El crimen que conmocionó a Francia y Argentina: acusado admite ser autor de los disparos contra Federico Aramburú

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Una confesión con una salvedad decisiva. La primera jornada del juicio por el asesinato del exjugador de rugby argentino, Federico Martín Aramburú, comenzó este lunes 7 de septiembre en París con una declaración que marca desde el inicio el principal debate del proceso. 

“Soy autor de la muerte de Aramburu”

Loïk Le Priol, de 32 años, admitió ante la Corte de lo Penal ser el autor de los disparos que provocaron la muerte de Aramburu, pero dejó en manos del tribunal determinar si actuó legítimamente para defenderse.

«Soy autor de la muerte de Aramburu, será el Tribunal el que determine si fue o no para defenderme», afirmó este lunes en su primera comparecencia ante la corte.

También pidió perdón a la familia del argentino y afirmó que tendrá que vivir siempre con las consecuencias de lo ocurrido.

Su declaración no supone, por tanto, una admisión de asesinato en los términos de la acusación. Le Priol reconoce haber efectuado los disparos mortales, pero niega la intención criminal que podría convertir el homicidio en asesinato premeditado.

Romain Bouvier, de 35 años, también reconoció haber disparado, aunque sostiene que pretendía realizar tiros disuasorios y no matar ni herir a Aramburu. “No tuve la intención”, afirmó entre lágrimas, mientras expresaba su pesar por la familia de la víctima.

Los dos hombres se enfrentan a penas que pueden llegar a la cadena perpetua.

¿Cómo ocurrieron los hechos?: la madrugada en la que todo cambió

El crimen ocurrió en la madrugada del 19 de marzo de 2022, en pleno corazón de París.

Aramburú, de 42 años, había salido a tomar unas copas con su amigo y antiguo compañero de rugby Shaun Hegarty. Ambos se encontraban en la terraza del café Mabillon, en el bulevar Saint-Germain, después de una noche en la capital francesa vinculada a un partido del Torneo de las Seis Naciones.

En una mesa próxima estaban Le Priol, Bouvier y la entonces pareja de Le Priol, Lyson Rochemir. Todos habían bebido y, según la investigación, una discusión aparentemente menor fue aumentando de intensidad hasta desembocar en una pelea.

Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir buena parte de la secuencia. Tras la pelea, los dos exrugbistas abandonaron el lugar y se dirigieron hacia su hotel. La escena parecía haber terminado.

Pero no fue así. Según la investigación, los acusados volvieron a encontrarse con Aramburú y Hegarty poco después. Bouvier disparó primero desde un vehículo. Segundos después, Le Priol llegó a pie y efectuó otros disparos.

Aramburú recibió seis impactos. Dos de ellos fueron mortales. Cayó en brazos de Hegarty y murió en el lugar.

La acusación sostiene que la secuencia posterior a la pelea es fundamental para demostrar la premeditación: no se habría tratado de una reacción instantánea durante una riña, sino de una persecución y un ataque posterior.

Esa será una de las cuestiones centrales del juicio.

El factor que convirtió el caso en algo más que un crimen de madrugada

La diferencia jurídica es fundamental. Le Priol está acusado de asesinato, mientras que Bouvier responde por tentativa de asesinato. La acusación sostiene que existió una voluntad deliberada de volver a buscar a los exrugbistas y utilizar armas de fuego contra ellos.

La defensa tratará de desmontar esa interpretación y presentar los disparos como una reacción ante una situación que los acusados percibieron como una amenaza.

Le Priol sostiene que actuó por instinto y ha vinculado su reacción con su pasado militar y con un trastorno de estrés postraumático. El antiguo miembro de la Marina francesa había servido en África y fue apartado posteriormente del Ejército.

Bouvier, por su parte, sostiene que quería intimidar y no matar.

El tribunal deberá decidir hasta qué punto esas explicaciones son compatibles con una secuencia en la que se utilizaron armas de fuego después de que la primera pelea hubiera terminado.

El asesinato de Aramburú provocó una conmoción especial, ya que los dos principales acusados no eran desconocidos para la violencia política.

Le Priol y Bouvier habían pertenecido al Groupe Union Défense (GUD), una organización francesa de extrema derecha con un largo historial de violencia y que fue disuelta por las autoridades francesas en 2024. Ambos habían sido condenados por un violento ataque cometido en 2015 contra un antiguo dirigente del propio movimiento.

Ese pasado da al juicio una dimensión que va más allá de determinar quién disparó y con qué intención.

La investigación ha puesto sobre la mesa la trayectoria de dos hombres vinculados a un ambiente político radical y con antecedentes violentos. La defensa, sin embargo, sostiene que el asesinato no tuvo una motivación política y que la discusión que desembocó en el tiroteo fue una disputa circunstancial.

La Justicia francesa tendrá que determinar, por tanto, no solo qué ocurrió aquella madrugada, sino también el peso que deben tener los antecedentes y el contexto de los acusados en la valoración de los hechos.

La huida y la detención de los acusados

Después del tiroteo, los acusados huyeron del lugar.

Rochemir fue detenida el mismo día y está acusada de complicidad. La investigación sostiene que conducía el vehículo utilizado para desplazarse después de la primera pelea.

