
Las calorías del café que toman los adultos en Estados Unidos subieron de 43 a 60 al día entre 2003 y 2018, un aumento de casi 40 %. Lo curioso es que la gente no tomó más café. El cambio vino de lo que le agrega a la taza, sobre todo la crema no láctea.
Así lo muestra un estudio de la Universidad Tufts publicado en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, la revista de la Academia de Nutrición y Dietética de EE. UU. La universidad difundió los resultados el 22 de octubre de 2026. La autora principal es Yongyi Pan, candidata a doctorado de la Escuela Friedman de Ciencia y Política de la Nutrición.
El café es parte de la rutina diaria en Estados Unidos. De hecho, el 66 % de los adultos estadounidenses lo toma a diario, según datos de la Asociación Nacional del Café citados por Newsweek. Por eso, pequeños cambios en cada taza pueden sumar muchas calorías en toda la población.
Las calorías del café pasaron de 43 a 60 al día
El consumo promedio de café casi no cambió en esos 15 años. Se mantuvo en unas 13 onzas diarias, es decir, cerca de 385 mililitros. Sin embargo, la energía que aporta esa misma cantidad de café subió de 43 a 60 kilocalorías (kcal) por día. La kilocaloría es la unidad que aparece como “calorías” en las etiquetas de los alimentos.
Como la cantidad de café no cambió, el aumento en las calorías del café sale de los ingredientes que se le agregan. Además, el consumo de café negro se mantuvo estable en el periodo, según Newsweek.
La crema no láctea ya aporta más que el azúcar y la leche
La crema no láctea es un sustituto de la crema de leche que se vende en polvo o en forma líquida. En 2003 aportaba 7,71 kcal al día por persona. En 2018 ya sumaba 18,5 kcal, más del doble.
Con esa cifra, la crema no láctea superó a los otros ingredientes del café. En 2018, el azúcar aportaba 16 kcal diarias y la leche de vaca, 11 kcal. Estos son los cambios principales que midió la Universidad Tufts:
- Crema no láctea: de 3,37 a unos 8 gramos al día.
- Leches no lácteas o bebidas vegetales: de 0,27 a 2,45 gramos al día.
- Leche de vaca, azúcar y sustitutos del azúcar: sin cambios importantes.
“Encontramos que la crema no láctea que se agrega al café ya superó tanto al azúcar como a la leche en su aporte a la energía total que se consume con el café”, dijo Pan en el comunicado de la universidad.
En peso, la leche de vaca sigue siendo el ingrediente más usado, con 21,4 gramos al día en 2018. Luego vienen la crema no láctea, con 8,1 gramos, y el azúcar, con 4,4 gramos. Es decir, la crema se usa en mucha menor cantidad que la leche de vaca, pero aporta más energía.
La grasa saturada podría explicar el aumento de calorías del café
La grasa saturada es un tipo de grasa que abunda en productos de origen animal y en algunos aceites vegetales. Además, cada gramo de grasa aporta más energía que un gramo de azúcar. Por eso, Pan apunta a ese componente para explicar el salto.
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“Las cremas no lácteas pueden tener mucha grasa saturada, que es densa en calorías”, explicó la investigadora. “Esto podría explicar el aumento de calorías que aporta la crema no láctea”, agregó.
La investigadora también habló de la moda de estos productos. “Aunque está en el mercado desde la década de 1950, la crema no láctea ganó popularidad en los últimos años porque los consumidores buscan alternativas vegetales o sustitutos de los lácteos”, señaló.
La autora sénior del estudio, Fang Fang Zhang, puso los resultados en contexto. “El consumo de café se ha asociado con varios beneficios para la salud”, afirmó. “Sin embargo, el café suele ir acompañado de azúcar y crema, lo que puede contribuir a un mayor consumo de calorías provenientes de azúcar añadido y grasa saturada”, advirtió.
