Qué pierden los niños cuando dejan de escribir a mano

service
Compartir

Comparte este artículo

o copie el enlace

Cada vez que le pido a mi hijo de 13 años que escriba un párrafo a mano, su respuesta es un suspiro dramático y un gesto de incredulidad con los ojos. Pero cuando envía mensajes a sus amigos, sus dedos se mueven a la velocidad del rayo por el teclado de su iPad.

Las pantallas no han sustituido por completo al papel y los lápices, pero se han convertido en parte del aprendizaje cotidiano.

“Con el mayor acceso a los dispositivos tanto en casa como en el colegio, creo que estamos viendo cómo los niños recurren de forma natural al lápiz con menos frecuencia”, refiere Kate Kelly, coordinadora del PEP (Programa de la Escuela Primaria) en la Swiss International Scientific School de Dubái.

La pregunta es qué se pierden los niños cuando la escritura a máquina toma el relevo.

Escribir a mano implica mucho más que formar letras, explica Kelly. “Cuando un niño dibuja, traza marcas o empieza a escribir, están ocurriendo muchísimas cosas a la vez: a nivel físico, cognitivo y creativo”.

El lápiz frente al teclado

La escritura a mano combina el control de la motricidad fina con la retroalimentación sensorial, explica el Dr. Alexandre Machado, neuropsicólogo clínico del Medcare Royal Speciality Hospital Al Qusais de Dubái. Los niños deben coordinar sus movimientos para trazar cada letra, en lugar de pulsar una tecla.

Un estudio de 2025 realizado con 50 niños de cinco años en España evaluó cómo aprendían letras desconocidas. Los niños que practicaban a mano obtuvieron mejores resultados a la hora de nombrar y escribir letras que los que escribían a máquina.

“[Escribir] es un ejercicio cognitivo y motor extraordinariamente complejo … que requiere una sinfonía sofisticada de habilidades motoras finas y retroalimentación táctil”, añade.

Escribir a máquina es diferente, señala. “Por el contrario, escribir en un teclado o tocar una pantalla de cristal es una acción motora uniforme y repetitiva que exige un esfuerzo cognitivo significativamente menor y activa muchos menos circuitos neuronales”.

Según el Dr. Machado, los estudios de resonancia magnética funcional demuestran que el acto físico de escribir a mano “activa una sólida red de regiones cerebrales, en particular las implicadas en el procesamiento sensorial y la codificación de la memoria, a menudo denominadas el ‘circuito de la lectura’”.

Un estudio de 2024 realizado en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología registró la actividad cerebral de 36 estudiantes universitarios. Escribir con un bolígrafo digital se asoció a una conectividad más extendida entre las regiones cerebrales que escribir a máquina. Ese hallazgo, por sí solo, no demuestra que escribir a máquina perjudique el desarrollo de los niños.

La escritura a mano también puede proporcionar un espacio para pensar, manifiesta Heenal Reddy, psicoterapeuta y especialista en niños y adolescentes de las Sage Clinics de Dubái.

Para los niños, explica, “esto puede crear un espacio para hacer una pausa, procesar y organizar los pensamientos y sentimientos, sobre todo cuando estos son difíciles de expresar verbalmente”.

“En un mundo cada vez más dominado por las pantallas, caracterizado por la estimulación constante y la información rápida, los niños necesitan oportunidades para asimilar la información, en lugar de reaccionar constantemente al siguiente estímulo”, agrega Reddy.

Más allá de cómo se sujeta el lápiz

“La escritura a mano es, en realidad, el resultado final de un proceso de desarrollo mucho más amplio”, argumenta Amina Shazib, directora de servicios de educación inclusiva del Developing Child Centre.

“Un niño puede ser extremadamente rápido y preciso al manejar una tablet, pero se trata de un tipo de experiencia motora diferente a la de trepar, colgarse, manipular objetos, dibujar, recortar o usar un lápiz”.

Qué pierden los niños cuando dejan de escribir a mano