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Muere Daniel Kahneman, el psicólogo que le encontró fallos a la teoría económica y a nuestras decisiones

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Daniel Kahneman, psicólogo cuyos trabajos sobre la racionalidad de la toma de decisiones contribuyeron a crear el campo de la economía conductual y le valieron el Premio Nobel, ha muerto. Tenía 90 años.

Falleció el miércoles, según informó el Washington Post citando a su hijastra, Deborah Treisman, editora de ficción del New Yorker. No se dispone de más detalles.

Kahneman puso patas arriba los supuestos sobre racionalidad que habían dominado la economía durante décadas. Fue capaz de demostrar la lógica que subyace a una serie de comportamientos desconcertantes: por qué la gente se niega a vender acciones que han perdido valor, o por qué conducen hasta una tienda lejana para ahorrar dinero en un artículo pequeño, pero no para hacer el mismo ahorro en uno caro.

Kahneman fue “el psicólogo vivo más influyente del mundo”, declaró a The Guardian en 2014 Steven Pinker, profesor de la Universidad de Harvard. “Su trabajo es realmente monumental en la historia del pensamiento”.

Trabajando con el psicólogo Amos Tversky, Kahneman aisló los sesgos que distorsionan la toma de decisiones. Entre ellos, la aversión a la pérdida y cómo el modo en que se formula una pregunta puede afectar a la respuesta. Por ejemplo, si un programa sanitario salvará 200 vidas y provocará 400 muertes, su aceptación puede depender de si sus defensores destacan las vidas salvadas o las perdidas.

Kahneman afirmó que el cerebro reacciona con rapidez y basándose en información incompleta, a menudo con resultados desafortunados. “Las personas estamos diseñadas para contar la mejor historia posible”, dijo en una entrevista de 2012 con la Asociación Americana de Psicología. “No pasamos mucho tiempo diciendo: ‘Bueno, hay mucho que no sabemos’. Nos conformamos con lo que sabemos”.

Bajo la rúbrica “teoría prospectiva”, Kahneman y Tversky desencadenaron una revolución en la psicología y luego en la economía, que rara vez se había considerado una ciencia experimental. El campo de la economía conductual surgió a finales del siglo XX, cuando un grupo de jóvenes economistas utilizó sus conocimientos para cuestionar las nociones clásicas del “homo economicus”, el actor racional.

Campo de minas cognitivo
En 2011, Kahneman publicó el bestseller Pensar, rápido y despacio, encontrando un amplio público para sus ideas. El estudio presentaba una visión global de la mente como si contuviera dos sistemas, uno rápido e intuitivo y otro lento y más racional. Ofrecía consejos para tomar mejores decisiones, empezando por: “Reconoce las señales de que eres un campo de minas cognitivo”.

Daniel Kahneman nació el 5 de marzo de 1934 en Tel Aviv, donde su madre visitaba a unos parientes. La familia vivía en Francia, tras emigrar allí desde Lituania. Su padre, un químico judío, fue detenido por su religión durante la Segunda Guerra Mundial, y luego puesto en libertad. Tras la guerra, la familia se trasladó a Palestina.

Kahneman se licenció en Psicología por la Universidad Hebrea de Jerusalén en 1954. Ese mismo año ingresó en las Fuerzas de Defensa de Israel, donde fue destinado a la rama de psicología y encargado de evaluar a los reclutas. El sistema que desarrolló se utilizó durante décadas, según escribió en su autobiografía para el Premio Nobel.

Se doctoró en la Universidad de California en Berkeley en 1961 y regresó a la Universidad Hebrea para enseñar en el departamento de psicología. En 1969 conoció a Tversky, que se convirtió en su colaborador durante más de una década en su obra ganadora del Premio Nobel.

“Amos y yo compartíamos la maravilla de poseer juntos una gallina de los huevos de oro: una mente conjunta que era mejor que nuestras mentes por separado”, escribió Kahneman. “Probablemente he compartido más de la mitad de las risas de mi vida con Amos”.

Juego del ultimátum
Su colaboración produjo artículos, libros y experimentos innovadores como el juego del ultimátum, en el que se da dinero a una persona con la condición de que lo comparta con otra. Normalmente, la segunda persona no acepta menos del 20% o el 30%, aunque lo racional sería aceptar cualquier cantidad.

La estrecha colaboración entre Kahneman y Tversky se hizo más conocida con la publicación en 2016 de The Undoing Project, de Michael Lewis.

Kahneman trabajó en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver y en Berkeley. En 1993, se trasladó a la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, donde fue profesor de psicología y también enseñó en la Escuela Woodrow Wilson de Asuntos Públicos e Internacionales.

En los últimos años estudió la felicidad, más técnicamente, la hedónica: lo que hace que las experiencias sean agradables o desagradables, y cómo medirlo. Un hallazgo notable fue que las personas ricas rara vez eran más felices que las de ingresos más bajos, lo que ponía en entredicho la idea de que el dinero compra la felicidad.

Kahneman compartió el Premio Nobel de 2002 con Vernon Smith, otro economista experimental.

Kahneman y su esposa, Irah Kahn, tuvieron dos hijos: Michael y Lenore. La pareja se divorció y él se casó más tarde con la psicóloga Anne Treisman, fallecida en 2018.

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