La cruel paradoja de la IA: crece la productividad, pero también la carga de trabajo, el aislamiento y el burnout laboral

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Empresarios del sector tech ha menudo señalan que la inteligencia artificial (IA) está aumentando la productividad ya que la tecnología libera a los trabajadores de tareas monótonas para dejar que se concentren en actividades que aportan mayor valor a sus empresas, uno de los muchos beneficios que conlleva la optimización del tiempo. Sin embargo, un nuevo estudio ha identificado otra tendencia: los empleados con mayor experiencia en el manejo de esta tecnología registran niveles más elevados de burnout o agotamiento laboral.

Esta es una de las principales conclusiones de la quinta edición del estudio anual Panorama del Bienestar en las Empresas, realizado por Wellhub, firma dedicada a brindar servicios de bienestar corporativo. El documento también advierte que el creciente estrés y la presión que experimentan estos perfiles especializados están provocando una crisis de retención de talento tecnológico en las organizaciones.


Personas con traje en un piano.

Es muy posible que tu próximo compañero de trabajo sea un agente de IA, lo que exigirá un modelo totalmente nuevo de interacciones en la oficina.


Los resultados se derivan de una encuesta aplicada a más de 5,000 empleados mayores de 18 años con trabajos de tiempo completo en Alemania, Argentina, Brasil, Chile, España, Estados Unidos, Italia, México, Reino Unido y Rumania. Los participantes se clasificaron en tres categorías (pioneros, usuarios avanzados y principiantes) según sus habilidades para utilizar la IA en el desempeño de sus funciones laborales.

Los hallazgos muestran que, en la mayoría de los países analizados, existe una percepción general de que la IA tiene el potencial de incrementar la productividad empresarial, pero también genera situaciones de aislamiento y nuevas «cargas de trabajo invisibles”. Estas últimas afectan principalmente el rendimiento individual de los colaboradores mejor capacitados en el manejo de la IA.

“En solo tres años, las herramientas de trabajo evolucionaron mucho más que en las últimas tres décadas. Sin embargo, las personas que las utilizan no cambiaron en absoluto: siguen necesitando dormir, comer, hacer ejercicio y estar en contacto con los demás. Y todo esto es más necesario que nunca en el tipo de contextos disruptivos que la IA generó en el ámbito laboral”, señala el documento.

El fenómeno resulta especialmente visible en México. Por una parte, una proporción considerable de los empleados encuestados afirma que el uso de la IA les permite sentirse mejor preparados para responder a las nuevas exigencias profesionales. Por otra, el 37% asegura que su carga laboral ha aumentado, mientras que el 52% señala un mayor aislamiento en el entorno profesional.

Las diferencias se acentúan al considerar el nivel de dominio de plataformas como ChatGPT, Claude o Gemini. En el país, el 44% de los integrantes del grupo de pioneros, quienes cuentan con las mayores habilidades con estas herramientas, afirma que la IA incrementó su carga de trabajo. Además, el 81% de este segmento asegura que dedica parte de su tiempo a capacitar informalmente a sus colegas.

A estas responsabilidades adicionales se suma el debilitamiento de las relaciones laborales: el 52% de los pioneros considera que el uso de herramientas inteligentes reduce las interacciones significativas con sus compañeros de trabajo. Esta proporción supera ampliamente el 28% registrado entre los principiantes, lo que evidencia diferencias en la manera en que los distintos grupos experimentan la incorporación de esta tecnología.

Mayor productividad, menos colaboración

El informe subraya que la disminución del contacto entre los integrantes de una organización no solo afecta sus necesidades de socialización, sino que también puede debilitar el sentido de pertenencia. Esta situación repercute en aspectos fundamentales para mantener las operaciones, como la cooperación, el aprendizaje de habilidades blandas y el apoyo entre compañeros.

A estas posibles deficiencias, relacionadas con una percepción de menor bienestar laboral, se suma otro efecto que podría perjudicar la competitividad de las empresas mexicanas: la dificultad para retener al talento especializado.

La cruel paradoja de la IA: crece la productividad, pero también la carga de trabajo, el aislamiento y el burnout laboral