Pablo Vicente plantea una hoja de ruta para recuperar la confianza ciudadana antes de las elecciones de 2028
Santo Domingo.– La elevada abstención registrada en las elecciones de 2024 encendió una señal de alerta sobre la participación ciudadana en República Dominicana, una situación que, según el presidente de la Fundación Justicia y Desarrollo Local (FUJUDEL), Pablo Vicente, obliga a pasar del diagnóstico a una estrategia concreta antes de los comicios de 2028.
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Vicente llamó a construir una hoja de ruta nacional a partir de las recomendaciones del estudio sobre abstención electoral realizado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de CAPEL, a solicitud de la Junta Central Electoral (JCE).
El dirigente de la sociedad civil consideró preocupante el comportamiento electoral de 2024, cuando la abstención alcanzó el 45.6 %, mientras la participación nacional se situó en 58.6 %. El panorama fue aún más marcado entre los dominicanos residentes en el exterior, donde apenas alrededor del 19 % de los electores ejerció el sufragio.
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“El principal riesgo sería que este importante estudio termine archivado como un buen diagnóstico. Ahora corresponde dar el siguiente paso: construir una hoja de ruta que establezca responsabilidades, prioridades y acciones concretas para enfrentar las causas de la abstención antes de las elecciones de 2028”, sostuvo.
A juicio de Vicente, los resultados muestran que el alejamiento de las urnas no puede atribuirse únicamente a la apatía. Entre los factores identificados aparece una creciente desafección hacia la oferta política: el 47 % de los consultados considera que las opciones electorales representan “más de lo mismo”.
Sin embargo, hay un dato que, para el especialista en derecho electoral y catedrático universitario, abre una ventana para actuar: el 74 % de la población mantiene su respaldo a la democracia como sistema de gobierno.
“Esto significa que no estamos necesariamente frente a ciudadanos que rechazan la democracia, sino ante ciudadanos que demandan una política más creíble, mejores propuestas y una representación con mayor capacidad de conectar con sus necesidades”, afirmó.
En ese contexto, Vicente entiende que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre la JCE. Aunque reconoce el papel del organismo en la accesibilidad, la educación electoral y la organización de los comicios, plantea que los partidos políticos y los candidatos también deben asumir su parte.
Entre las prioridades propone recuperar la confianza ciudadana, fortalecer la educación cívica y electoral, acercar los partidos a las demandas sociales, revisar las barreras que dificultan el voto y facilitar progresivamente la participación de los dominicanos residentes en el exterior.
Además, plantea que la hoja de ruta sea construida con la JCE, partidos políticos, sociedad civil, academia y otros sectores, con metas concretas y mecanismos de seguimiento.
Vicente advirtió que esperar hasta 2028 sería un error. “Tenemos tiempo suficiente para actuar, pero no debemos esperar al próximo proceso electoral para comenzar”, afirmó.
A su entender, el estudio aporta información valiosa, pero su verdadero alcance dependerá de que sus conclusiones sean convertidas en políticas y acciones capaces de recuperar la confianza y estimular una mayor participación electoral.












