto.












