3 de cada 4 exjugadores de la NFL fallecidos tenían una enfermedad cerebral asociada a golpes repetidos, estima un nuevo estudio

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Los golpes a la cabeza son parte habitual de los deportes de contacto, como el box, el rugby o el hockey. En el caso del futbol americano, donde los impactos a la cabeza tienden a ser extraordinariamente violentos, por décadas se les consideró como parte natural del juego. Sin embargo, las consecuencias de estos choques suelen manifestarse muchos años después de que los jugadores se retiran de las canchas. Una de las más preocupantes es la encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus siglas en inglés), una enfermedad neurodegenerativa relacionada con los impactos repetidos en la cabeza que puede provocar problemas de memoria, cambios de comportamiento y, en algunos casos, demencia.

La CTE ha sido motivo de controversia en la NFL, la liga profesional de futbol americano más grande del mundo. Desde 2011, esta organización ha enfrentado demandas de miles de exjugadores por los riesgos de las lesiones cerebrales. Ante el escándalo, los científicos llevan años intentando determinar qué tan frecuente es esta enfermedad entre los jugadores de futbol americano. Pero llegar a una cifra concluyente es complicado porque, por ahora, solo puede diagnosticarse CTE de manera definitiva después de la muerte, mediante el análisis del tejido cerebral.

Uno de los casos más conocidos es el de Junior Seau, una estrella de la NFL que jugó durante 20 temporadas y murió por suicidio en 2012, a los 43 años. Su familia declaró que durante sus últimos años de vida, Seau experimentó problemas de memoria, cambios repentinos en su estado de ánimo y depresión. Tras su muerte, donaron su cerebro para la investigación. Los científicos encontraron señales de CTE.

Junior Seau de los San Diego Chargers fallecido en 2012 a los 43 años.

Junior Seau, de los San Diego Chargers, fallecido en 2012 a los 43 años.

Al Pereira/Getty Images

Una cifra menor para entender mejor el problema

Un equipo de investigadores de la Universidad de Boston ha intentado responder esa pregunta a partir de una base de datos de exjugadores de la NFL cuyos cerebros ya habían sido examinados. Su nuevo estudio, publicado en JAMA Network Open a finales de octubre, incorpora un ajuste estadístico para obtener una imagen más clara de la magnitud del problema. Los científicos estiman que el 74.5% de los jugadores fallecidos entre 2008 y 2023 tenían CTE.

Los investigadores partieron de 387 cerebros donados, de los cuales 362, equivalentes al 94%, ya habían sido diagnosticados con algún grado de CTE. A primera vista, esto sugeriría que más de 9 de cada 10 exjugadores fallecidos de la NFL tenían la enfermedad. Sin embargo, había un problema: las familias de quienes habían presentado dificultades cognitivas eran más propensas a donar sus cerebros, por lo que la cifra podía estar sobrestimada.

Para obtener un resultado más preciso, los científicos recurrieron a los registros de defunción de 2,362 jugadores de la NFL fallecidos entre 2008 y 2023. Entre ellos estaban los 387 jugadores que donaron su cerebro para análisis. El equipo también consideró factores como la edad al morir, la posición que ocupaban en el campo, los años de carrera profesional y los antecedentes de deterioro cognitivo.


Ilustración conceptual de un jugador de americano sosteniendo un hongo alucinógeno.

La investigación sobre si sustancias como la ayahuasca pueden mitigar los efectos de las lesiones cerebrales traumáticas aún está en pañales. Sin embargo, la falta de evidencia no ha disuadido a atletas profesionales como Jordan Poyer, de los Buffalo Bills, de explorar su uso.


Los investigadores descubrieron que las familias de los jugadores que habían presentado problemas de memoria u otros síntomas cognitivos tenían cinco veces más probabilidades de donar sus cerebros. Al tomar en cuenta esta diferencia y los registros de los demás jugadores fallecidos, realizaron un nuevo cálculo. El resultado fue una estimación menor, pero que no deja de ser alarmante. Aproximadamente tres de cada cuatro exjugadores fallecidos de la NFL podrían haber tenido CTE.

“La CTE se ha encontrado de manera consistente en menos del 1% de los cerebros donados a bancos comunitarios. Por eso, una prevalencia estimada del 75% entre los jugadores de la NFL fallecidos durante un periodo de 16 años es preocupante. Estos resultados sugieren que debemos redoblar los esfuerzos para apoyar a las familias, diagnosticar la enfermedad en personas vivas y tratar sus síntomas”, explicó Julia Gallini, autora principal del estudio, en un comunicado.

3 de cada 4 exjugadores de la NFL fallecidos tenían una enfermedad cerebral asociada a golpes repetidos, estima un nuevo estudio