Donald Trump, presidente de Estados Unidos, firmó una orden ejecutiva que amenaza la conservación del lobo gris mexicano. El documento propone excluir a estos animales de la lista de especies en peligro de extinción “con el fin de ayudar a los ganaderos a combatir la depredación”.
El decreto, firmado a finales de la semana pasada, señala que las regulaciones vigentes limitan la capacidad de los ganaderos para defender sus rebaños de los depredadores naturales. En consecuencia, la orden instruye al titular del Departamento del Interior (DOI, por sus siglas en inglés) a determinar, en un plazo de 90 días, si los lobos grises mexicanos cumplen con los criterios para ser eliminados del listado o reclasificados en una categoría inferior en virtud de la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA).
El texto precisa que, en caso de aprobarse la reclasificación o eliminación de la especie del listado, el DOI y el Departamento de Agricultura contactarán a los gobiernos estatales para alentarlos a retirar al lobo gris mexicano de cualquier lista estatal específica de especies protegidas y a revisar sus estándares con el propósito de facilitar su captura letal.
El lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) es una especie que habitaba amplias zonas del suroeste de Estados Unidos y del norte y centro de México. Durante la primera mitad del siglo pasado, fue objetivo de diversas campañas de erradicación debido a las afectaciones que su presencia representaba para los intereses ganaderos. En la década de 1970, la especie fue declarada extinta en vida silvestre en ambos países.
Ante esta situación, las autoridades ambientales estadounidenses incluyeron al lobo mexicano bajo la protección de la ESA. Posteriormente, establecieron un programa de conservación, en colaboración con sus homólogas mexicanas, para evitar la extinción definitiva de la especie mediante su reproducción en cautiverio y la reintroducción de los ejemplares resultantes a la vida silvestre, entre otras medidas.
En esta iniciativa, por parte de México, participan organismos como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Dirección General de Vida Silvestre. En Estados Unidos intervienen el Servicio de Pesca y Vida Silvestre (USFWS), así como los departamentos de caza y pesca de Arizona y Nuevo México.
El programa, además de promover el manejo de los ejemplares de ambos países como una población genética conjunta, contempla otras acciones como el monitoreo de la especie, el intercambio de ejemplares, la evaluación continua de las poblaciones silvestres y mecanismos para reducir la mortalidad causada por las actividades humanas.
Más de una iniciativa para desproteger al lobo mexicano
Durante su primer mandato, Trump firmó una orden que exigía eliminar al lobo gris mexicano de la lista de especies en peligro respaldada por la ESA, pero un tribunal anuló la medida.
No obstante, en julio del año pasado, Paul Gosar, congresista republicano por Arizona, presentó un proyecto de ley conocido como HR 4255, el cual reiteró la necesidad de excluir al lobo mexicano del listado de la ESA y desvincular las poblaciones de la especie en Estados Unidos y México bajo el argumento de resguardar la integridad física y económica de las familias ganaderas ubicadas, principalmente, en la franja fronteriza.















