Opinion

Neyba: caudal de la resistencia y patriotismo

Neyba: caudal de la resistencia y patriotismo
  • Publishedmarzo 10, 2026

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El autor es licenciado en Orientación Académica. Reside en Neyba

POR ONIDIO CUEVAS VASQUEZ

La historia registra que la palabra Neyba proviene de la lengua taína y se interpreta comúnmente como “tierra blanca”. Los nativos de la Hispaniola utilizaban este vocablo para referirse a la sierra, al valle y al río más caudaloso del sur dominicano, conocido en la actualidad como Yaque del Sur.

Este origen lingüístico evidencia que el asentamiento existía mucho antes de la llegada de los europeos en 1492.

En la organización política taína, Neyba formaba parte del cacicazgo de Xaragua o Jaragua, uno de los cinco grandes territorios en que estaba dividida la isla Quisqueya, Bohío o Haití, bautizada por los europeos como “La Hispaniola”.

En ese contexto, el lugar era un nitaíno, es decir, un poblado subordinado a la autoridad del cacique regional (Ayuntamiento Municipal de Neiba, 2023).

Los historiadores han señalado distintas fechas relacionadas con el establecimiento formal de la ciudad. Algunos sostienen que su fundación ocurrió en 1546, mientras que otros sitúan su reorganización como poblado en 1735, cuando pasó a depender administrativamente del distrito de Azua (Ayuntamiento Municipal de Neiba, 2023).

No obstante, su existencia como asentamiento humano se remonta claramente a los tiempos precolombinos, lo que la convierte en una de las comunidades más antiguas del suroeste dominicano.

Uno de los episodios más dramáticos de la historia Taína ocurrió en 1503, cuando la cacica Anacaona, conocida como “Flor de Oro”, organizó una gran celebración para recibir al gobernador español Nicolás de Ovando. La actividad pretendía consolidar una relación pacífica entre los taínos de los cacicazgos de Jaragua y Maguana, y las autoridades coloniales.

Sin embargo, el encuentro se convirtió en un genocidio, gracias a la mente perversa del gobernador de la isla Frey Nicolás de Ovando. Según relata el cronista Bartolomé de las Casas, los españoles ejecutaron un plan para eliminar a los principales líderes taínos.

El bohío (casa grande en forma rectangular) donde se celebraba la reunión fue incendiado con los caciques en su interior la gran mayoría de los sobrevivientes fueron asesinados vilmente asesinados a punta de lanza, incluyendo a los niños y a las mujeres. La cacica fue apresada y condenada a pena de muerte.

Milagrosamente, “Guarocuya” un niño de aproximadamente siete años de edad logró sobrevivir, quien años más tarde se convertiría en una pesadilla para la corona española (De las Casas, 1552).

Guarocuya era hijo del cacique Majicatex y sobrino de Anacaona. El pequeño niño fue llevado a Santo Domingo, donde lo instruyeron en la fe cristiana bajo la tutela de Fray Bartolomé de las Casas y otros franciscanos, quienes lo bautizaron con el nombre de “Enrique Vejo, apodado “Enriquillo” (De las Casas, 1552).

Años más tarde, Guarocuya, conocido popularmente como Enriquillo lideró el movimiento de resistencia taína más importantes del Caribe, por lo cual hoy se le conoce con varios títulos: “El primer libertador de américa” y El Señor del Bahoruco”.

En 1519 se alzó a las montañas de Bahoruco, encabezando una rebelión contra las autoridades coloniales desde las montañas del Bahoruco.

Durante un período de 14 (catorce) años, el imperio español realizó diversos esfuerzos por sofocar la rebelión de Guarocuya, fracasando en todos sus intentos, ya que la estrategia militar del cacique, que parecía inofensiva para la corona, resultó estar por encima sus expectativas y de su capacidad.

La geografía de la región y la estrategia militar de Enriquillo permitieron mantener una resistencia prolongada que sorprendió al poder colonial.

