
Ahora bien, las pruebas de laboratorio son una cosa, pero los datos del mundo real son otra muy distinta. Si tu casco Pikio se ve sometido a una situación de acción extrema tendrás que sustituirlo (al igual que con la mayoría de los diseños de espuma EPS), pero la empresa ofrece un descuento del 30% en el reemplazo si recibe tu casco dañado.
Un producto que cumple
«Hasta ahora nos han devuelto y sustituido cuatro cascos», sostiene Abram. «Cada uno de ellos ha resultado ser de un valor incalculable, sobre todo porque han cumplido su función y han mantenido a salvo a los ciclistas».
Con un precio de 379 dólares, el Pikio es una opción de gama alta: nada menos que 219 dólares más caro que el segundo mejor casco probado por STAR, el Canyon Deflectr RLS. Gran parte del costo se debe a un proceso de fabricación mucho más complejo. Abram explica que un casco de ciclismo estándar tiene entre ocho y diez piezas, pero el Pikio Si utiliza alrededor de 80 componentes individuales. Las secciones de espuma independientes, los puntos de conexión flexibles de diseño intrincado y la estructura de doble densidad se suman al costo.
Es un pequeño precio a pagar si te salva la vida, pero ¿qué tal se comporta en el día a día? Llevo un mes montando bici con el Oblik y me impresionó lo poco que se ha sacrificado en aras de la protección.
Con 279 gramos (en talla mediana) es bastante ligero (aunque no es el más ligero de su categoría), y el sistema de ajuste con rueda se adapta perfectamente a mi cabeza sin puntos de presión. Es un poco voluminoso para ser un casco de carretera, pero resulta extremadamente cómodo; las 17 rejillas de ventilación mantienen mi cabeza agradablemente fresca, y nadie se ha reído de mí por llevarlo (todavía). Hubiera preferido que Pikio utilizara un cierre magnético Fidlock bajo la barbilla, ya que son geniales, pero es una queja menor que Abram desestimó rápidamente: «El Fidlock pesa unos 13 gramos; una hebilla solo pesa cuatro gramos».
Es un casco estupendo, repleto de tecnología única que prioriza deliberadamente la seguridad. Abram se apresuró a señalar que no le interesa lo que él denomina la estética de los «cascos de ciclista con forma de corona», y que «la forma siempre sigue a la función». Al Pikio le falta un poco de ese toque cool que tienen los cascos de POC o Giro, pero desde luego no es feo.
Para una empresa de la que la mayoría de los ciclistas nunca ha oído hablar, alcanzar el primer puesto en Virginia Tech es un resultado extraordinario. Lo más difícil puede ser convencer a la gente de que confíe en una marca desconocida para algo tan importante como la protección de la cabeza. El MIPS se enfrentó a un problema similar antes de convertir una tecnología de seguridad independiente en algo con licencia en gran parte del sector de los cascos, y es posible que Oblik siga el mismo camino.
Queda por ver si Pikio se convertirá en una marca importante de cascos (se espera un segundo diseño a principios del año que viene), en un proveedor de tecnología o en ambas cosas. Pero, por ahora, ha dado al sector del ciclismo una nueva meta a la que aspirar.
Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Andrea Baranenko.











