
Estar expuesto a más luz de noche se asoció con cambios en la forma y el funcionamiento del corazón. Así lo indica un estudio con 11.071 personas del Reino Unido. Quienes recibían más de tres lux durante la noche tenían paredes del corazón más gruesas y un músculo cardíaco menos flexible.
La investigación salió el 10 de septiembre de 2026 en el European Heart Journal, la revista principal de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC). Según el comunicado de la ESC, la dirigió el profesor Lu Qi, de la Universidad Tulane, en Nueva Orleans, Estados Unidos. El primer autor del artículo es Jin Dai.
El tema no es nuevo para los cardiólogos. “Estudios observacionales previos vincularon la exposición a la luz durante la noche con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, pero se sabe poco sobre los cambios en la estructura y la función del corazón relacionados”, explicó Qi. Por eso, su equipo quiso mirar dentro del corazón.
La luz de noche se vinculó con cambios en el ventrículo izquierdo
El ventrículo izquierdo es la cavidad del corazón que bombea la sangre hacia todo el cuerpo. En las personas con más luz nocturna, la pared de esa cavidad era más gruesa. Así, quedaba menos espacio dentro de la cámara para recibir sangre.
Además, el músculo del corazón tenía menos capacidad para flexionarse durante cada latido. Según la ESC, ese es un indicador temprano de que el corazón empieza a funcionar mal. Los investigadores también vieron cambios en el ventrículo derecho y en la aurícula izquierda. Esta última es la cavidad que recibe la sangre que llega de los pulmones.
Todos esos cambios aparecieron en la resonancia magnética.
“Este es el primer estudio de su tipo, y muestra que la exposición a niveles más altos de luz durante la noche está vinculada con la remodelación cardíaca”, afirmó Qi.
El estudio midió la luz con un sensor en la muñeca durante siete días
Los participantes forman parte del UK Biobank, un gran banco de datos de salud del Reino Unido formado por voluntarios. Primero, cada persona usó un sensor de luz en la muñeca durante siete días. Ese aparato registró cuánta luz recibía durante la noche.
Luego, unos tres años después, los participantes se hicieron una resonancia magnética del corazón. La resonancia magnética es un examen que usa imanes y ondas de radio para tomar imágenes detalladas de los órganos sin radiación. Finalmente, el equipo comparó a quienes tenían más de tres lux de luz nocturna con quienes casi no tenían luz de noche.
Según NBC News, ninguno de los participantes del UK Biobank tenía una enfermedad cardiovascular al inicio del estudio. “Hicimos esta investigación para saber qué le pasa al corazón con el tiempo cuando las personas se exponen a demasiada luz durante la noche”, dijo Qi.
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La remodelación cardíaca puede terminar en insuficiencia cardíaca
La remodelación cardíaca es el cambio de forma y de función que sufre el corazón cuando enfrenta una carga constante. Qi la explicó con detalle en el comunicado.
“Es cuando la estructura y la función del corazón cambian, y normalmente lo vemos como respuesta al estrés crónico o a una lesión en el corazón”, señaló el investigador. “Es la forma en que el cuerpo se adapta a ese estrés, pero al final debilita el corazón y puede llevar a una insuficiencia cardíaca”, agregó.
La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no logra bombear la sangre que el cuerpo necesita. Por eso, detectar señales tempranas de remodelación tiene valor para la prevención.
Tres lux equivalen a una habitación muy tenue
El lux es la unidad que mide cuánta luz llega a una superficie. En el estudio, el límite de tres lux separó a quienes tenían más luz de noche de quienes casi no tenían. De hecho, tres lux “seguiría siendo una habitación muy tenue”, dijo a NBC News Kristen Knutson, investigadora de medicina del sueño de la Universidad Northwestern, que no participó en el trabajo.
Sin embargo, Knutson aclaró que los ojos cerrados “podrían detectar la luz”. En otras palabras, una lámpara pequeña, una pantalla o el alumbrado de la calle que entra por la ventana pueden superar ese nivel sin que la persona lo note.