Finalmente, en 1533, la corona española envía a Francisco de Barrionuevo a Santo Domingo con el objetivo de aniquilar al “indio rebelde” y retomar nueva vez el control absoluto de la isla, sin embargo, después de haber explorado las agrestes montañas del Bahoruco, se percató de que le resultaría imposible vencer a Guarocuya por medio de la fuerza, razón por la cual optó por negociar la paz con el líder taíno.

El acuerdo, conocido como Tratado de Barrionuevo, reconoció ciertos derechos a los taínos y puso fin al conflicto armado entre nativos e invasores (Moya Pons, 2010).

Con el paso de los siglos, Neyba continuó desempeñando un papel relevante en los procesos históricos del país. Durante las luchas por la Independencia Dominicana, la región fue escenario de enfrentamientos importantes contra las fuerzas haitianas.

Entre las primeras acciones militares se destacan las batallas libradas en La Fuente del Rodeo, el 11 de marzo, y posteriormente en Las Marías de Neyba, el 18 del mismo mes y año, donde las tropas dominicanas comandadas por el general Fernando Tavera derrotaron a las fuerzas haitianas (Ayuntamiento Municipal de Neiba, 2023).

Otros enfrentamientos relevantes en la región fueron las batallas de Cambronal y Postrer Río, que consolidaron la defensa del territorio dominicano en la zona sur.

Neyba también tuvo una participación destacada en el proceso que conduciría a la Restauración de la República. De hecho, se reconoce a Neyba como el primer pueblo del país en manifestarse contra la anexión a España de 1861.

El 9 de febrero de 1863, un grupo de hombres liderados por el zapatero Cayetano Velázquez tomó la comandancia militar del pueblo de Neyba, armado con machetes, palos y herramientas agrícolas. Aunque la acción fue rápidamente sofocada por las autoridades españolas, el hecho tuvo un fuerte impacto simbólico y político, demostrando así la gallardía de los hombres de Neyba.

Este levantamiento antecedió al estallido definitivo de la guerra restauradora que iniciaría meses después en el norte del país bajo el liderazgo de Gregorio Luperón, colocando a Neyba en la cuna de las libertades patrias.

Para el año 1965, durante la Guerra de Abril, la participación de los neyberos también se hizo sentir, conflicto que buscaba el retorno al poder del presidente constitucional Juan Emilio Bosch Gaviño.

Diversos testimonios señalan la presencia de combatientes neyberos de Neyba en los distintos frentes del movimiento constitucionalista. En conversaciones sostenidas con combatientes de la época, como el constitucionalista Alonso Pérez Jiménez, nativo de Neyba y el comandante Rolando Pérez (“Bigote”), oriundo de Duvergé, se destacó la presencia de numerosos neiberos en la lucha encabezada por Francisco Alberto Caamaño.

Neyba adquirió oficialmente la condición de municipio cabecera de la provincia Bahoruco mediante una ley promulgada en 1942, inaugurándose formalmente la provincia el 18 de marzo de 1943, durante el régimen de Rafael Leónidas Trujillo.

Los neybanos celebran cada 10 de marzo como día de regocijo municipal, fecha en la que se anunció oficialmente su elevación a capital provincial (Ayuntamiento Municipal de Neiba, 2023).

A lo largo de los siglos, Neyba ha ocupado un lugar significativo en los procesos históricos de la República Dominicana. Desde su origen taíno en el cacicazgo de Jaragua, pasando por la resistencia de Guarocuya y su participación en las luchas independentistas, restauradoras y constitucionalistas, la hidalga ciudad ha sido escenario de momentos decisivos de la historia nacional, tomando la iniciativa en casi todas las luchas en favor de las libertades patrias.

Su ubicación estratégica en el suroeste de la isla y el carácter combativo de sus habitantes han convertido a Neyba en un símbolo de resistencia, identidad y memoria histórica dentro del panorama dominicano.

inidio0226@gmail.com

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