Hasta aquí, el Mobi Fold parece una propuesta casi perfecta. Sin embargo, hay una decisión de diseño que termina afectando la experiencia del usuario.
El scroll es una gran cuestión
En lugar de incorporar una rueda mecánica, el mouse utiliza una superficie táctil para hacer scroll. Sobre el papel suena como una solución elegante para mantener el diseño delgado, pero en la práctica resulta inconsistente. Si presionas demasiado fuerte, no responde; si lo haces demasiado suave, tampoco reconoce el gesto. Encontrar el punto exacto requiere más tiempo del que debería. Puede que el usuario termine frustrándose antes de aprender a usar el panel.
El verdadero problema no es que sea diferente a una rueda tradicional, sino que nunca sabes exactamente cómo va a reaccionar. En ocasiones detecta el desplazamiento de inmediato; en otras obliga a repetir el gesto varias veces. A veces baja o sube demasiado, y otras apenas se mueve. Puede parecer un detalle menor, pero es precisamente una de las funciones que más utilizamos en el día a día.
Pero quiero ser objetivo. El problema no es exactamente el Mobi Fold, sino que mi rutina depende demasiado del scroll. Paso buena parte del día leyendo documentos, navegando entre páginas y desplazándome por textos largos. En ese escenario, la superficie táctil termina siendo un obstáculo constante. Pero no todos trabajan igual.
Por eso creo que el Mobi Fold encuentra su mejor escenario lejos de una estación de trabajo tradicional. Donde más lo disfruté fue conectado a un iPad, por ejemplo. Para navegar, responder mensajes, editar documentos ocasionalmente o trabajar desde una cafetería con poco espacio, resulta un excelente compañero. En esas situaciones, la comodidad de llevar un mouse extremadamente compacto pesa más que las limitaciones de su scroll.
Al final, Logitech resolvió casi todos los problemas que implica diseñar un mouse para viajar. Es ligero, ocupa muy poco espacio, tiene una autonomía excelente y, una vez desplegado, resulta mucho más cómodo de lo que aparenta. Además es innegablemente lindo. Sin embargo, la decisión de sustituir la rueda tradicional por un sensor táctil impide que sea tan recomendable como podría haber sido para ciertos perfiles de usuario.
Si pasas buena parte del día desplazándote entre documentos, hojas de cálculo o páginas web, esa inconsistencia terminará pesando más de lo esperado. En cambio, si priorizas la portabilidad, el diseño, y buscas un mouse que puedas llevar siempre contigo para dar algunos clics sin sacrificar comodidad, es fácil entender por qué el Mobi Fold puede convertirse en un gran compañero de viaje.
En México está disponible por 1,699 pesos.