El estudio usó datos de 30.000 adultos de Estados Unidos
El equipo de la Universidad Tufts analizó ocho ciclos seguidos de la encuesta NHANES, entre 2003 y 2018. Esta es la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, a cargo del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC. En otras palabras, es el gran estudio oficial que mide la salud y la nutrición de adultos y niños en Estados Unidos.
En total, el análisis de la encuesta NHANES incluyó a unos 30.000 adultos de 20 años o más. Cada uno completó dos recordatorios de 24 horas. Un recordatorio de 24 horas es una entrevista en la que la persona cuenta todo lo que comió y bebió el día anterior.
El artículo científico analiza las tendencias en el consumo de café y de sus acompañantes. También lo firma la investigadora Bingjie Zhou, de la misma escuela de la Universidad Tufts.
Quienes duermen menos y trabajan más toman más café
La encuesta NHANES también permitió comparar grupos. Así, las personas que dormían menos horas tomaban en general más café que quienes dormían más. Del mismo modo, los adultos con jornadas de trabajo más largas consumían más café que quienes trabajaban menos.
En cambio, la calidad de la dieta no marcó diferencia. Las personas con dietas saludables y las de dietas pobres tomaban cantidades parecidas de café.
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Estas relaciones son asociaciones, no causas. Es decir, el estudio no prueba que dormir poco lleve a tomar más café, ni lo contrario.
El estudio mide tendencias y no efectos en la salud
Este trabajo describe cómo cambiaron los hábitos con el tiempo. Sin embargo, no midió si el aumento en las calorías del café afectó el peso o la salud de los participantes. Tampoco dice que la crema no láctea sea dañina por sí sola.
Además, los datos dependen de la memoria de cada persona. Según la Universidad Tufts, la información que la gente reporta sobre su dieta no siempre refleja de forma exacta sus hábitos de todos los días. Por otro lado, los últimos datos son de 2018, así que no muestran lo que pasó después.
Por último, la muestra es de Estados Unidos. Por eso, las cifras podrían no aplicarse igual en América Latina o en España.
Para Zhang, el valor del estudio está en el diagnóstico. “Cuanto más sepamos sobre lo que la gente consume, mejor podremos entender el vínculo entre la nutrición y la salud en general”, dijo.
La OMS recomienda limitar el azúcar libre y la grasa saturada
Las recomendaciones de salud ayudan a poner las calorías del café en perspectiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que el azúcar libre sea menos del 10 % de la energía diaria. En una dieta de 2.000 calorías, eso equivale a unos 50 gramos o 12 cucharaditas rasas. Además, la OMS señala que bajar a 5 % o menos podría traer beneficios extra.
La OMS también recomienda que la grasa saturada no pase del 10 % de la energía diaria. Por su parte, la Asociación Estadounidense del Corazón fija un límite de azúcar añadido de 100 calorías al día para la mayoría de las mujeres, unas 6 cucharaditas. Para los hombres, el tope es de 150 calorías, unas 9 cucharaditas.
Pequeños cambios reducen las calorías del café sin dejarlo
La nutricionista británica Rashmi Gajree, que no participó en el estudio, explicó a Newsweek por qué conviene prestar atención. “Las calorías líquidas pueden no saciar mucho”, dijo. “Una crema aporta energía sin mucha proteína ni fibra, así que podría hacer que alguien busque un bocadillo más pronto”, agregó.
Gajree propuso algunos cambios sencillos para la taza diaria:
- Leer la lista de ingredientes y preferir opciones sin azúcar y con pocos ingredientes.
- Usar canela o vainilla en lugar de más azúcar.
- Tomar el café con el desayuno o después de él.
- Anotar durante una semana la energía, los antojos y la digestión.
“Pequeños cambios podrían ser un punto de partida sencillo”, concluyó la nutricionista. Para saber cuánto suma tu taza, revisa la etiqueta nutricional de tu crema y multiplica las calorías de cada porción por las veces que la usas al día.
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