Bouvier fue detenido días después en Francia. Le Priol huyó al extranjero y fue arrestado en Hungría cuando intentaba cruzar hacia Ucrania. Según las informaciones recogidas durante la investigación, había manifestado su intención de desplazarse a Ucrania para combatir.

Un cuarto acusado, Antony Sorrentino, está siendo juzgado por haber ayudado a Bouvier después del crimen y en su intento de fuga.

Los cuatro comparecen, por tanto, con distintos grados de implicación en una misma secuencia que comenzó con una disputa en un bar y terminó con la muerte de un deportista internacional.

¿Quién era Federico Martín Aramburu?

Para Francia, Aramburu era una figura conocida especialmente en el mundo del rugby. Para Argentina, era uno de los integrantes de una generación histórica de Los Pumas.

Nacido en Argentina, disputó 22 partidos con la selección nacional entre 2004 y 2009 y formó parte del equipo que conquistó el tercer puesto en el Mundial de Francia de 2007, uno de los mayores logros de la historia del rugby argentino.

Su carrera de clubes estuvo estrechamente ligada a Francia. Jugó, entre otros equipos, en Biarritz y Perpiñán y terminó estableciéndose en el País Vasco francés después de retirarse.

En Biarritz había construido además una vida profesional y personal. Estaba casado y tenía tres hijos.

Su muerte convirtió un crimen ocurrido de madrugada en París en una tragedia que atravesó las fronteras de Francia y Argentina.

Más de cuatro años después, la figura de Aramburu continúa presente en el rugby argentino.

En esta foto de archivo tomada el 19 de octubre de 2007, el centro argentino Federico Martín Aramburu anota el tercer try de Argentina en el partido por el tercer puesto de la Copa Mundial de Rugby entre Francia y Argentina, en el estadio Parc des Princes de París.
En esta foto de archivo tomada el 19 de octubre de 2007, el centro argentino Federico Martín Aramburu anota el tercer try de Argentina en el partido por el tercer puesto de la Copa Mundial de Rugby entre Francia y Argentina, en el estadio Parc des Princes de París. © Paul Ellis/AFP

Este fin de semana, los jugadores de Los Pumas saltaron al campo con camisetas negras con el mensaje “Justicia por Fede” antes de su partido contra Australia, un homenaje que coincidió con el comienzo del proceso judicial en París.

La Unión Argentina de Rugby también ha reclamado justicia.

El gesto muestra hasta qué punto el caso permanece vivo en el país. Aramburu no es recordado únicamente como una víctima de un crimen cometido en Francia, sino como un exinternacional que formó parte de una generación que cambió la dimensión internacional del rugby argentino.

Un juicio que mira también al pasado de la extrema derecha francesa

El proceso llega además en un momento en el que Francia mantiene un intenso debate sobre la violencia política y los movimientos de extrema derecha.

El GUD, al que estuvieron vinculados Le Priol y Bouvier, fue una organización emblemática de la extrema derecha radical francesa. Su disolución en 2024 cerró formalmente una etapa, pero el juicio vuelve a poner bajo escrutinio las redes y trayectorias de algunos de sus antiguos miembros.

La acusación deberá demostrar que la muerte de Aramburu fue un asesinato y no un homicidio cometido en el contexto de una pelea. Para ello, la secuencia de acontecimientos, las imágenes de videovigilancia, los testimonios y el comportamiento de los acusados antes y después de los disparos tendrán un peso central.

La defensa tratará de introducir otra lectura: la de una confrontación que se salió de control y terminó en una reacción violenta, pero sin intención deliberada de matar.

La admisión de Le Priol este lunes simplifica una parte de la reconstrucción de los hechos, pero no resuelve la cuestión fundamental que deberá contestar el tribunal: qué quiso hacer cuando apretó el gatillo y por qué lo hizo.

A portrait of Federico Martin Aramburu is seen under Argentinian, French and Basque flags hanging on the balcony of the town hall in Biarritz, France, March 25, 2022
Un retrato de Federico Martín Aramburu se puede ver bajo las banderas argentina, francesa y vasca que cuelgan en el balcón del ayuntamiento de Biarritz, Francia, el 25 de marzo de 2022. © Bob Edme, AP

El juicio se prolongará hasta el 25 de septiembre. Durante estas semanas, la Corte de lo Penal de París deberá reconstruir minuto a minuto aquella madrugada de marzo de 2022 y escuchar a testigos, investigadores, familiares y expertos.

Para la familia de Aramburu, el proceso llega más de cuatro años después de una muerte que cambió sus vidas. Para Francia, representa la revisión judicial de un crimen cometido en pleno centro de París y protagonizado por antiguos militantes de una organización de extrema derecha.

Y para Argentina, el juicio supone la búsqueda de justicia para un deportista que dejó una huella profunda en el rugby nacional.

La primera jornada ha dejado una certeza y una incógnita. Le Priol ya reconoce que sus disparos mataron a Aramburu. Lo que todavía debe decidir la justicia francesa es si aquella muerte fue el resultado de una reacción defensiva, como sostiene el acusado, o la culminación de una persecución deliberada que convirtió una pelea de madrugada en un asesinato.

Con Reuters, AP, EFE y AFP

El crimen que conmocionó a Francia y Argentina: acusado admite ser autor de los disparos contra Federico Aramburú