El estudio no prueba que la luz de noche cause los cambios
Este es un estudio observacional. Es decir, los investigadores midieron la luz y luego el corazón, pero no pusieron a nadie a dormir con o sin luz. Por eso, el trabajo muestra una asociación y no demuestra que la luz de noche cause los cambios en el corazón.
Además, NBC News señaló otras limitaciones. El sensor midió la luz solo durante una semana. Tampoco registró el tipo de luz, así que no se sabe si la luz LED o la fluorescente afectan de forma distinta. Por otro lado, la mayoría de los participantes del UK Biobank eran personas blancas, de modo que los resultados podrían no aplicarse igual a otros grupos.
Por ahora, el comunicado de la ESC no incluye porcentajes ni cifras sobre el tamaño de los cambios. Knutson también pidió estudiar si las personas que ya tienen una enfermedad del corazón son más vulnerables.
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Los expertos piden tratar la oscuridad como un signo vital
El profesor Thomas Münzel, del Centro Médico Universitario de Maguncia, en Alemania, escribió con colegas un editorial que acompaña el estudio. Para él, los médicos deben cambiar su rutina en la consulta.
“Es hora de que los médicos, en especial los que tratan a pacientes con insuficiencia cardíaca o fibrilación auricular, empiecen a preguntar por el entorno del sueño”, escribió Münzel. La fibrilación auricular es un tipo de latido irregular del corazón. Según el editorial, esas preguntas incluyen qué tan oscuro es el cuarto, si el paciente trabaja de noche y cuánto usa pantallas después del atardecer.
Además, el editorial resume el hallazgo con una imagen fuerte. Según Münzel, el estudio conecta “lo que ya nos muestran los satélites, es decir, un planeta que brilla cada vez más de noche” con “corazones que se vuelven más rígidos, más débiles y menos eficientes”.
“La conclusión es clara, la oscuridad merece reconocerse como un signo vital, tan esencial para la salud cardiovascular como el control de la presión arterial y el aire limpio”, sostuvo.
Las ciudades pueden reducir la contaminación lumínica con poco dinero
La contaminación lumínica es el exceso de luz artificial durante la noche, sobre todo en las ciudades. “La contaminación lumínica surgió como un nuevo factor de riesgo de enfermedad cardiovascular”, advirtió Qi.
Para Münzel, la solución está al alcance de las ciudades. “La contaminación lumínica es uno de los pocos riesgos ambientales que las ciudades pueden controlar de forma directa y a un costo accesible”, escribió. También mencionó lámparas con pantalla, luces de espectro cálido y alumbrado público que se atenúa o se enciende con el movimiento.
Qi coincidió en la necesidad de actuar. “Nuestros hallazgos, junto con la evidencia de otros estudios, sugieren que los médicos y los responsables de políticas públicas deberían considerar la reducción de la exposición a la luz nocturna como una de las posibles estrategias para prevenir enfermedades del corazón”, dijo.
Cortinas opacas y luces cálidas reducen la luz de noche en casa
La parte práctica es barata. “El consejo es simple y barato: cortinas opacas, luz cálida en la mesa de noche y tapar las pequeñas luces LED de espera de los aparatos electrónicos del hogar”, escribió Münzel. Estas son las medidas que se pueden aplicar desde hoy:
- Instalar cortinas opacas si entra luz de la calle.
- Usar una lámpara de luz cálida en la mesa de noche.
- Tapar las pequeñas luces LED de espera de los aparatos electrónicos.
- Apagar los aparatos electrónicos al menos 30 minutos antes de dormir, como recomiendan los CDC de Estados Unidos.
Los CDC también aconsejan que los adultos de 18 a 60 años duerman 7 horas o más cada noche, en un cuarto tranquilo y fresco. Por último, si trabajas en turnos nocturnos o tienes una enfermedad del corazón, comenta con tu médico cuánta luz entra a tu cuarto, como propone el editorial.
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