Esta semana, el Ejército estadounidense utilizó un láser multipropósito de alta energía para derribar tres drones cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, que “representaban una amenaza física para el personal militar estadounidense y los socios del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense (CBP)”, según información oficial.
La operación estuvo a cargo de la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur (JTF-SB), que opera bajo el Comando Norte de Estados Unidos, y ocurrió entre la noche y la madrugada del 25 y 26 de agosto, en las inmediaciones del Valle del Río Bravo.
Las autoridades estadounidenses confirmaron que, durante el operativo, los agentes utilizaron tecnología derivada del Sistema Láser Multipropósito de Alta Energía del Ejército (AMP-HEL, por sus siglas en inglés), un programa militar enfocado en desarrollar nuevas capacidades de defensa basadas en láseres de alta energía.
La información disponible sugiere que esta iniciativa comenzó en septiembre del año pasado, cuando la empresa AeroVironment, especializada en tecnología de defensa, entregó a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos los primeros dos prototipos funcionales de armas basadas en LOCUST, un sistema de láseres multifuncionales de alta energía (HEL, por sus siglas en inglés) diseñado específicamente para combatir drones.
En esa primera entrega, el LOCUST fue instalado sobre vehículos Infantry Squad Vehicle (ISV), fabricados por la división Defense de General Motors. Más tarde, en diciembre del mismo año, el programa se amplió con la entrega de dos nuevos sistemas mejorados, instalados sobre vehículos Joint Light Tactical Vehicle (JLTV), desarrollados por el fabricante Oshkosh.
¿Cómo funcionan los sistema HEL utilizados por EE UU?
Los mecanismos de defensa de la tecnología HEL se basan en un haz de luz extremadamente concentrado que, en distintas fases, permite detectar, seguir, iluminar, dañar o destruir objetivos a distancia.
Habitualmente, este tipo de sistemas utiliza sensores, cámaras, radares u otros medios para localizar un objeto. Una vez identificado, mantiene el haz de luz sobre el objetivo con gran precisión, incluso cuando está en movimiento. Posteriormente, emplea una carga adicional de energía eléctrica para aumentar la potencia del haz y convertirla en calor, elemento que finalmente, puede dañar o inutilizar determinados componentes o la totalidad de un dron, dependiendo de factores como la potencia, la distancia, el tiempo de exposición y las características del objetivo.
De acuerdo con información del fabricante, la plataforma LOCUST opera con 20 kilovatios de potencia y está diseñada para instalarse en vehículos de uso militar. En términos generales, estas características le permiten detectar, seguir y atacar objetivos. Además, sus configuraciones más recientes, como la entregada al Ejército en diciembre pasado, incluyen un radar y sistemas de mando y control. Esto permite integrar el arma con mayor facilidad en una plataforma de defensa móvil más compleja, en lugar de utilizarla como un dispositivo aislado.














