Visualmente, el resultado habla por sí solo. Los seguidores de Star Fox 64 encontrarán exactamente el homenaje que esperaban. Sin embargo, ahí mismo aparece el mayor problema del remake: la decisión de Nintento de no abandonar el pasado, pero tampoco encarar realmente el futuro. Esta inclinación por la nostalgia la convierte en una propuesta difícil de recomendar para quienes llegan a la franquicia gracias a la película.
Un remake que pudo llegar después
La historia permanece intacta. No añade información relevante al universo de Star Fox, mantiene prácticamente la misma jugabilidad de 1996 y, además, tiene el precio de un lanzamiento completamente nuevo. Todo ello hace pensar que buena parte del público mostrará cierta resistencia a comprárselo en su mes de lanzamiento.
Si solo buscas una buena historia para conocer a ese nuevo personaje que viste en la película, Star Fox probablemente te dejará con ganas de más. No profundiza tanto en sus personajes ni explora con suficiente detalle ese universo con tanto potencial. Como puerta de entrada para nuevos jugadores, deja pasar una gran oportunidad.
Eso no significa que el juego no sea divertido. Las decenas de horas de contenido sí existen, aunque llegan gracias a la búsqueda de nuevas rutas, mejores puntuaciones y caminos alternativos. El problema es que, para justificarlo frente a otras propuestas modernas, el principal argumento termina siendo: “así jugábamos antes” o “solo quería volver a experimentar el clásico”. Y esos no son argumentos especialmente sólidos en 2026.
Hoy existen formas mucho más atractivas de incentivar la rejugabilidad, desde sistemas procedurales hasta una mayor variedad de armas y habilidades. Incluso otros remakes, como los de Resident Evil, demostraron que es posible respetar la esencia del original mientras se rediseñan niveles, ritmo y narrativa para sorprender incluso a quienes ya conocían la obra.
Si algo puede reprochársele a este Star Fox, es su falta de ambición. Para ser el regreso de la franquicia ante una nueva generación de gamers, resulta una propuesta excesivamente conservadora. En cambio, para quienes crecieron con el juego original y simplemente querían volver a vivir esa experiencia con un espectacular apartado gráfico, es prácticamente ideal. Podrías pasar el resto del año perfeccionando rutas, buscando mejores puntuaciones y jugando con amigos sin llegar a aburrirte.
Nintendo lleva años sin encontrar una dirección clara para Star Fox, y este remake vuelve a mirar hacia atrás en lugar de redefinir la franquicia. Disfruté muchísimo reviviendo las sensaciones de los noventa en Nintendo Switch 2. Pero también terminé convencido de que rescatar una saga para una nueva generación exige algo más que un remake 1:1.











