Científicos probaron la efectividad de un tratamiento administrado por la nariz para combatir algunos de los procesos asociados con la enfermedad de Alzheimer. Este spray nasal emplea partículas microscópicas capaces de transportar moléculas hasta el cerebro y modificar la actividad de células involucradas en la inflamación y la conservación de las conexiones neuronales.
De acuerdo con el estudio publicado en Translational Neurodegeneration, la estrategia mejoró distintas medidas de memoria y redujo la acumulación de proteínas beta-amiloide, vinculadas con el desarrollo de Alzheimer, en un modelo de ratón predispuesto a desarrollar características de la enfermedad neurodegenerativa.
El tratamiento está compuesto por vesículas extracelulares. Estas son estructuras muy pequeñas que las propias células producen y liberan como parte de sus mecanismos de comunicación. Funcionan, en otras palabras, como paquetes que trasladan proteínas o moléculas de ARN de una célula a otra.
En el experimento, los investigadores suspendieron alrededor de 100 millones de vesículas en cuatro microlitros de solución por cada aplicación y las administraron directamente en las fosas nasales de los ratones. Los científicos comprobaron que las vesículas administradas por esta vía podían llegar a distintas regiones del hipocampo, una región del cerebro fundamental para la memoria y vulnerable durante el desarrollo del Alzheimer. Además, observaron su incorporación en neuronas y en la microglía, las células inmunitarias que vigilan el tejido cerebral.
El reporte indica que las vesículas suministradas parecen modificar la respuesta inflamatoria del cerebro. En el Alzheimer, la microglía puede permanecer en estados de activación que alimentan una inflamación continua y terminan afectando el funcionamiento de las neuronas y sus conexiones.
En los ratones tratados con el spray, los investigadores encontraron una menor presencia de microglía reactiva y señales de una mejor conservación de las conexiones neuronales. También hallaron rastros de menor inflamación en el hipocampo y un aumento de proteínas relacionadas con la plasticidad neuronal, la capacidad del cerebro para modificar y reorganizar sus conexiones. Al mismo tiempo, registraron una disminución en los niveles de la proteína beta-amiloide. Sin embargo, el tratamiento no produjo cambios significativos en la fosforilación de tau, otra proteína estrechamente relacionada con el desarrollo del Alzheimer.
Parte del efecto parece depender de lo que estas vesículas transportan. En su interior llevan sustancias capaces de modificar la actividad de otras células, incluidas algunas relacionadas con el control de las respuestas inflamatorias. Los investigadores plantean que, al llegar al cerebro, esa carga contribuye a modificar el comportamiento de la microglía y a reducir algunas de las condiciones que pueden perjudicar a las neuronas durante el Alzheimer.
Los investigadores obtuvieron las vesículas de células de la membrana amniótica humana, uno de los tejidos asociados con la placenta. Los científicos estudian estas células, entre otras razones, por su capacidad para modular respuestas inmunitarias. Para producir las vesículas del experimento, cultivaron las células y posteriormente recuperaron las partículas que estas liberaron al medio.
“El estudio sugiere la necesidad de dirigir la investigación sobre las terapias de Alzheimer centrándose no solo en contrarrestar la acumulación de compuestos tóxicos como el beta-amiloide y el tau, sino también prestando mucha atención al entorno celular en el que viven las neuronas, por ejemplo, microglía y astrocitos, y las señales moleculares intercambiadas por estas células, que pueden influir en la función de las sinapsis”, dijo Salvatore Fusco, uno de los autores del estudio, en un comunicado.














