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MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) –
Científicos de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) han cartografiado con un detalle sin precedentes la conexión biológica entre una mujer embarazada y su bebé en desarrollo.
Tal y como se expone en ‘Nature’, este revela nuevos tipos de células y aportando información sobre afecciones como la preeclampsia, el parto prematuro y el aborto espontáneo.
Mediante herramientas avanzadas de análisis unicelular y espacial, los investigadores analizaron aproximadamente 200.000 células individuales y las compararon con cerca de un millón de células en sus posiciones originales dentro del tejido uterino y placentario. Esto les permitió identificar diferentes tipos de células, rastrear su desarrollo y observar su relación con las complicaciones del embarazo.
La interfaz materno-fetal es una estructura temporal pero esencial compuesta por células uterinas y placentarias que se forma aproximadamente una semana después de la fecundación y perdura durante todo el embarazo. Esta interfaz sustenta el crecimiento fetal a la vez que mantiene la salud de la madre. Su complejidad ha limitado durante mucho tiempo la capacidad de los científicos para estudiar cómo se desarrollan los embarazos saludables y por qué surgen las complicaciones.
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«Al examinar este tejido célula por célula a lo largo del embarazo, podemos empezar a comprender tanto el desarrollo normal como lo que puede salir mal», comenta Susan J. Fisher, profesora de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas en la UCSF y codirectora del estudio.
El atlas reveló un tipo de célula materna previamente desconocido, ubicada en la zona donde las células placentarias fetales ingresan por primera vez al útero. Estas células parecen regular la profundidad con la que las células placentarias invaden el tejido uterino, un proceso esencial para establecer el flujo sanguíneo hacia el feto.
Los investigadores descubrieron que estas células poseen un receptor de cannabinoides. La exposición a moléculas de cannabinoides provocó que restringieran aún más la invasión de las células placentarias.
«Los estudios poblacionales han relacionado el consumo de cannabis durante el embarazo con peores resultados. Este tipo de célula podría ayudar a explicar la base biológica de esa asociación», agrega Cheng Wang, doctora y primera autora del estudio.
Para comprender cómo surgen las complicaciones, el equipo integró datos genéticos de más de 10.000 pacientes. Mapearon las señales de riesgo genético para afecciones como el parto prematuro, la preeclampsia y el aborto espontáneo en regiones reguladoras del ADN que controlan la actividad génica. Este enfoque permitió a los investigadores identificar los tipos y estados celulares específicos más fuertemente asociados con cada afección.
El equipo se centró entonces en la preeclampsia, un trastorno potencialmente mortal caracterizado por una hipertensión arterial repentina. Descubrieron que los tipos de células más afectadas participan en la remodelación de los vasos sanguíneos uterinos de la madre, un proceso necesario para suministrar suficiente sangre a la placenta. Los hallazgos sugieren que la preeclampsia podría deberse a una alteración en la comunicación entre las células maternas y fetales que normalmente coordinan este proceso.
Tras haber elaborado un mapa detallado de los embarazos saludables, los investigadores planean estudiar los embarazos complicados para identificar posibles objetivos de tratamiento.








