Los institutos de secundaria de Francia reabrieron este lunes 2 de noviembre tras dos semanas de vacaciones, aunque algunos de ellos solo han podido intentarlo debido a los bloqueos reportados en algunos centros en París, Marsella y Rennes, que buscan reactivar el movimiento de protesta estudiantil que inició a mediados de septiembre y se prolongó durante octubre, a pesar de algunas concesiones del Gobierno durante el periodo vacacional.
«Hemos reanudado la movilización porque supuestamente nos dieron respuestas, pero claramente no es suficiente», remarcó a la agencia de noticias AFP Meriem, de 16 años, sentada en uno de los contenedores de basura apilados frente a la entrada de una escuela secundaria en Marsella.
Unos 41 institutos fueron bloqueados en el país, alrededor del 1 % del total nacional, según reportó el Ministerio de Educación a primera hora de este lunes. A pesar de ello, el Gobierno resalta una desaceleración de las movilizaciones, teniendo en cuenta los cientos de institutos afectados diariamente por las movilizaciones de octubre.
«En lo que respecta a bloqueos —o más bien, intentos de bloqueo—, el fenómeno es muy residual. Estamos hablando de apenas un puñado de centros, de unas pocas escuelas individuales», declaró el lunes el ministro de Educación, Edouard Geffray, en una entrevista con la emisora de radio ‘France Inter’, en la que recordó que las protestas están permitidas, pero impedir el acceso a las escuelas es ilegal.
En París, las fuerzas de seguridad intervinieron ante el instituto Condorcet, en el distrito IX, para impedir la formación de un bloqueo, según el diario ‘Le Parisien’, que informó de la detención de algunos estudiantes.
El instituto Saint Exupéry de la ciudad de Créteil, aledaña a París, donde empezaron las protestas de los estudiantes en septiembre, una veintena de estudiantes se pararon frente a los torniquetes de entrada desde primera hora de la mañana, decididos a revivir los bloqueos. Entre ellos, Kevin, de 17 años, aseguró a la agencia EFE que contaban con el respaldo de la mayoría de los alumnos. «Hay una pequeña minoría que no nos apoya porque les parece que esta lucha no la vamos a ganar nunca. Pero hay que ser optimista y creo que podemos ganar», expresó.
El Saint-Exupéry es un instituto de unos 1.500 alumnos, al que acuden mayoritariamente familias de origen magrebí y del África subsahariana, ubicado en el antiguo cinturón industrial de París, a unos 15 kilómetros del centro de la capital.
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Medidas insuficientes para los estudiantes
Los estudiantes exigen la remodelación de las escuelas antiguas, más profesores, más plazas universitarias y el fin del Parcoursup, un sistema de admisión universitaria que consideran socialmente injusto.
El Gobierno ha intentado responder a estas demandas al limitar el tamaño de las clases a 28 alumnos, destinar 4.000 millones de euros (4.470 millones de dólares) a la renovación de las escuelas, crear 15.000 nuevas plazas para estudiantes en la educación superior y un nuevo sistema de admisión para 2028.
«No veo cómo, en lo inmediato, podríamos hacer más», afirmó Edouard Geffray, ministro de Educación. Pero los representantes estudiantiles, que consideraron las medidas como un «primer paso», sostuvieron que los anuncios no eran suficientes, por lo que continuarían protestando. Exigen, entre otras cosas, que el Ejecutivo destine 10.000 millones de euros a mejorar las condiciones educativas en el país y la derogación absoluta del Parcoursup.
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A las protestas estudiantiles, que comenzaron a mediados de septiembre en los suburbios de París, se unieron sindicalistas y activistas de toda Francia, lo que amplió el perímetro de las reivindicaciones más allá de la educación para abarcar el coste de la vida.
En ocasiones, las protestas terminaron en violentos enfrentamientos con la policía y disturbios en varias ciudades, con saqueos de tiendas, lo que supuso una prueba para el gobierno minoritario del presidente Emmanuel Macron.
Unas 779 personas fueron detenidas el 31 de octubre, durante el tercer sábado consecutivo de movilizaciones, que coincidió con la celebración de Halloween. Los sindicatos juveniles señalaron que 500.000 ciudadanos se unieron a las protestas, mientras el Ministerio del Interior cifró la participación en 320.000 personas.
En un nuevo intento por rebajar el malestar de los convocantes, funcionarios del Gobierno adelantaron el domingo a varios medios locales que se ha pedido al ministro de Educación, Édouard Geffray, que se asegure de que las autoridades regionales respondan rápido a las necesidades de los 200 centros con más deficiencias del país. Para ello, se tendrán en cuenta los datos recolectados en una plataforma digital lanzada por el Ejecutivo a principios de octubre para que los estudiantes compartieran sus reivindicaciones.
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Una semana más de concentraciones
El mensaje más directo a favor de reiniciar los bloqueos estudiantiles este lunes lo lanzó la organización Les Lycéens, uno de los gremios estudiantiles implicados en las protestas, cuyo líder, Pierre Sourzat, instó el domingo a boicotear la reanudación de las clases en el primer día de la vuelta al colegio tras dos semanas de vacaciones.
Pero las convocatorias de las principales organizaciones de alumnos de instituto han divergido en su grado de intensidad. La Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) convocó el fin de semana a «organizarse en todas las universidades» desde este lunes con la mirada puesta en hacer del martes 3 de noviembre «un día negro para las universidades», con bloqueos de facultades y escuelas secundarias en todo el país.
Entretanto, la Unión Sindical de Institutos (USL) y la Unión de Estudiantes convocaron bloqueos para el martes, pero también para el jueves. «No se han atendido nuestras reivindicaciones», insistió el domingo Sabrine Kharbach, portavoz de la Unión de Estudiantes, en declaraciones a la cadena pública Franceinfo.
En paralelo a los llamados a bloquear los institutos, las principales organizaciones de estudiantes instaron a sumarse a la convocatoria de huelga general que los sindicatos franceses han lanzado para el jueves 5 de noviembre, en la que también participarán otros colectivos, como los empleados ferroviarios. Se prevé que esa sea la jornada más multitudinaria de la semana.
Con este cronograma por delante, algunos estudiantes dudan de una desaceleración de las movilizaciones. Como Amaya, de 16 años, una alumna española del instituto público parisino Hélène Boucher, que figura entre el 1 % que mantuvo sus puertas cerradas este lunes. «Yo he ido a varias asambleas nacionales y ya se ha votado la semana negra, con piquetes casi todos los días y, sobre todo, las movilizaciones grandes son mañana [martes] y el jueves. Ahí se verá de verdad», vaticinó.
Con Reuters, EFE y AFP











