«El Espejismo del Subsidio: Análisis Crítico sobre la Manipulación de Precios y la Recaudación Excedente en los Hidrocarburos»

El destacado dirigente Lic. Luis Bautista miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo expresa su opinión sobre el manejo de los combustibles en el país ha dejado de ser una variable económica para convertirse en una herramienta de recaudación implacable. Bajo el guion de la «estabilidad», el gobierno ha montado un escenario donde el ciudadano siempre pierde, sin importar si el petróleo sube o baja.
Los Puntos Críticos de la Ineficiencia y el Descaro:
- La Trampa de la «Congelación»: Nos vendieron como un «sacrificio gubernamental» el mantener los precios fijos durante la crisis de Ucrania. La realidad es que, cuando el barril bajó a US$ 60, el precio en bomba no cedió un centavo. El gobierno se quedó con la diferencia, recuperando con creces cada peso que supuestamente «subsidió». No fue ayuda, fue un préstamo forzoso cobrado a la población.
- La Rapidez del Aumento vs. la Amnesia de la Baja: Es un insulto a la inteligencia que, ante cualquier tensión con Irán, el aumento de RD$ 5.00 sea automático. Sin embargo, cuando los mercados internacionales dan respiro, la «fórmula» se vuelve lenta, compleja y llena de deudas pendientes que impiden que la gasolina baje. La eficiencia solo funciona hacia arriba.
- Impuestos Sobre Impuestos: Más del 40% del costo de cada galón son impuestos directos. El gobierno utiliza el combustible como su «caja chica» más segura porque sabe que el pueblo no puede dejar de moverse. Es un impuesto al trabajo y a la producción disfrazado de precio de mercado.
- Geopolítica como Pantalla: Se usa la guerra como el «comodín» perfecto para justificar la incapacidad de reformar una estructura de costos obsoleta. Mientras otros países de la región ajustan sus precios con transparencia, aquí se mantiene una opacidad donde el Ministerio de Industria y Comercio actúa más como una oficina de recaudación que como un ente regulador.
- El Silencio del «Precio de Paridad»: Si el precio se calcula por lo que cuesta importar, ¿por qué cuando el costo de importación bajó drásticamente seguimos pagando la gasolina más cara de Centroamérica y el Caribe? La respuesta es simple: ganancia pura para el Estado a costa del consumo básico.
Conclusión Directa
Mantener los combustibles caros cuando el petróleo baja y subirlos de inmediato ante cualquier conflicto es voracidad fiscal. El gobierno no está protegiendo la economía; está protegiendo sus ingresos a costa de asfixiar el presupuesto familiar y los costos de transporte. Es un manejo no solo ineficiente, sino profundamente desleal con el contribuyente.


